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The Park: una atmósfera opresiva que no compensa las tramas inconclusas

Martin Cid
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Imagina un carrusel detenido en medio de una tormenta eléctrica, sus caballos de madera petrificados en poses eternas mientras los relámpagos iluminan sus ojos vacíos. Esta imagen, aunque no aparece explícitamente en The Park (2023), captura el espíritu del debut de Shal Ngo como director: un mundo que alguna vez fue lugar de alegría ahora convertido en una trampa mortal para sus habitantes más inocentes. La película, que mezcla los géneros de acción, drama, horror y ciencia ficción, sigue a tres niños—Ines (Chloe Guidry), Bui (Nhedrick Jabier) y Kuan (Carmina Garay)—en su lucha por sobrevivir en un parque de atracciones abandonado después de que un virus haya eliminado a todos los adultos. La premisa es intrigante, pero la ejecución deja preguntas sin responder.

Donde The Park logra destacarse es en su atmósfera opresiva y visualmente impactante. La cinematografía captura la decadencia del parque con una paleta de colores desaturados que refuerza el tono sombrío. Hay momentos visuales memorables, como las sombras alargadas de los niños proyectándose sobre los caminos empedrados, recordándonos constantemente su vulnerabilidad en un mundo que ya no les pertenece. La banda sonora, llena de sonidos ambientales inquietantes—el crujir de la madera podrida, el eco lejano de risas grabadas—, añade capas de tensión que mantienen al espectador en vilo.

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La dirección de Shal Ngo demuestra una comprensión clara del potencial visual del género distópico. Las escenas de acción, aunque limitadas, están bien coreografiadas y filmadas con ángulos innovadores que aumentan la sensación de claustrofobia. Por ejemplo, cuando los niños se esconden en las atracciones abandonadas, la cámara se mueve a través de pasillos estrechos y escaleras carcomidas, creando una sensación de inminente peligro. Sin embargo, Ngo no siempre logra equilibrar el ritmo entre los momentos de tensión y los de desarrollo emocional.

El guion, escrito también por Ngo, tiene ambiciones claras pero nunca logra concretarlas plenamente. La premisa inicial promete un viaje emocional profundo sobre la pérdida y la resiliencia, pero la narrativa fragmentada y los saltos temporales abruptos dificultan la construcción de un arco emocional coherente. Hay subtramas interesantes—como las tensiones entre Ines y Bui o el misterio detrás del personaje de Martin Parker (Billy Slaughter)—pero ninguna se desarrolla completamente.

Las actuaciones son otro punto de conflicto. Chloe Guidry y Nhedrick Jabier logran transmitir la desesperación y el coraje de sus personajes con naturalidad, especialmente en las escenas de acción donde deben escapar de amenazas desconocidas. Sus interpretaciones aportan un nivel de autenticidad que hace creíbles los momentos más emotivos del filme. Sin embargo, Carmina Garay parece menos segura en su papel como Kuan, lo que debilita algunas interacciones clave y deja a su personaje sintiéndose subdesarrollado.

La película también sufre por su estructura desequilibrada. Los primeros actos están cargados de tensión y misterio, con secuencias memorables como la escena en la que los niños exploran una casa embrujada abandonada dentro del parque, solo para descubrir que no están solos. Sin embargo, el clímax llega sin la acumulación emocional necesaria para justificar su impacto. El final, aunque visualmente impactante, se siente precipitado y deja varias preguntas sin respuesta.

En cuanto a originalidad, The Park intenta reinventar el género distópico desde la perspectiva infantil, pero este enfoque a menudo se siente más como un tributo superficial a clásicos como Lord of the Flies que como una exploración fresca. La película también carece de un tema central fuerte; aunque toca temas como la pérdida de la inocencia y la lucha por el poder, no los desarrolla con suficiente profundidad para dejar una impresión duradera.

El público objetivo de The Park parece ser principalmente los aficionados al género distópico y de terror, especialmente aquellos que disfrutan de las atmósferas opresivas y las narrativas centradas en personajes jóvenes. Sin embargo, la película no ofrece suficientes elementos innovadores para destacar entre una amplia selección de películas del mismo género.

Comparada con otras películas recientes dentro del mismo género, The Park palidece frente a obras más sólidas como Parasite (9.4/10), que logra equilibrar tensión, narrativa y desarrollo de personajes de manera impecable. Incluso películas menos aclamadas como Madame Web (3.2/10) tienen una claridad temática que falta en The Park.

En última instancia, The Park es una experiencia visualmente atractiva que no logra compensar sus deficiencias narrativas y estructurales.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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