Análisis

La cantante Clara Montes sale de la UCI tras el accidente de Urda: una pasajera cogió su móvil

Molly Se-kyung
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Clara Montes ha salido de la UCI. La cantante y compositora, una de las pasajeras heridas en el accidente del tren de alta velocidad en Urda, en la provincia de Toledo, está ya en la planta de neurocirugía del Hospital Universitario de Toledo, y su marido, el escultor Javier Ayarza, asegura que está fuera de peligro. La prensa del corazón ha contado la noticia como cuenta la de cualquier paciente famoso: la puerta del hospital, el marido aliviado, la promesa de volver a los escenarios.

Basta leer el parte con calma para ver que la cantante no es su personaje principal. En lo que más se detuvo Ayarza durante su entrevista con la Cadena SER fue en cómo logró localizar a su mujer: gracias a una desconocida que contestó el teléfono de la cantante y a otros pasajeros que no se separaron de ella hasta que él supo a qué hospital la habían llevado. En una catástrofe en la que las respuestas oficiales tardaron días, la historia de la superviviente más conocida merece contarse sobre todo por lo que dice de quienes la rodeaban, gente que nunca será titular. Montes y su familia parecen haberlo entendido antes que buena parte de la prensa.

Eso importa más allá de una paciente. Quién se convierte en el rostro de una catástrofe determina lo que el público recuerda de ella. Si la versión de Urda que queda es la recuperación de una cantante, será una historia con final feliz contada en nombre de una tragedia que, para decenas de familias, no lo tiene. Si lo que queda es la cadena de desconocidos que llevó noticias desde un tren destrozado hasta un marido que estaba a cientos de kilómetros, en la costa, el relato se parecerá mucho más a la verdad de aquella mañana.

Qué le pasó a Clara Montes en el accidente de tren de Urda

Montes viajaba en el AVE de Renfe que cubría el trayecto de Madrid a Sevilla, según La Razón y La Voz del Sur. Tal como lo resumió ¡Hola!, ese tren embistió a un tren de Iryo que estaba detenido en la vía, y varios vagones descarrilaron y cayeron por un terraplén. Las causas están ahora en manos de los investigadores, y este análisis no pretende resolverlas. El balance no ofrece dudas: las últimas cifras del Gobierno de Castilla-La Mancha y del centro de datos forense habilitado tras el accidente, recogidas por El Semanal de La Mancha, hablan de 69 muertos, 66 de ellos identificados, y 29 personas todavía hospitalizadas, nueve en la UCI.

Al día siguiente del accidente, Montes escribió a sus seguidores en Facebook. «Ayer viajaba en ese tren y, afortunadamente, puedo deciros que estoy bien», escribió, en palabras que recogieron La Voz del Sur y El Español. «Hoy, más que nunca, doy gracias por poder estar aquí». La mayor parte del mensaje no hablaba de ella. «Mi corazón está con las víctimas de este terrible accidente, con sus familias y con todos los que están sufriendo esta pérdida irreparable», escribió, antes de dar las gracias a los equipos de emergencia, a los sanitarios y a las fuerzas de seguridad, y a los reyes Felipe VI y Letizia, que visitaron a los heridos en el hospital toledano.

Los partes médicos los ha dado su marido. En declaraciones a Castilla-La Mancha Media, Ayarza explicó que había dejado la UCI: «Está en neurocirugía, pero todo son buenas noticias. Evoluciona favorablemente y está fuera de peligro». El Español informó de que había ingresado con pronóstico grave. En la entrevista con la SER, según recoge Diez Minutos, Ayarza contó que recibió varios golpes en la cabeza y que tiene una lesión en el hueso del ojo que no le ha afectado a la vista, y que probablemente no habrá que operarla. «Que todo el mundo se quede tranquilo porque Clara va a salir entera de aquí», dijo.

Los pasajeros que contestaron su teléfono

Lo que merece llegar más lejos de esa entrevista es el relato de las primeras horas. Según Diez Minutos, Ayarza intentó llamar a su mujer al conocer el accidente y no logró hablar con ella. Una pasajera que viajaba en el tren contestó el teléfono de la cantante y le dijo que Montes estaba consciente y podía mover brazos y piernas. Otros pasajeros se quedaron con ella y más tarde le confirmaron que había ingresado en el hospital de Toledo. La Razón, citando a Canal Sur, contó que él estaba en Cádiz, donde vive la pareja, cuando una llamada le confirmó que seguía viva, y que desde allí emprendió viaje a Toledo.

«Fue una cadena de favores», dijo Ayarza en la SER. «La humanidad te desborda. Hay que recordar a toda esta gente porque son pasajeros que ayudaron sin pensar en nada más».

Si se pone al lado del calendario oficial, el contraste salta a la vista. Dos días después del accidente, ¡Hola! informaba de que solo 13 de los fallecidos habían sido identificados. El fin de semana, El Semanal de La Mancha daba ya 66 identificaciones, la mayoría por huellas dactilares y el resto por ADN. Entre una cifra y otra, las familias esperaron. El Español publicó la noticia de la salida de Montes de la UCI junto a un enlace a otra: la humorista Valeria Ros confirmaba que una amiga suya había muerto en el tren tras 72 horas de búsqueda. Para la familia de Montes, la espera duró lo que tardó una desconocida en descolgar un teléfono que sonaba.

