Ciencia

Un ave tan antigua como Archaeopteryx ya había cambiado el vuelo por la carrera

Nadia Okonkwo
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Un ave que vivió en la época de Archaeopteryx, la más famosa de las primeras aves, parece haber pasado toda su vida en el suelo. Bautizada como Yuezhuornis yangyuanensis, tenía unas alas demasiado cortas para volar de verdad, unas extremidades con las proporciones de las de un faisán y una garra curva en cada pie como la de un Velociraptor. Su fósil procede de rocas del condado de Zhenghe, en la provincia de Fujian, en el sureste de China.

Esto importa porque el relato de manual sobre el origen de las aves es un relato sobre el vuelo: los dinosaurios con plumas se volvieron más ligeros, sus brazos se transformaron en alas y el cuerpo de ave tomó forma como un motor para volar. Yuezhuornis sugiere que algunas de las primerísimas aves ya iban en sentido contrario. «Yuezhuornis desafía el paradigma tradicional según el cual el plan corporal de las aves evolucionó casi exclusivamente bajo las presiones selectivas del vuelo», declaró a Reuters Min Wang, especialista en paleontología del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología (IVPP) de la Academia China de Ciencias y responsable de correspondencia del estudio.

El animal vivió en el Jurásico Superior, hace entre 148 y 150 millones de años, más o menos en la misma época que Archaeopteryx en lo que hoy es Alemania. Tenía un peso estimado de 821 gramos. El equipo, del IVPP y del Instituto de Ciencias Geológicas de Fujian, lo describe como el ejemplo más antiguo conocido de un ave que perdió la capacidad de volar.

Cómo se sabe que un ave fósil no podía volar

No existe un hueso que por sí solo diga «no volador». La pista en Yuezhuornis está en las proporciones. Sus extremidades anteriores son aproximadamente un tercio más cortas que las posteriores, un patrón habitual en los dinosaurios corredores pero inusual en las aves hechas para volar. Según la Academia China de Ciencias, son, en términos relativos, las extremidades anteriores más cortas que se conocen en cualquier ave de la era de los dinosaurios. Archaeopteryx, en cambio, tenía alas largas y bien proporcionadas.

Para comprobar qué significan esas proporciones, el equipo midió las extremidades de Yuezhuornis y las comparó con las de 377 especies de aves actuales y con otros parientes jurásicos de las aves. Sus proporciones quedaron más cerca de las de aves que viven en el suelo, como los faisanes, y de las de algunos dinosaurios no avianos próximos al linaje de las aves. El equipo lo interpretó como una prueba sólida de un modo de vida terrestre y no volador.

Ese método es estadístico, no una observación directa. Funciona porque la longitud de las extremidades refleja cómo se desplaza un animal: los voladores que baten las alas necesitan brazos largos en relación con sus patas; los corredores, no. No puede ver músculos ni plumas, así que indica para qué estaba mejor adaptado el cuerpo, no lo que el animal hacía un día cualquiera. Wang explicó a Reuters que Yuezhuornis pudo vivir como un correcaminos, corriendo la mayor parte del tiempo y volando solo en tramos cortos cuando lo necesitaba. Ante la pregunta de si esa era la imagen, respondió: «Sí, es probable».

Las armas de un raptor en un cuerpo de ave

El esqueleto mezcla dos tipos de animal. Las caderas, las patas traseras y los finos huesos del cráneo son de ave. Pero las mandíbulas llevan dientes aserrados y muy juntos, de un tipo que aparece en los deinonicosaurios, el grupo de pequeños dinosaurios depredadores que incluye a Velociraptor, Deinonychus y Troodon, y no en las aves. El segundo dedo del pie podía levantarse hacia arriba y hacia atrás y portaba una garra en forma de hoz, otro sello distintivo de los deinonicosaurios. Como todas las aves más primitivas, conservaba además una larga cola ósea.

«Cuando examinamos Yuezhuornis, nos llamó la atención su extraordinaria mezcla de rasgos», afirmó Wang en un comunicado del IVPP. «Posee estructuras pélvicas y de las extremidades posteriores propias de un ave, pero conserva el pie depredador especializado y los dientes de un pequeño dinosaurio carnívoro. Nos muestra que la evolución temprana de las aves fue mucho más complicada de lo que pensábamos».

Wang contó a Reuters que el animal pudo competir por las presas con pequeños dinosaurios no avianos. Esa lectura se basa en sus dientes y sus pies; el fósil no conserva ningún registro directo de lo que comía.

Dónde se sitúa respecto a Archaeopteryx

Para ubicar la especie en el árbol genealógico, el equipo realizó dos tipos de análisis distintos: uno que busca el árbol que requiere menos cambios evolutivos y otro que además tiene en cuenta la edad de los fósiles. Ambos dieron la misma respuesta. «Los resultados situaron de forma sistemática a Yuezhuornis firmemente dentro de Avialae (el grupo que contiene a las aves modernas y a sus parientes extintos más cercanos), justo en una posición más cercana a la corona que Archaeopteryx y como taxón hermano de Zhengheornis», dijo Zhonghe Zhou, que también firma el estudio. Dicho de forma sencilla, Yuezhuornis es un miembro auténtico del linaje de las aves, un paso más cerca de las aves modernas que Archaeopteryx, y se agrupa con otras aves primitivas del mismo yacimiento de Fujian. El equipo también probó a forzar su inclusión entre los deinonicosaurios, de aspecto de raptor; según la Academia China de Ciencias, esa versión del árbol necesitaba 14 pasos evolutivos adicionales, lo que juega en su contra.

