Música

La cuota de radio que debía proteger la chanson convirtió al rap francés en un fenómeno de masas

Noah Brandt
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El rap francés es hip-hop escrito e interpretado en francés y se convirtió en una de las escenas de rap más importantes fuera de Estados Unidos. El camino hasta ahí pasó por un programa de televisión semanal, una ley de radio redactada para proteger la canción francesa y una generación de artistas que, con el tiempo, decidió que ya no necesitaba a las grandes discográficas.

La cultura llegó primero a través del baile y la imagen. Sidney, DJ de radio, presentó H.I.P. H.O.P. en TF1, un programa semanal de ámbito nacional dedicado al breakdance, el grafiti y el rap, considerado a menudo el primero de su clase en el mundo. En aquella misma temporada, el DJ Dee Nasty autoprodujo Paname City Rappin’, ampliamente reconocido como el primer álbum de rap francés, aunque por entonces decía que él lo veía como funk hablado.

La escena que vino después creció en los suburbios de París y en Marsella. El recopilatorio Rapattitude, grabado en sesiones nocturnas en el IRCAM, el instituto de investigación musical situado dentro del Centre Pompidou, dio cabida a los primeros temas de Suprême NTM, de Saint-Denis, y de Assassin. MC Solaar siguió un camino más amable con «Bouge de là», un sencillo desenfadado y con sabor a jazz que conquistó a las emisoras de radio y a la prensa, y más tarde con Prose Combat, el álbum que le valió el apelativo de poeta del género. NTM respondió con discos más duros e iracundos, como Paris sous les bombes, mientras IAM, en Marsella, envolvía sus letras en imágenes egipcias y relatos mediterráneos.

Lo que convirtió esta escena en un fenómeno de masas fue una cuota. Los legisladores obligaron a las emisoras de radio francesas a dedicar a canciones en francés el 40 % del tiempo de emisión de música popular en las horas punta; la mitad de esos temas debían ser de nuevos talentos o lanzamientos recientes. La norma se redactó para proteger la chanson frente al pop en inglés. Las emisoras juveniles necesitaban música en francés que interesara de verdad a sus oyentes, y la cadena Skyrock la encontró en el rap, hasta el punto de reinventarse como su emisora de referencia. De repente, los raperos sonaban a diario en todo el país.

Las ventas no tardaron en llegar. L’École du micro d’argent, de IAM, obtuvo el disco de oro en dos días y acabó alcanzando el disco de diamante, unas cifras propias de las estrellas del pop francés. En la década siguiente, Booba, que antes formaba parte del dúo Lunatic, impulsó un estilo más frío y callejero que marcó a toda una generación de raperos; Diam’s llegó al público general del pop, y colectivos como Sexion d’Assaut llenaron pabellones.

El streaming volvió a cambiar las reglas económicas. PNL, dos hermanos del barrio de Tarterêts, en Corbeil-Essonnes, publicó música a través de su propio sello, QLF, apenas concedió entrevistas y, aun así, encabezó la lista de álbumes con Deux frères. En Marsella, Jul publicó discos a un ritmo que ninguna gran discográfica habría programado y se sumó a Johnny Hallyday, Mylène Farmer y Jean-Jacques Goldman entre los artistas con más álbumes de triple platino en Francia. El drill llegó desde Chicago y Londres, y la mixtape Drill FR, de Gazo, llevó ese sonido al número uno.

La escena en francés también cruzó fronteras desde muy pronto. Raperos belgas como Damso se convirtieron en estrellas en Francia, y Soolking, nacido en Argelia, se labró una carrera que fusiona el raï con el rap francés. Soolking también puso a prueba la frontera más reciente al participar en «Cogite» junto a Willylancien, un personaje de rap generado por inteligencia artificial al que Skyrock ya había incorporado a su rotación.

La cronología ayuda a entender por qué el género es hoy como es. H.I.P. H.O.P. se emitió en 1984, el mismo año en que apareció Paname City Rappin’. Rapattitude salió en 1990. La cuota radiofónica se aprobó en 1994 y entró en vigor en 1996; L’École du micro d’argent llegó después, en 1997. Deux frères, de PNL, apareció en 2019, y Drill FR, de Gazo, en 2021.

Cada paso amplió el número de personas que podían grabar un disco de rap en francés y de quienes podían escucharlo. La cuota creó el público; el streaming eliminó a los intermediarios. La emisora que en su día hizo que el rap fuera imposible de evitar en la radio francesa ahora decide qué hacer con raperos que no tienen voz humana, y esa cuestión marcará el próximo capítulo del género.

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