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Vin Diesel vende el final de Fast & Furious con lágrimas, no con motores: ‘Fast Forever’ ya tiene guion

Martha Lucas

La saga Fast & Furious cambió hace tiempo la intimidad callejera de sus orígenes en 2001 por submarinos, el espacio y coches que desafían la gravedad, una carrera armamentística de espectáculo que dejó su motor emocional en punto muerto. Por eso resulta revelador que Vin Diesel venda el desenlace de la franquicia no con un truco más grande, sino con lo que le hizo sentir. El actor, que ha guiado a Dominic Toretto y su evangelio de la «familia» durante un cuarto de siglo, apuesta la credibilidad del final por las lágrimas: una jugada que confía en que el público quiere cierre, no otra escalada.

Según adelantó Deadline, Diesel recurrió a las redes sociales el pasado fin de semana para anunciar que acababa de leer el guion de Fast Forever, el undécimo y último capítulo, y lo calificó como «el mejor guion que he leído en décadas», añadiendo que «todavía está llorando». Para una serie cuyos diálogos se ridiculizan casi tanto como su física, el puro registro emocional del espaldarazo es la noticia: Diesel presenta la despedida como un ajuste de cuentas con la trayectoria de Toretto, no como una vuelta de honor triunfal.

La afirmación aterriza sobre un cambio creativo silencioso pero significativo. El guion del final se atribuye a Michael Lesslie, un escritor con créditos cercanos al prestigio como Los juegos del hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes —una señal de que Universal quiere que el cierre narrativo cargue con el peso que antes llevaban las escenas de acción. Louis Leterrier, que estabilizó la franquicia con Fast X tras una caótica preproducción, vuelve a dirigir, lo que otorga al desenlace continuidad de mano en un momento en que la saga menos puede permitirse otro reinicio.

El testimonio de Diesel es, por supuesto, también su primer marketing. Que un productor se declare conmovido hasta las lágrimas por su propia franquicia es un anuncio disfrazado de confesión. Sin embargo, el giro es estratégicamente sólido: después de que Fast X dividiera al público y la serie agotara su capacidad de superarse físicamente, un final emocional es la única carta que le queda por jugar. La franquicia que construyó una religión en torno a la «familia» promete, al final, tratar realmente de una.

La logística subraya cuánto tiempo lleva gestándose ese final. Fast Forever tiene previsto estrenarse el 17 de marzo de 2028, aproximadamente cinco años después de Fast X, tras haberse retrasado respecto a una fecha anterior vinculada al aniversario de la original. La primera película, The Fast and the Furious, vuelve a los cines el 21 de agosto para celebrar su 25.º aniversario, meses después de que Diesel se reuniera con sus compañeros de reparto en una proyección de medianoche en Cannes.

Que las lágrimas se traduzcan en ventas de entradas es un problema de 2028. Por ahora, el reclamo más sonoro para el final más grande de la historia de la franquicia es una estrella de acción de mediana edad, con el guion en la mano, admitiendo que no puede dejar de llorar.

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