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97 Minutes»: thriller aéreo sin profundidad moral

Martin Cid Magazine
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El avión gira bruscamente, esquivando por milímetros un misil que acaba impactando contra otro avión en pleno vuelo. La pantalla se llena de llamas, gritos y caos, mientras la cámara sigue el rastro de humo que deja el proyectil en el cielo. Es una secuencia intensa, visualmente impactante, pero también profundamente problemática: «97 Minutes» (2023), dirigida por Timo Vuorensola, abre con un golpe de efecto que define su aproximación al género. No busca sutileza, sino adrenalina pura.

Basada en un guion de Pavan Grover y protagonizada por Alec Baldwin como el director de la NSA Hawkins y Jonathan Rhys Meyers como Alex, el supuesto terrorista (o agente encubierto), la película se suma a una larga tradición de thrillers aéreos que van desde «Air Force One» hasta «Non-Stop». Pero donde otras películas del género han logrado equilibrar acción y profundidad emocional o política, «97 Minutes» opta por un enfoque más convencional, con resultados desiguales.

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La premisa es clásica: un Boeing 767 secuestrado tiene solo 97 minutos de combustible antes de estrellarse. La NSA debe decidir si derribarlo para evitar una catástrofe mayor en tierra, mientras que a bordo, Alex intenta tomar el control. Lo que podría haber sido una exploración interesante de dilemas morales —¿vale la pena sacrificar vidas inocentes para salvar a más?— queda reducido a un debate superficial entre Hawkins y su deputy Toyin (Jo Martin). Baldwin, siempre carismático, imprime autoridad a su papel, pero el personaje carece de matices. Es el típico burócrata sin escrúpulos que solo piensa en la «seguridad nacional», un estereotipo que ya hemos visto demasiado.

Meyers, por otro lado, tiene algunos momentos memorables, especialmente cuando revela las motivaciones personales detrás de sus acciones. La escena en la que confiesa su venganza contra la NSA por la muerte de su hijo es una de las pocas veces en que la película profundiza emocionalmente. Sin embargo, incluso aquí el guion falla: la revelación llega demasiado tarde y parece forzada, como si Grover hubiera decidido añadir drama emocional a último momento.

La dirección de Vuorensola es competente pero carece de originalidad. Alternando entre las escenas en tierra y las del avión con cortes precisos, mantiene un ritmo ágil que evita que la película se vuelva monótona. Sin embargo, su enfoque es puramente funcional: no hay planos audaces ni tomas innovadoras. La secuencia del misil fallido, por ejemplo, es efectiva pero predecible, siguiendo los convencionalismos del género. Comparada con el trabajo de directores como Fincher en «The Killer» (2023), que juega con la tensión y la atmósfera de manera más sutil, «97 Minutes» parece un ejercicio técnico sin alma.

Otro problema es la estructura narrativa. La película avanza en arranques y paradas incómodos: subtramas importantes —como el trasfondo de Alex— son introducidas y luego olvidadas. La inclusión del arma nuclear, por ejemplo, llega tarde y parece más un recurso desesperado para elevar las apuestas que una decisión orgánica. Este tipo de saltos en la trama no solo confunden al espectador, sino que también restan coherencia a la historia.

En cuanto al elenco, hay actuaciones destacadas pero desequilibradas. MyAnna Buring como Kim, la médica a bordo del avión, tiene un papel secundario pero crucial en el desenlace. Su actuación es sólida, aunque el personaje carece de desarrollo. Jo Martin, como Toyin, aporta una presencia fuerte y moralmente ambiguo, pero su arco narrativo también se siente incompleto. Alec Baldwin y Jonathan Rhys Meyers llevan el peso de la película, pero incluso ellos no pueden salvar un guion que prioriza la acción sobre la profundidad.

«97 Minutes» es un thriller competente pero olvidable. Funciona como entretenimiento ligero, gracias a su dirección ágil y algunos momentos de suspense bien ejecutados. Pero donde otras películas del género han logrado equilibrar acción y significado más profundo, esta se queda en la superficie. No hay una exploración real de los temas morales planteados, ni un desarrollo emocional satisfactorio para los personajes.

La película está claramente dirigida a fans del género que buscan adrenalina sin complicaciones. Los amantes de los thrillers aéreos encontrarán momentos de tensión bien ejecutados, pero aquellos que busquen algo más —una reflexión sobre la moralidad, por ejemplo— quedarán decepcionados.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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