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The Water Man: un viaje emocional que pierde fuerza en su mensaje final

Martin Cid

Gunner Boone, un niño de once años con la determinación de un adulto y el corazón roto por una madre enferma, se adentra en el bosque de Wild Horse en busca del Hombre del Agua, una figura mitológica que supuestamente tiene el secreto de la inmortalidad. Lo que comienza como una aventura infantil pronto se convierte en un viaje emocional para su padre Amos (David Oyelowo), quien debe enfrentar sus propios demonios mientras sigue los pasos de su hijo.

The Water Man es una película de aventuras con pretensiones familiares, pero no teme adentrarse en temas oscuros: el cáncer, la pobreza y el abuso infantil son vistos a través de los ojos inocentes de Gunner (Lonnie Chavis) y su amiga Jo (Amiah Miller). Oyelowo, quien también dirige, demuestra un control seguro sobre el tono, equilibrando momentos de ternura con otros de tensión palpable. La secuencia en la que Gunner y Jo exploran las cuevas subterráneas del bosque es particularmente efectiva, gracias a una dirección de fotografía que juega con luces y sombras para crear una atmósfera opresiva.

Sin embargo, la película no está exenta de problemas. El guion, escrito por Emily A. Needell, carga el filme con un mensaje ambiguo sobre la esperanza: el «Hombre del Agua» (interpretado por Alfred Molina) ofrece una solución mágica al dolor de Gunner, pero a un precio moral ambiguo. Esta dualidad podría haber sido interesante si se desarrollara con más sutileza, pero en su lugar se siente forzada, como si la película no estuviera segura de si quiere ser una fábula sobre la aceptación o una crítica a los falsos salvadores.

Las actuaciones son otro punto fuerte, especialmente la de Chavis, quien logra transmitir tanto la vulnerabilidad como la ferocidad de Gunner. Oyelowo también brilla en su doble rol como actor y director, pero Rosario Dawson, como la madre enferma Mary Boone, tiene poco que hacer más allá de ser el catalizador emocional de la trama.

Donde la película tropieza es en su estructura narrativa. El tercer acto se precipita hacia un clímax moralmente ambiguo sin darle al espectador tiempo suficiente para procesar las implicaciones. Además, aunque la banda sonora de Volker Bertelmann (conocido como Hauschka) añade capas de emoción a la historia, hay momentos en los que el tema principal parece más una distracción que un complemento.

**The Water Man tiene corazón y ambición, pero se pierde en su propio mensaje. Es una película que quiere hablar sobre la pérdida, la esperanza y la redención, pero no logra encontrar el equilibrio entre lo mágico y lo real.

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