Música

Cardi B: “No entiendo cómo co— este videoclip salió tan caro”

Alice Lange

Cardi B nunca ha tenido reparos con el dinero: ganarlo, presumirlo o discutir por él. Así que cuando llegó la factura de «AH HA», el sencillo rodado en la calle que ella quería que resultase natural, recurrió a Spaces para desahogarse, y la cifra claramente la descolocó. En declaraciones recogidas por primera vez por Billboard, expuso su desconcierto sin tapujos.

«No entiendo cómo coño este videoclip ha sido caro. Te juro por Dios que quería que este videoclip fuera sencillo. Quería un rollo muy veraniego y callejero de Nueva York».

El desfase entre lo que imaginó y lo que pagó es toda la historia. Cardi cuenta que fue a la grabación esperando un presupuesto de unos 250.000 dólares, el precio habitual para el tipo de vídeo neoyorquino, relajado y bañado por el sol que tenía en mente. Lo que apareció en la factura superaba el millón de dólares.

Su explicación apunta directamente a la ciudad. Rodar en manzanas reales de Brooklyn implicó un sinfín de permisos y una fuerte presencia de la policía de Nueva York (NYPD), según ella cerca de 40 agentes, y está convencida de que el departamento se aprovechó de su fama para inflar la cuenta. Afirmó que le cobraron de más por algo que un artista menos conocido podría haber grabado por una fracción del precio.

Aquí la queja se vuelve más interesante que la simple protesta de una estrella por una factura. Los responsables municipales siempre han mantenido que la asistencia de la NYPD para producciones autorizadas no tiene coste alguno, lo que choca frontalmente con la acusación de Cardi de haber sido estafada. Ella no ha publicado un desglose detallado del presupuesto, así que la verdad sobre quién cobró qué permanece oculta. Esa opacidad es el verdadero asunto. La contabilidad de los videoclips es una caja negra incluso para los artistas que dan nombre a los proyectos, y la palabra «sencillo» rara vez sobrevive al contacto con una gran producción una vez que un nombre de primer nivel está vinculado.

También dice algo de Cardi que el shock por el precio sea público. La mayoría de los artistas asumen estos costes en silencio y dejan que la discográfica absorba el misterio. Ella hace justo lo contrario: narra su propio dinero en tiempo real y trata el presupuesto de un vídeo como un recibo que tiene derecho a cuestionar. Cuando los oyentes compararon el clip con el espectáculo maximalista de «WAP», ella respondió sin rodeos: «no todo va a tener ese aspecto». La cuestión era que quería menos, no más, y aun así le facturaron como si hubiera pedido el despliegue completo.

El vídeo ya está disponible y las calles que pidió aparecen en pantalla. Lo que no puede quitarse de encima es la sensación de que el ambiente era la parte barata, y que todo lo que la ciudad puso a su alrededor fue lo caro.

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