Ese yacimiento, la fauna de Zhenghe, se ha convertido en una de las ventanas más importantes a las aves del Jurásico. Ya ha proporcionado Baminornis, descrita como el ave de cola corta más antigua que se conoce, y Fujianvenator, un miembro temprano y de patas largas del linaje de las aves. Es el lugar más meridional de la Tierra donde se conocen fósiles de aves del Jurásico Superior. En el Jurásico era un paisaje de lagos y cuencas entre erupciones volcánicas, donde se conservan tortugas, peces y plantas junto a las aves.

A modo de comparación, la incapacidad de volar es frecuente entre las aves actuales, desde avestruces y emúes hasta kiwis y pingüinos, y ha evolucionado muchas veces. Entre las aves de la era de los dinosaurios, las formas no voladoras más conocidas, como el buceador Hesperornis, vivieron decenas de millones de años después de Yuezhuornis. Encontrar la pérdida del vuelo justo en la base del árbol genealógico de las aves significa que las primeras aves ya experimentaban con modos de vida muy distintos.

Lo que el fósil no resuelve

Yuezhuornis se conoce por un único esqueleto, y la oficina de prensa de Nature señala que está incompleto y que harán falta más fósiles para precisar su modo de vida y su lugar en la evolución de las aves. Un solo ejemplar no permite saber cuánto variaban los individuos ni si este había alcanzado la edad adulta.

La gran pregunta abierta es cómo llegó a ser un ave terrestre. Puede que descienda de antepasados voladores y renunciara al vuelo, o que pertenezca a una rama lateral que nunca llegó a apostar del todo por volar. Wang señaló que Yuezhuornis podría compartir un antepasado común con Archaeopteryx en una etapa anterior del Jurásico, y que también podría representar un experimento evolutivo surgido al margen del linaje principal de las aves. Steve Brusatte, especialista en paleontología de la Universidad de Edimburgo que no participó en el estudio, resumió la incertidumbre sin rodeos. «Yuezhuornis es uno de esos descubrimientos que plantean más preguntas de las que responden», dijo a Reuters. «Pero es un ave rara. Su esqueleto parece una mezcolanza digno del monstruo de Frankenstein».

Con todo, Brusatte le ve importancia. A su juicio, apunta a que algunas de las primeras aves «no eran especialmente buenas voladoras, quizá incluso que algunas habían evolucionado a partir de antepasados voladores pero volvieron a vivir en el suelo, y rara vez, si es que alguna, alzaban el vuelo». El árbol genealógico de las primeras aves es, además, notoriamente inestable, y cada nuevo fósil jurásico puede alterar qué especies cuentan como aves y cuáles como sus primos dinosaurios.

Preguntas frecuentes sobre Yuezhuornis y las primeras aves

¿Qué es Yuezhuornis yangyuanensis?

Un ave del tamaño de un cuervo del Jurásico Superior de Fujian (China), con una antigüedad de entre 148 y 150 millones de años. Tenía caderas y patas de ave, alas cortas, dientes aserrados y una garra en forma de hoz en el segundo dedo, y las proporciones de sus extremidades sugieren que vivía en el suelo.

¿Yuezhuornis es más antiguo que Archaeopteryx?

Vivieron aproximadamente en la misma época, hace unos 150 millones de años. En el árbol genealógico, Yuezhuornis está un paso más cerca de las aves modernas que Archaeopteryx.

¿Yuezhuornis podía volar?

El estudio concluye que no volaba, a partir de unas alas aproximadamente un tercio más cortas que sus patas y de unas proporciones de las extremidades similares a las de las aves terrestres. Según Min Wang, responsable de correspondencia del estudio, aun así pudo haber realizado vuelos cortos, como hace un correcaminos.

¿Por qué Yuezhuornis tenía una garra como la de Velociraptor?

El segundo dedo hiperextensible con garra en forma de hoz es un rasgo que comparte con los deinonicosaurios, los dinosaurios depredadores más próximos a las aves. Reuters la describió como un arma peligrosa para un cazador que vivía en el suelo.

Lo que viene ahora

El fósil, catalogado como IVPP V34427, se encontró en agosto de 2024 cerca de Yangyuan, en el condado de Zhenghe, y el estudio se publicó el 14 de octubre de 2026 en Nature, acompañado de un comentario firmado por Fernando Novas, especialista en paleontología. Wang afirma que el goteo constante de aves primitivas procedentes de Zhenghe demuestra el potencial del yacimiento para completar un capítulo poco documentado de la evolución de las aves en el Jurásico. El próximo esqueleto que salga de esas rocas decidirá si Yuezhuornis fue una rareza o la primera señal de que las aves más antiguas tuvieron formas muy variadas, y de que no todas alzaron el vuelo.

Referencia: Xu et al., «Jurassic flightless bird reveals early ecological diversity of avialans,» Nature, 2026. DOI: 10.1038/s41586-026-10972-z

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