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Star Wars: Galactic Racer, de los veteranos de Burnout, te borra la partida entera si chocas demasiado

Adrian Kessler
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La mayoría de los juegos de carreras perdonan los accidentes. Reapareces en la pista, pierdes unos segundos y sigues adelante. Star Wars: Galactic Racer contabiliza cada choque y, si te estrellas demasiadas veces en una prueba o agotas tus fichas de inscripción, la partida de campaña termina y tienes que empezar de nuevo con un humilde landspeeder. Esa regla deja claro quién está detrás del juego. Fuse Games fue fundada por antiguos desarrolladores de Criterion Games, el estudio responsable de Burnout, y este es su primer juego.

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Galactic Racer está desarrollado por Fuse Games y publicado por Secret Mode, y llegará el 6 de octubre de 2026 a PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC. Se presentó en The Game Awards en diciembre de 2025, junto a Star Wars: Fate of the Old Republic. Matt Webster, director ejecutivo y cofundador de Fuse, está al frente del proyecto. El estudio se creó en Guildford en 2023, y sus responsables ya habían trabajado con Lucasfilm en el combate con vehículos de Star Wars Battlefront, en 2015, y en el modo Starfighter de Battlefront II, en 2017. El juego funciona con Unreal Engine 5 y Gordy Haab ha compuesto la banda sonora.

La historia transcurre en la era de la Nueva República, después de El retorno del Jedi. Con el Imperio desaparecido y la galaxia aún en plena reconstrucción, un antiguo mecánico de vainas llamado Darius Pax ha fundado la Galactic League, un circuito clandestino y no autorizado en el Borde Exterior que cuenta con la financiación de sindicatos criminales. El jugador se mete en la piel de Shade, una piloto solitaria y personalizable que busca la gloria y la venganza. Pax la recluta cuando un rival llamado Kestar Bool amenaza su control de la Liga. También aparecen dos caras conocidas de La amenaza fantasma: Sebulba y Ben Quadinaros.

Los circuitos recorren Tatooine, Crait, Ando Prime y lugares nuevos como Lantaana y Sentinel One. El primero que Lucasfilm ha elegido para mostrar es Jakku, el planeta desértico de El despertar de la Fuerza. Su Cementerio de Gigantes, un campo de escombros dejado por un Destructor Estelar estrellado, se ha convertido en una pista de carreras, y los restos de caminantes AT-AT se interponen en el trazado como obstáculos.

La campaña, llamada Galactic Tour, está planteada como un roguelite, no como un modo carrera tradicional. Cada partida es un mapa ramificado de pruebas. En cada bifurcación puedes elegir entre una carrera estándar, una contrarreloj, una prueba de eliminación o un evento misterioso; en algunas paradas también puedes conocer personajes que te ofrecen acuerdos paralelos. Los buenos resultados y los objetivos cumplidos dan créditos, piezas, mejoras de estadísticas y habilidades como descargas iónicas, ondas de choque y un breve piloto automático, así que cada partida da forma a un vehículo distinto. Algunas mejoras se conservan de forma permanente entre partidas. Las fichas de inscripción de la Liga funcionan como red de seguridad: si las pierdes todas, se acaba la partida.

Hay cuatro tipos de vehículo, y se conducen de maneras muy distintas. Los landspeeders premian las trazadas limpias y los derrapes. Las motos speeder son más rápidas y nerviosas, y requieren frenar con contundencia. Los skim speeders, una clase que Fuse describe como una novedad en Star Wars, vuelan a ras de suelo y se inclinan hasta quedar casi de canto, más cerca de un caza estelar que de un coche. Las vainas de carreras son la opción de alto riesgo. Todos los vehículos tienen dos formas de ganar velocidad: un posquemador seguro o un estatorreactor que puedes llevar más allá de la zona roja para obtener un impulso mayor, con el riesgo de que el motor reviente. Los derribos, la maniobra característica de Burnout que consiste en estampar a los rivales contra el escenario, también forman parte del repertorio.

Las reseñas se publicaron antes del lanzamiento y son muy positivas. Game Informer le dio un 8,5 sobre 10. Su crítico, Wesley LeBlanc, lo definió como un excelente roguelite de carreras y dedicó unas veinte horas a la campaña. También señaló un problema concreto: las pruebas obligatorias con vainas le parecieron demasiado rápidas y peligrosas, y una mala carrera podía echar por tierra toda una partida. La falta de minimapa hacía que los circuitos nuevos resultaran confusos a esas velocidades. GamingBolt le puso un 9 sobre 10 y elogió los derribos, el diseño de los circuitos y el rendimiento estable, aunque apuntó que hay pocos tipos de prueba y poca variedad dentro de cada clase de vehículo. En el momento de escribir estas líneas, la versión de PlayStation 5 tiene un 88 en Metacritic.

Fuera de la campaña, el multijugador admite hasta 12 jugadores. Incluye carreras rápidas, modos de carreras de vainas y tours más largos que siguen las mismas reglas de roguelite, además de torneos de seis carreras en los que los jugadores pueden apostar por los resultados antes de que empiece la competición. Los desbloqueables del multijugador son cosméticos.

La edición estándar cuesta 59,99 dólares, 59,99 euros o 49,99 libras. La Deluxe Edition, a 79,99 dólares, incluye tres vehículos, eventos arcade, paquetes de pancartas y un libro de arte digital. La Collector’s Edition física, por 159,99 dólares, trae una maqueta de landspeeder, parches de piloto y una caja metálica. Todas las reservas incluyen una decoración adicional para el vehículo y un fondo de pancarta para el jugador.

Galactic Racer es el quinto juego de carreras de Star Wars desde Episode I: Racer, de 1999, y el primero construido en torno al riesgo de perderlo todo. Los aficionados a las carreras de vainas tendrán sus vehículos, pero la gran apuesta del juego son los speeders y ese instante en que un choque pone fin a una partida que iba viento en popa. A partir de mañana, los jugadores podrán comprobar si la apuesta sale bien.

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