Quién es Clara Montes

Para el gran público, y sobre todo fuera de España, Montes no es un nombre de primera fila, y eso explica en parte por qué su caso resulta útil: la atención viene del accidente, no de la fama. Nacida en Madrid en una familia de hondas raíces andaluzas, vive en la costa gaditana. La Razón sitúa su trayectoria a medio camino entre la copla, el flamenco, la canción de autor y la poesía. Su primer disco en solitario, de 1998, puso música a poemas de Antonio Gala y le valió un Premio de la Música, y buena parte de su obra posterior se ha levantado sobre versos ajenos; El Español cita discos dedicados al cancionero andaluz y al letrista de copla Rafael de León.

Cuando el tren salió de Madrid estaba en plena gira de Marinera en tierra, su homenaje musical al poeta gaditano Rafael Alberti, publicado en 2025. Según La Razón, había actuado en Logroño tres días antes del accidente, y su última publicación previa hablaba de lo feliz que la había hecho aquel concierto. La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) le envió un mensaje público de apoyo que, según lo citó El Español, alcanzaba también a «las familias que viven la angustia de no tener noticias de sus seres queridos».

El argumento contra el parte médico de los famosos

Hay un argumento serio para que piezas como esta no existan. Dice así. Un accidente que mató a 69 personas e hirió a muchas más no es una historia de famosos, y tratar a su única superviviente célebre como el ángulo humano es un triaje por fama. El detalle que se derrocha sobre Montes, la planta en la que está, el hueso junto al ojo, el pronóstico de que saldrá entera, es un detalle que a ninguna familia corriente se le pide y que pocos lectores querrían conocer de un desconocido. El marco del regreso a los escenarios, además, resulta halagador de una forma en que el suceso no lo es. Una historia de recuperación acaba bien; la mayoría de las historias de esa vía no. Y cada hora de cobertura dedicada a si una cantante volverá a salir de gira es una hora que no se dedica a las familias que siguen esperando ni a las preguntas que deben responder los investigadores.

La crítica tiene peso, y buena parte de la cobertura sobre Montes se la ha ganado. Varios medios publicaron piezas casi idénticas construidas con las mismas dos frases de su marido, y La Razón advirtió, antes de la entrevista en la SER, que no habían trascendido los detalles concretos de su diagnóstico. No está claro que el apetito por esos detalles responda a un interés público.

Por qué la historia de Clara Montes sí merece el espacio

La respuesta está en lo que la familia de Montes decidió hacer con una atención que no podía esquivar. Su primer mensaje dedicó un par de frases a su salud y el resto a los muertos, a sus familias y a los equipos de rescate. Ayarza, con un micrófono delante a la puerta del hospital, lo usó para pedir que se recordara a los pasajeros anónimos. El mensaje de la SGAE, escrito para ella, hizo sitio a las familias sin noticias. Nada de eso anula el voyerismo de un parte de salud, pero convierte el nombre famoso en una puerta de entrada y no en toda la historia.

También da a los lectores algo que las cifras de víctimas no pueden dar. Los números explican la magnitud de Urda. La llamada explica cómo se vivió desde dentro de un vagón: una pasajera que coge el teléfono de otra persona para decirle a un marido que está a cientos de kilómetros que su mujer está consciente y se mueve. La mayoría de quienes hicieron eso por otras familias nunca aparecerán con nombre en la prensa. La notoriedad de Montes es la razón de que al menos uno de esos gestos quedara registrado.

El criterio útil para lo que venga, entonces, no es si los medios deben cubrir a una superviviente famosa. Lo harán. Es si mantienen a los pasajeros dentro del encuadre cuando la historia avance hacia su alta y, con el tiempo, hacia su vuelta a los escenarios. La propia Montes fijó los términos en su mensaje: «Espero volver pronto a la carretera, a los escenarios y a los conciertos, a compartir la música con vosotros. Hoy, sin embargo, lo más importante es la vida, los abrazos y la suerte de poder seguir adelante».

Lo que está confirmado sobre Clara Montes y lo que todavía no se sabe

Confirmado: el accidente ocurrió el miércoles 28 de octubre cerca de Urda, en Toledo. Montes contó en su propio mensaje que iba a bordo. Ayarza dijo a Castilla-La Mancha Media que salió de la UCI el viernes 30 de octubre y que sigue ingresada en neurocirugía, fuera de peligro. A la Cadena SER le explicó, según publicó Diez Minutos el 1 de noviembre, que la lesión afecta a un hueso del ojo pero no a la visión, que probablemente no haga falta operar y que la familia espera volver pronto a casa. El lunes 2 de noviembre, El Semanal de La Mancha, citando al Gobierno regional y al centro de datos forense, situaba el balance en 69 muertos, 66 identificados y 29 personas aún hospitalizadas.

Sin confirmar: no se ha publicado su diagnóstico completo, ni hay fecha para el alta ni para su regreso a los conciertos. Los primeros relatos del accidente difieren en la forma de contarlo: El Español habla de un descarrilamiento y otros medios de una colisión que hizo descarrilar varios vagones. La causa es objeto de una investigación abierta y no se aborda aquí. La idea de que los pasajeros, y no la cantante, son la verdadera historia de este parte es la lectura que hace MCM de lo publicado, no algo que hayan afirmado Montes o su familia.

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