IA

El presidente y CEO de Microsoft, Satya Nadella, quiere que los agentes de IA conviertan las apps de Microsoft en el sistema operativo del trabajo

Adrian Kessler
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La carta anual de Satya Nadella, presidente del consejo y consejero delegado de Microsoft, a los accionistas contiene la frase que todo el mundo citó: las aplicaciones de la empresa se convertirán en «un nuevo sistema operativo para el trabajo». La frase más reveladora viene justo después y casi nadie la repitió: a medida que esas aplicaciones se transformen en agentes a los que se puede recurrir y que se pueden coordinar, escribe Nadella, «el sistema gana valor y queda más profundamente integrado».

Leída junto al resto de la carta, esa frase explica la estrategia. Microsoft está convirtiendo el modelo de IA en la parte de su oferta que se puede sustituir, y todo lo que lo rodea —la memoria, los datos de la empresa y los controles— en la parte de la que no se puede prescindir. El coste del cambio no desaparece. Se desplaza a las capas que controla Microsoft.

Qué ha contado Satya Nadella a los accionistas de Microsoft sobre los agentes de IA

La carta abre el informe anual de Microsoft y describe cómo quiere Nadella que cambie el trabajo. «Históricamente, la informática ha sido interactiva. Para hacer algo, el usuario pasaba de una aplicación a otra o de una herramienta a otra», escribe. «Con los agentes, ahora podemos delegar en bloque y dirigir al detalle. En otras palabras, definimos un objetivo y el sistema trabaja por nosotros, y vuelve a consultarnos para que le demos instrucciones y criterio cuando hace falta».

A continuación llega la frase que encabezó la mayoría de las informaciones: «Cada vez concebimos más todas nuestras aplicaciones en conjunto como un nuevo sistema operativo para el trabajo, que trasciende las categorías tradicionales del software para entender la intención del usuario y actuar en consecuencia». Nadella califica la nueva versión de la aplicación Copilot, que reúne en un mismo lugar el chat, Cowork, los agentes de código y los agentes de autopilot, como «la primera versión de esto».

Times Now resumió la visión diciendo que los agentes se encargarán de tareas complejas «sin apenas intervención humana». La carta es más cauta. Una persona fija el objetivo y recibe una consulta cuando hace falta criterio, y Nadella insiste en que el cambio debe producirse «con las personas, no a costa de ellas». Lo que no aclara es quién decide cuándo hace falta ese criterio. En el diseño que describe, decide el sistema.

Modelos intercambiables y todo lo demás, integrado

El mecanismo aparece unos párrafos más adelante. Microsoft está creando «un nuevo sistema multimodelo en el que el armazón —incluidos el contexto, la memoria y el espacio de acción— está separado del modelo», escribe Nadella, de modo que «los modelos puedan intercambiarse». El catálogo en la nube de la compañía incluye más de 11.000 modelos de OpenAI, Anthropic, Mistral y otros, junto a la propia familia MAI de Microsoft.

Para una empresa que compra IA, eso supone una protección real: ningún proveedor de modelos puede retener como rehén sus flujos de trabajo. Nadella lo plantea precisamente en esos términos. Los clientes, escribe, deberían poder sustituir un modelo «generalista» sin perder el conocimiento «de alguien que lleva toda la vida en la empresa» acumulado en sus propios sistemas, y deberían exigir que ese valor revierta «en ellos, no en un proveedor externo».

La cuestión es dónde reside ese conocimiento de alguien que lleva toda la vida en la empresa. Según la propia carta, pasa por Microsoft IQ, el motor de contexto que conecta los correos electrónicos, documentos, reuniones y registros de una compañía con sus agentes. Work IQ abarca por sí solo más de 17 exabytes de datos. Agent 365, presentado este año, es el «plano de control» que permite a las empresas «gestionar los agentes del mismo modo que gestionan a las personas», con identidad, seguridad y un componente de FinOps para controlar cuánto gastan los agentes. El modelo se puede cambiar. La memoria, los permisos y el contador funcionan con el software de Microsoft.

Por qué un sistema operativo para el trabajo también es un modelo de facturación

La carta no se anda con rodeos sobre el dinero. Los clientes «medirán cada vez más el coste de los tokens en función de los resultados que generan», escribe Nadella, que lo denomina la frontera del «coste por resultado», y Microsoft está «adaptando sus modelos de negocio para reflejar el valor y el uso de nuestros servicios» en suscripciones, consumo, publicidad y hardware. Un sistema dentro del cual trabajan los agentes es también un sistema que mide el trabajo realizado.

La base ya es considerable. Microsoft declaró unos ingresos de 331.800 millones de dólares en el año fiscal 2026, y Nadella afirma que Microsoft 365 Copilot superó los 30 millones de licencias de pago. Ahora la compañía informa de sus resultados a través de dos nuevos segmentos, Agents and Infra y Devices and Consumer, que sitúan la palabra «agentes» en la misma línea que Azure.

La primera versión del sistema operativo para el trabajo sigue siendo una aplicación web

El producto es más reciente que la frase. Cuando Nadella repitió lo del «nuevo sistema operativo para el trabajo» en una publicación del 1 de octubre en la que anunciaba que Ryan Roslansky, consejero delegado de LinkedIn, dejará Microsoft a finales de 2026, Windows Latest analizó a fondo la aplicación Copilot. Según descubrió, el programa principal es un lanzador de Microsoft Edge renombrado, de 4,99 MB, respaldado por una versión completa de Chromium que carga el sitio web de Copilot de Microsoft. Home y Code todavía se estaban desplegando a través del programa de acceso anticipado Frontier de Microsoft, y Autopilot acababa de entrar en la fase de pruebas privadas.

Eso no invalida el plan, que nunca tuvo que ver con el escritorio. Según informa Windows Latest, las aplicaciones creadas con Code están pensadas para ejecutarse en un Copilot Managed Runtime dentro del propio entorno Microsoft 365 de la empresa. El sistema operativo que Nadella describe en la carta, fechada el 14 de octubre, es la capa que conserva el contexto, distribuye el trabajo y lleva las cuentas; vive en el entorno de nube de la empresa, no en el archivo ejecutable.

Con ese diseño, una empresa podría cambiar de modelo de IA en una tarde. Trasladar sus agentes, sus permisos y la memoria que han ido acumulando es otra historia; y esa es la parte que, según dijo Nadella a los accionistas, queda «más profundamente integrada».

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