Deportes

Josh Hazlewood, el lanzador de la paciencia al que Australia nunca termina de valorar

Penelope H. Fritz
Añádenos en Google
Josh Hazlewood
Josh Hazlewood
Photo: NAPARAZZI / CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento8 de enero de 1991
Tamworth, New South Wales, Australia
OcupaciónJugador de críquet
PremiosMejor Críquetista Emergente del ICC · Copa del Mundo de Críquet Masculino del ICC · Copa del Mundo T20 Masculina del ICC · Indian Premier League · Equipo de Test del Año del ICC · Equipo T20I del Año del ICC

Josh Hazlewood no busca el espectáculo. Echa a correr, bota siempre en la misma zona, justo antes de la buena longitud, desvía la pelota apenas un poco desde la costura y repite la operación una y otra vez, hasta que la paciencia del bateador se agota antes que la suya. Es el método menos vistoso del lanzamiento rápido y uno de los más fiables, y lo ha convertido en un grande al que cuesta ver como tal: el tercer nombre de un ataque de lanzadores rápidos cuyos otros miembros, Pat Cummins y Mitchell Starc, acaparan la capitanía y la mayoría de los titulares. Cuando la gente intenta describirlo, suele recurrir a Glenn McGrath. Sus últimas temporadas plantean una pregunta más directa: ¿cuánto vale esa paciencia para un equipo que acaba de demostrar que puede ganar sin ella?

Nació en Bendemeer, una pequeña localidad rural de la región de New England, en Nueva Gales del Sur, a unos cuarenta kilómetros de Tamworth, donde vino al mundo. El menor de los hijos de Trevor y Anne Hazlewood aprendió a jugar en reñidos partidos en el jardín de casa con su hermano mayor, y a los doce años ya jugaba con Tamworth contra hombres adultos. Nueva Gales del Sur lo seleccionó con diecisiete años: fue el lanzador rápido más joven en representar al estado y también el integrante más joven de la selección australiana en el Mundial juvenil de ese año.

Nacido el 8 de enero de 1991, debutó en primera clase en el Sydney Cricket Ground contra Nueva Zelanda, en noviembre de 2008, y disputó su primer partido internacional de un día en junio de 2010, con 19 años. La llamada para jugar Test tardó más. Cuando llegó, en el Gabba contra India, en diciembre de 2014, logró cinco eliminaciones por 68 carreras en sus primeras entradas y, pocos meses después, formó parte del equipo que ganó la Copa del Mundo de 2015, con cuatro eliminaciones ante Pakistán en cuartos de final. En Adelaida, en noviembre de aquel año, durante el primer Test disputado de día y noche, consiguió seis eliminaciones por 70 carreras y se convirtió en el primer jugador del partido bajo los focos. La ICC lo nombró Jugador Emergente del Año.

Los años siguientes consolidaron la reputación que sus compañeros, que lo llaman Hoff, siguen describiendo en términos de control. Se situó en lo más alto de la clasificación de lanzadores de partidos internacionales de un día de la ICC en torno al Champions Trophy de 2017, logró 20 eliminaciones a 21,85 en los cuatro Tests de las Ashes de 2019 en Inglaterra y superó las 200 eliminaciones en Test contra India, en el partido inaugural del Border-Gavaskar Trophy de 2020-21. Tras el Mundial T20 de 2021, que ganó Australia con Hazlewood sumando tres eliminaciones por 16 carreras en la final contra Nueva Zelanda, se convirtió en el primer lanzador que figuraba entre los diez primeros de las tres modalidades a la vez. Cuando el escándalo de manipulación de la pelota de 2018 apartó del liderazgo a Steve Smith y David Warner, fue nombrado vicecapitán del equipo de Test y, en noviembre de 2022, con Cummins descansando, capitaneó a Australia en un partido internacional de un día contra Inglaterra.

Las finales son el escenario donde su método parece más un regalo. Según los cálculos de cricket.com.au, ya ha ganado diez finales de formatos cortos, desde el título de la Champions League de los Sydney Sixers en 2012 hasta el Mundial de 2023 en Ahmedabad. Tres de ellas son títulos de la IPL: con Chennai Super Kings en 2021 y con Royal Challengers Bengaluru, que lo fichó por 7,75 crore de rupias en 2022, en 2025, cuando puso fin a una espera de 18 años, y de nuevo en 2026. En esa última final, contra Gujarat Titans y ante más de 100.000 espectadores, eliminó a Shubman Gill con su segunda pelota y terminó con dos eliminaciones por 37 carreras. «Eso estuvo entre lo mejor», dijo.

La parte menos cómoda de la historia tiene que ver con su cuerpo y con lo que Australia aprendió cuando empezó a fallarle. Hazlewood solo jugó el primer Test de las Ashes de 2021-22. Antes de las Ashes disputadas en casa en 2025-26, según los cálculos de cricket.com.au, estaba en mejor forma que cualquier otro lanzador australiano; después, una lesión en los isquiotibiales en el último partido del Sheffield Shield antes del encuentro de Perth, seguida de un problema distinto en la parte baja de la pantorrilla, cerca del tendón de Aquiles, lo dejó fuera de los cinco Tests. Scott Boland jugó todos y cada uno de ellos, y Australia ganó la serie por 4-1. El mismo problema también le hizo perderse el Mundial T20 de 2026. Para un lanzador rápido en la mitad de la treintena, ese es el peligro silencioso: que quede demostrado que no hace falta. No ha hecho gran cosa por ganarse el favor del público que podría defender su causa. Se mantiene alejado de las redes sociales y bromea con que «seguramente me estoy perdiendo algún que otro regalo»; cuando le preguntaron por los meses de rehabilitación, se limitó a decir: «El críquet es mi trabajo. Me toca hacer la rehabilitación e intentar recuperar la forma». Su discreción lo ha mantenido cuerdo durante una larga carrera. También ha dejado en manos de otros la defensa de su grandeza.

La vuelta empezó en Darwin, en agosto de 2026: su primer Test en 12 meses, tras ser elegido por delante de Boland. Allí consiguió su eliminación número 300 en Test, la de Mehidy Hasan Miraz, y se convirtió en el noveno australiano en alcanzar esa cifra. Terminó con seis eliminaciones por 89 carreras en 28 overs, su mejor registro en una década. «Sigo en pie», dijo al acabar la jornada. No bastó para salvar el partido: Bangladés ganó por nueve eliminaciones, en su primera victoria en un Test en Australia. Dos meses después, en Durban, con el equipo de Test más veterano que Australia había alineado nunca, dio una respuesta más contundente. En la última jornada en Kingsmead, mientras Sudáfrica intentaba sobrevivir al bate, logró seis eliminaciones por 49 carreras, las mejores cifras de su carrera en Test, con dos eliminaciones en un mismo over gracias a la segunda pelota nueva; el equipo local perdió sus cuatro últimas eliminaciones en solo cinco carreras. Australia ganó por 214 carreras.

Tras el verano de las Ashes, que acabó en derrota, había dicho que pensaba seguir jugando en las tres modalidades. «Mi cuerpo sigue estando tan fuerte como siempre», afirmó entonces. «Solo son pequeñas cosas que van apareciendo de vez en cuando». El segundo Test de la serie, en Gqeberha, seguía disputándose cuando se publicó este perfil, y el tercero empieza en Newlands, Ciudad del Cabo, el 27 de octubre. Durban resolvió algo más acotado que la cuestión de su legado y más útil para él: a los 35 años, la paciencia sigue dando resultado y Australia todavía la quiere.

Etiquetas: , , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 0 comentarios.