Cine

There are no Saints»: violencia exagerada sin sustancia

Veronica Loop
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El agua teñida de rojo fluye por el suelo de la celda mientras Neto Niente (José María Yazpik) recibe una paliza despiadada. La violencia es tan brutal que resulta casi cómica en su exageración, un momento que resume los problemas centrales de There Are No Saints (2022). Dirigida por Alfonso Pineda Ulloa y escrita por Paul Schrader, esta película de acción y venganza intenta sumergir al espectador en un mundo de crueldad sin redención, pero se queda atrapada en los clichés del género. La secuencia de la ducha no solo establece el tono de crudeza excesiva que persiste a lo largo del filme; también destaca una de sus mayores debilidades: la incredulidad en las capacidades físicas del protagonista.

La premisa de There Are No Saints es emocionalmente potente pero narrativamente predecible. Neto, un exmatón convertido en sacerdote laico, ve su vida destruida cuando su exesposa Nadia (Paz Vega) es asesinada y su hijo secuestrado por Vincent (Neal McDonough), el nuevo marido de ella. Con la ayuda de Inez (Shannyn Sossamon), una stripper con sus propios motivos, Neto emprende un viaje a México para rescatar a su hijo y vengar la muerte de Nadia. El problema no es la premisa en sí, sino cómo se ejecuta: el guión de Schrader carece del mordiente filosófico que define sus mejores obras como Taxi Driver o Raging Bull. En lugar de explorar temas profundos sobre la redención y la moralidad, el filme se limita a seguir fórmulas conocidas del cine de venganza.

El elenco intenta compensar las deficiencias narrativas con actuaciones entregadas, aunque no siempre convincentes. Yazpik transmite bien la rabia y el dolor de Neto, pero le falta el peso emocional para hacer creíble su transformación de sacerdote pacífico a asesino implacable. Su actuación carece del matiz necesario para justificar las acciones extremas del personaje, especialmente en momentos clave como la secuencia inicial de la ducha. Paz Vega, en un papel secundario, roba escenas con una presencia magnética que contrasta con la interpretación más plana de Yazpik. Tim Roth (como Carl Abrahams) y Ron Perlman (como Sans) aportan momentos de crudeza memorable, pero sus personajes son tan unidimensionales como el resto del elenco.

La dirección de Ulloa es funcional pero carente de estilo distintivo. Las secuencias de acción son competentes—algunas incluso brutales—, pero carecen del ritmo y la coreografía que harían de ellas algo memorable. La fotografía y el diseño de producción intentan evocar un México violento y decadente, pero los decorados parecen más baratos que auténticos, lo que resta credibilidad al ambiente. El filme se beneficia de algunos momentos visualmente impactantes, como las escenas de violencia extrema, pero estos elementos no compensan la falta de una narrativa coherente o personajes bien desarrollados.

El mayor problema de There Are No Saints es su falta de originalidad. La premisa, aunque emocionalmente cargada, sigue fórmulas demasiado conocidas: el padre vengativo, la redención a través de la violencia, el viaje a un infierno urbano. Schrader, cuyo nombre suele garantizar cierta profundidad psicológica, parece estar fuera de su elemento aquí. Su guión carece del mordiente filosófico que define su mejor trabajo, reduciéndose a un ejercicio de género con diálogos que rara vez elevan el material. Las referencias a temas como la moralidad y la redención están presentes, pero se tratan de manera superficial, sin la profundidad necesaria para justificar su inclusión.

El filme ha recibido críticas mixtas, con un 26% en Rotten Tomatoes y un consenso que lo describe como «shoddy» (cutre) y «mean-spirited» (de mal gusto). Sin embargo, algunos críticos han elogiado su espíritu de explotación cinematográfica clásica. Mark Hanson de Slant Magazine le dio dos estrellas y media, señalando que en sus mejores momentos el filme «gleefully embodies the grungy spirit of classic exploitation cinema.» Julian Roman de MovieWeb lo elogió por su crudeza y disposición a desafiar convenciones, aunque admitió que la narrativa sufre de tópicos genéricos. Josh Bell de Comic Book Resources fue más crítico, describiendo el filme como «full of the hallmarks of a movie that’s been extensively retooled in post-production.»

There Are No Saints es una película dirigida a los aficionados al cine de acción más duro y sin concesiones. Para quienes buscan una historia de venganza con un toque de redención, el filme puede resultar satisfactorio en su crudeza. Sin embargo, para aquellos que esperan una narrativa más profunda o personajes mejor desarrollados, la experiencia será decepcionante. El problema no es la falta de violencia o acción; es la ejecución mediocre y la falta de originalidad.

En resumen, There Are No Saints es un thriller de acción que cae en demasiados lugares comunes del género. Su mayor pecado es la falta de originalidad: ni la trama, ni los personajes, ni las secuencias de acción ofrecen nada nuevo dentro de un campo ya muy explorado. La dirección funcional pero carente de estilo distintivo, junto con actuaciones que rara vez elevan el material, resultan en una experiencia cinematográfica decepcionante.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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