Cine

Becky: un thriller que no encuentra su camino

Becky es una película americana dirigida por Jonathan Milott y Cary Murnion. Protagonizada por Kevin James, Lulu Wilson y Joel McHale
Martin Cid
Añádenos en Google

La sangre salpica el rostro de Becky mientras su mirada desafiante se clava en la cámara: es una imagen poderosa que promete un thriller visceral, pero Becky (2020), dirigida por Jonathan Milott y Cary Murnion, termina siendo un cóctel desequilibrado que no sabe si quiere ser terror doméstico, acción desenfrenada o drama familiar. La película, estrenada en medio del caos de la pandemia de COVID-19, intenta aprovechar el auge del cine de género low-cost pero se queda a mitad de camino.

La premisa es sencilla: Becky (Lulu Wilson), una adolescente rebelde que aún llora la muerte de su madre por cáncer, se enfrenta a una pandilla de convictos neo-nazis liderados por Dominick (Kevin James) durante un fin de semana en una cabaña junto al lago. Aquí, el guión de Nick Morris, Lane Skye y Ruckus Skye comete su primer error: el trasfondo emocional de Becky —su dolor, su ira— se reduce a diálogos torpes y flashbacks forzados que no logran conectar con el espectador. Wilson, que merece elogios por su actuación física (como cuando clava un lápiz en el ojo de Dominick), no tiene material suficiente para darle profundidad a su personaje. Su interpretación es más reactiva que proactiva: corre, grita, lucha, pero nunca sentimos realmente lo que siente.

YouTube video

Donde la película sí acierta es en las escenas de acción. La secuencia del propulso de motor, donde Becky despacha a Hammond, es cruenta y eficaz, con una coreografía que recuerda lo mejor de Home Alone pero con un giro siniestro. El problema es que estos momentos son escasos y están separados por largas secuencias de diálogo que cojean. La dinámica entre Becky y su padre (Joel McHale) carece de química, y el conflicto emocional central —la reconciliación paterno-filial— se siente artificial. La escena en la que Jeff le confiesa a Becky que la ama antes de morir es un intento desesperado por añadir peso dramático a una relación que nunca se desarrolló en pantalla.

La dirección de Milott y Murnion no ayuda. Las tomas son funcionales pero carentes de estilo propio, y la edición salta entre el terror, la comedia negra y el drama familiar sin encontrar un tono coherente. El mayor pecado de Becky es su estructura predecible: desde el primer encuentro con los convictos, el espectador puede adivinar cada giro. La película intenta ser Misery, Home Alone y The Texas Chainsaw Massacre a la vez, y termina siendo ninguna de las tres.

El reparto, en general, cumple pero no destaca. Kevin James, en contra de lo esperado, se entrega a un papel oscuro y convincente como el líder neo-nazi Dominick, aunque su arco narrativo es tan simple como el de cualquier villano de película B. Su interpretación es más física que emocional: grita órdenes, tortura a Jeff (Joel McHale) y muestra una lealtad ciega a sus ideales retorcidos. Sin embargo, su personaje carece de matices. Joel McHale, por otro lado, parece perdido en un papel que exige más matices de los que puede ofrecer. Su interpretación de Jeff es plana, y aunque intenta transmitir el amor de un padre por su hija, nunca logra conectar emocionalmente con el espectador.

El diseño de producción y la cinematografía son otros puntos débiles. La cabaña junto al lago, escenario principal de la película, carece de atmósfera opresiva. Las tomas interiores son demasiado brillantes, lo que resta tensión a las escenas más intensas. El exterior, por otro lado, no logra transmitir el aislamiento y el peligro que debería. La banda sonora es igualmente olvidable: una mezcla de música electrónica y orquestal que intenta crear suspense pero termina siendo intrusiva.

El guión también tropieza en su intento de explorar temas más profundos. La película toca brevemente la pérdida, el duelo y la reconciliación familiar, pero nunca se adentra realmente en ellos. Becky es una protagonista interesante —una niña que ha perdido a su madre y ahora debe enfrentar a unos asesinos—, pero su arco narrativo es superficial. El guión podría haber explorado cómo su dolor la convierte en una sobreviviente, o cómo su relación con su padre se transforma bajo presión, pero nunca va más allá de lo básico.

El público objetivo de Becky parece ser los fans del cine de terror y acción low-cost, aquellos que disfrutan de películas como The Strangers (2008) o Evil Dead (2013). Sin embargo, la película no ofrece nada nuevo ni emocionante para este grupo. Las escenas de terror son predecibles, las de acción están bien ejecutadas pero carecen de originalidad, y el drama familiar es superficial.

Comparada con otras películas del mismo género estrenadas en los últimos años, Becky palidece. Películas como Hereditary (2018) o Midsommar (2019) logran crear atmósferas opresivas y explorar temas profundos a través de sus protagonistas. Becky, en cambio, se queda en la superficie. Incluso dentro de su propia franquicia, The Wrath of Becky (2023), aunque mejorada, no logra elevarse por encima del género.

En resumen, Becky es una película que tiene momentos brillantes pero que se ahoga en su propia ambición. Intenta ser muchas cosas a la vez y termina siendo ninguna de ellas.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 1 comentario.