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Felicidad (Amazon Prime Video): cuando una gran premisa no puede salvar su propio guion

Molly Se-kyung

Felicidad empieza con Greg Wittle perdiendo su trabajo y, en la misma hora, matando accidentalmente a su jefe. No es un arranque de thriller: es el momento que Mike Cahill usa para presentar a un hombre tan desconectado de las consecuencias que la realidad misma deja de sentirse estable. La apuesta de Felicidad es que esa inestabilidad es el tema. La decepción es que Cahill nunca decide qué hacer con ella.

Owen Wilson, con más melancolía en el rostro de la que la comedia le suele permitir, interpreta a Greg como alguien que lleva años defraudando a los demás y ha desarrollado una compostura casi profesional ante ello. Cuando Isabel (Salma Hayek Pinault) lo encuentra sentado en el vestíbulo de un hotel y le explica, con la seguridad absoluta de alguien que puede estar en lo cierto o estar completamente perdido, que su mundo es una simulación, Greg lo acepta porque ya no le queda casi nada que defender.

Hayek Pinault entrega a Isabel con una intensidad que el guion no merece. La distinción entre los dos mundos debería ser la gramática visual de la película. En cambio, ambos lucen casi igual de filmados, igual de planos. La decisión de confiar al guion lo que la cámara debería haber resuelto es el error central de Felicidad.

El guion, escrito por el propio Cahill, dialoga genuinamente con Philip K. Dick: la pregunta de si la percepción del amor puede sobrevivir al desmantelamiento de la realidad que lo rodea. Greg se enamora de la versión del mundo de Isabel y, quizá, de Isabel misma. Pero la película pospone tanto la respuesta que cuando llega, el espectador ya la ha adelantado veinte minutos antes y llega al final agotado.

Hay escenas en Felicidad que funcionan con precisión por su contención. Una secuencia en la que Greg intenta reconectar con su hija Emily (Nesta Cooper, eficiente en el poco tiempo que le dan) está rodada con mínimo diálogo y carga con el peso emocional real de la película. Ese argumento merecía una película que se fiara de él.

Wilson y Hayek Pinault están bien elegidos contra sus respectivas imágenes públicas — Wilson despojado de la facilidad cómica que lo define, Hayek Pinault con un personaje que opera desde la certeza absoluta. Las actuaciones sugieren lo que una versión más audaz de Felicidad podría haber sido. Mike Cahill, cuyo debut Otra Tierra usó la ciencia ficción de alto concepto para contar una historia humana sobre la culpa, vuelve aquí al mismo instinto estructural. Otra Tierra funcionó porque elegía. Felicidad deja las dos puertas abiertas y no cruza ninguna.

Dirección

Mike Cahill
Photo via The Movie Database (TMDB)

Mike Cahill

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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