Finanzas y Negocios

DoorDash comprará Instacart por 17.000 millones de dólares y prevé un largo examen antitrust

DoorDash debería pagar a Instacart 1.250 millones de dólares si los reguladores de defensa de la competencia bloquean la fusión, mientras grupos de consumidores y de trabajadores instan a la Comisión Federal de Comercio a detenerla
Victor Maslow
Añádenos en Google

DoorDash ha acordado comprar Instacart, la aplicación nacida en torno a la compra semanal, en una operación que pondría bajo un mismo propietario la mayor aplicación de reparto de comida de Estados Unidos y su mayor aplicación de reparto de la compra. El comprador pagará principalmente en efectivo y ya ha advertido a los inversores de que tendrán que esperar mucho antes de que los organismos reguladores decidan si la fusión puede salir adelante.

Para quienes hacen la compra desde el móvil, la cuestión no es tanto quién es dueño de cada aplicación como quién fija las tarifas. Instacart cobra a los supermercados por su software y a los hogares por el reparto y la suscripción; DoorDash hace lo mismo con los restaurantes y sus abonados a DashPass. Juntas, ambas empresas situarían a una sola compañía entre millones de hogares y miles de establecimientos, con capacidad para fijar tanto el precio del reparto como lo que cobran quienes hacen la compra y conducen.

Qué ofrece DoorDash

DoorDash ofrece 65 dólares por acción, lo que supone una valoración del capital de unos 17.000 millones de dólares y una prima del 26 % respecto al precio de Instacart antes de que aparecieran en los medios las primeras informaciones sobre las conversaciones. Al menos tres cuartas partes del importe se pagarán en efectivo, respaldadas por un préstamo puente de JPMorgan de hasta 13.000 millones de dólares. Los titulares de alrededor del 19 % de las acciones de Instacart ya se han comprometido a votar a favor.

El comprador llega a la operación en plena forma: ha comunicado que en el tercer trimestre gestionó 993 millones de pedidos, un 28 % más que un año antes, obtuvo unos ingresos de 4.600 millones de dólares, un 34 % más, y registró un beneficio neto de 466 millones. Sus acciones subieron alrededor de un 6 % tras el anuncio, según Yahoo Finance.

La propuesta de DoorDash se dirige a compradores y pequeños establecimientos. La compañía afirma que los clientes de Instacart tendrían acceso a más de 50.000 tiendas adicionales, que los miembros de DashPass e Instacart+ pagarían una sola cuota en lugar de dos —con un ahorro estimado de 100 millones de dólares al año— y que los supermercados podrían seguir trabajando con cualquier plataforma de reparto.

Los solapamientos que examinarán los reguladores

Esas promesas son afirmaciones de la propia empresa, no condiciones impuestas por ningún organismo regulador, y el solapamiento entre ambas compañías es considerable. DoorDash gestionó el 65,1 % de todos los pedidos de reparto de Estados Unidos el año pasado, entre restaurantes, supermercados y comercios minoristas, frente al 25,8 % de Uber Eats y el 9,1 % de Instacart, según datos de YipitData facilitados a Reuters. En el segmento de la compra, se calcula que Instacart acapara el 58 % del reparto de terceros en Estados Unidos, según cifras citadas por UPI. «Hay un solapamiento significativo entre las empresas, sobre todo en el reparto de la compra», afirmó Zak Stambor, analista de comercio minorista y comercio electrónico de Emarketer. DoorDash puede responder que sus verdaderos competidores en este ámbito son Walmart, Amazon y Target, que gestionan sus propios servicios de entrega en el mismo día.

Las organizaciones de defensa de los consumidores y los trabajadores quieren que se frene la fusión. American Economic Liberties Project y Groundwork Collaborative han instado a la Comisión Federal de Comercio a bloquearla, y Lindsay Owens, presidenta de Groundwork, calificó a ambas compañías de «dos de las mayores máquinas de desplumar de Estados Unidos». La Comisión Federal de Comercio también acaba de ordenar a DoorDash, Instacart y otras empresas que expliquen cómo utilizan los datos personales para fijar precios y remuneraciones. DoorDash sostiene que los repartidores y quienes hacen la compra tendrían más formas de ganar dinero; American Economic Liberties Project defiende lo contrario en el caso de la plantilla conjunta, que cifra en nueve millones de personas.

El examen se centrará principalmente en Norteamérica. Se necesitan autorizaciones en Estados Unidos, Canadá e Israel, y los clientes de las marcas europeas de DoorDash, Wolt y Deliveroo, no notarán ningún cambio directo.

Un largo camino hasta el cierre

Las empresas prevén cerrar la operación a finales de 2027 o durante el primer semestre de 2028, siempre que la aprueben los accionistas de Instacart, expire el plazo de espera de la ley estadounidense Hart-Scott-Rodino y se obtengan las autorizaciones de Canadá e Israel. La documentación presentada por DoorDash fija como fecha límite 12 meses después de la firma del acuerdo, el 28 de octubre, y permite prorrogarla cuatro veces, por periodos de tres meses, si lo único pendiente es la autorización antimonopolio. Si la fusión fracasa por motivos antimonopolio, DoorDash deberá pagar 1.250 millones de dólares a Instacart. Instacart deberá abonar 650 millones a DoorDash si se retira para aceptar una oferta mejor.

Tony Xu, cofundador y consejero delegado de DoorDash, describió la compra de alimentos como una de las cosas más difíciles de hacer bien por internet: alguien tiene que elegir un aguacate maduro y llevar el helado a casa antes de que se derrita. Hasta que los reguladores se pronuncien, las dos aplicaciones seguirán compitiendo por la misma persona en el mismo pasillo.

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 0 comentarios.