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Luck: promete más de lo que ofrece

Martin Cid
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La moneda gira en el aire, capturada por una animación meticulosamente pulida que evoca los primeros días de Pixar. Es el símbolo perfecto para Luck (2022), dirigida por Peggy Holmes: un torbellino de colores vibrantes y caos controlado que promete mucho pero no siempre cumple. Producida por Skydance Animation y estrenada en Apple TV+, esta película nos sumerge en el «País de la Suerte», un mundo utópico dividido entre la fortuna y la desgracia, donde Sam Greenfield (Eva Noblezada), la persona con peor suerte del mundo, se ve obligada a colaborar con criaturas mágicas para cambiar su destino. Pero tras esa superficie brillante, Luck lucha por encontrar su propia identidad en un paisaje cinematográfico ya saturado de obras similares.

El corazón de la película reside en su premisa: un conflicto milenario entre organizaciones de buena y mala suerte que influyen en nuestras vidas cotidianas. La animación es, sin duda, uno de sus puntos fuertes. Los críticos coinciden en que el estilo superpulido funciona, con diseños visuales llamativos y una paleta de colores que mantiene la atención. La secuencia del «In-Between», un espacio liminal entre el bien y el mal, destaca por su creatividad visual. Aquí, Holmes demuestra un talento para crear mundos fascinantes, aunque su propósito narrativo se diluye en el caos de la trama. La dirección de arte es impecable, con detalles que evocan tanto la fantasía como lo cotidiano, pero la falta de una voz narrativa clara hace que estos elementos visuales a veces se sientan desconectados del resto de la película.

El problema fundamental de Luck es su identidad dividida. Su estructura conceptual —un mundo gobernado por la suerte— recuerda demasiado a clásicos de Pixar como Monsters, Inc. o Soul, pero sin la profundidad emocional ni la originalidad que los definió. La película intenta abarcar demasiado: aventura, comedia, fantasía y un mensaje sobre la resiliencia, pero termina siendo una amalgama de ideas no del todo desarrolladas. Las referencias a la suerte como un mecanismo de relojería son intrigantes, pero nunca se exploran con suficiente detalle para justificar el peso que llevan.

La trama avanza a trompicones, con un segundo acto que se siente inflado y un tercer acto que resuelve sus conflictos de manera demasiado conveniente. El mensaje final —que la suerte no lo es todo— es noble, pero llega después de una serie de giros forzados y decisiones de guion que parecen más interesadas en mantener el ritmo que en construir personajes creíbles. La estructura narrativa, aunque visualmente atractiva, carece de la coherencia necesaria para sostener una historia emocionalmente resonante.

El reparto de voces es otro aspecto desigual. Simon Pegg como Bob, el gato parlante, roba escenas con su sarcasmo y entrega una actuación memorable. Jane Fonda, como el dragón Babe, aporta calidez a un personaje clave, mientras que Whoopi Goldberg, como la Capitana, añade un toque de autoridad cómica. Sin embargo, Eva Noblezada como Sam queda atrapada en un papel que oscila entre lo adorable y lo predecible, sin llegar a profundizar en su arco emocional más allá del «chico/muchacha común/a con problemas». Flula Borg como Jeff el Unicornio es otro punto brillante, pero su potencial cómico se subutiliza. Colin O’Donoghue como Gerry y Lil Rel Howery como Marvin aportan momentos de humor, pero sus personajes carecen de desarrollo suficiente para dejar una impresión duradera.

La música y el sonido son funcionales, aunque no destacan. La banda sonora evita riesgos, optando por melodías familiares que acompañan sin emocionar. Los efectos de sonido —como el zumbido del Randomizer— son efectivos, pero carecen de la capa adicional de significado que podrían haber aportado. La dirección de sonido es competente, pero no innovadora, lo que hace que las secuencias más intensas pierdan parte de su impacto emocional.

Donde Luck realmente tropieza es en su narrativa. La trama avanza a trompicones, con un segundo acto que se siente inflado y un tercer acto que resuelve sus conflictos de manera demasiado conveniente. El mensaje final —que la suerte no lo es todo— es noble, pero llega después de una serie de giros forzados y decisiones de guion que parecen más interesadas en mantener el ritmo que en construir personajes creíbles.

Luck es un ejemplo de una película con un diseño visual impecable pero una ejecución narrativa floja. Su animación es su mayor logro, pero no puede salvarla de sus deficiencias estructurales y la falta de originalidad en su trama. Dirigida a un público familiar, especialmente a niños en edad escolar, la película ofrece suficiente acción y humor para mantener su atención, pero los adultos pueden encontrarla decepcionante en términos de profundidad temática y desarrollo de personajes.

En comparación con otras películas animadas recientes, Luck palidece. Obras como Soul (2020) o Encanto (2021) logran equilibrar la fantasía visual con narrativas emocionalmente resonantes y temas universales. Luck, en cambio, se queda en la superficie, ofreciendo un entretenimiento ligero pero sin dejar una huella duradera.

La película también sufre de un problema de identidad más profundo: su conexión con John Lasseter, el exjefe de Pixar que fue destituido en 2017 por acusaciones de conducta inapropiada. Aunque no estuvo directamente involucrado en la dirección de Luck, su sombra planea sobre el proyecto, recordando a los espectadores los problemas internos de Skydance Animation y su lucha por encontrar una voz propia.

En última instancia, Luck es una película que podría haber sido algo más. Con una animación impresionante y un elenco de voces talentosas, tiene todos los ingredientes para ser memorable.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

  • Adelynn Spoon — Hazel (voice)

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