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Kenji Tanigaki mete a Joe Taslim y Xie Miao dentro de The Furious, una venganza panasiática

Kenji Tanigaki, el coreógrafo japonés que firmó las peleas más celebradas de Donnie Yen del último ciclo, monta The Furious alrededor de un reparto de artes marciales de cuatro países —Xie Miao, Joe Taslim, Yang Enyou, Yayan Ruhian, JeeJa Yanin— y apuesta a que la coreografía es la historia
Martha Lucas

Al padre le dicen que se han llevado a su hija, y la policía a la que acude primero es la gente en la que no se puede permitir confiar. The Furious arranca en un secuestro que no se puede resolver a través de la institución más próxima al hecho, y el argumento de la película es lo que ocurre cuando se elimina esa vía de salida. El hombre cuya hija ha desaparecido es la clase de protagonista que el cine de acción inventó y nunca dejó de revisitar. La película es lo que se hace con la visita.

Lo que Kenji Tanigaki ha construido alrededor de ese hombre es la parte que importa. El reparto es panasiático a una escala que pocas películas de acción meten dentro del mismo plano. Xie Miao, el niño prodigio hongkonés que peleó al lado de Jet Li antes de tener edad para votar. Joe Taslim, el indonesio que convirtió The Raid en un pasaporte. Yayan Ruhian, que enseñó el silat que puso a The Raid en el mapa. JeeJa Yanin, la tailandesa cuyo trabajo en Chocolate la convirtió en una fija del cine de acción asiático. Yang Enyou, la joven actriz china a la que la crítica empezó a leer en trabajos dramáticos y que ahora tiene que sostener la mitad secuestrada de la premisa. The Furious es la película que mete a todos ellos en el mismo encuadre y pregunta si un coreógrafo japonés puede llevar toda la mesa.

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Xie Miao interpreta a Wang Wei, el padre. El fichaje es un regreso más que una presentación. Fue el niño de The New Legend of Shaolin y My Father Is a Hero, un intérprete infantil que peleó a un nivel que la mayoría de las estrellas adultas de acción no alcanzan. Su carrera posterior ha sido más silenciosa de lo que aquel arranque sugería, en parte porque el tipo de cine que pedían sus primeros papeles dejó de hacerse a escala en la industria continental. Ponerlo en el centro de un Wang Wei construido para la furia y no para el adorno es una decisión de casting que pide al público que aporte el recuerdo que aún conserve del niño con el pijama blanco. Yang Enyou hace de Rainy, la hija, una joven actriz cuyo rostro la crítica aprendió a leer en One Second de Zhang Yimou. No es una intérprete de pelea, y ese es el punto. La película necesita una niña cuyo silencio trabaje, no una figura de acción en pequeño.

Kenji Tanigaki es el argumento estructural. Es el coreógrafo detrás de las peleas más celebradas de Donnie Yen del último ciclo, las secuencias de SPL, el cuerpo a cuerpo de Flash Point, la pelea en el granero de Wu Xia, los finales de Ip Man que pusieron la firma de la saga sobre una serie de adversarios. Firmó la acción de las películas de Rurouni Kenshin y más recientemente ha dado el salto a dirigir largometrajes enteros. The Furious es la película en la que su gramática de coreógrafo, el espacio corto, el cuerpo-cuchillo-codo, los golpes que cuestan al cuerpo que los lanza, gana sitio para narrar, en lugar del trabajo de segunda unidad que llega cuando el guion ya está cerrado. La apuesta es que la coreografía se lee como un acontecimiento, y el guion se lee como el sitio donde esa coreografía vive.

Joe Taslim hace de Navin, el aliado inesperado, un periodista cuya mujer ha desaparecido y cuya investigación se cruza con la de Wang Wei. Desde The Raid, Star Trek Beyond y Mortal Kombat, Taslim no había aceptado un papel que le pida a la vez el cabeza de cartel de acción y el lector procedimental. Navin es ese papel. Yayan Ruhian hace de Tak. Cualquiera que haya visto The Raid sabe lo que es Ruhian en pantalla como antagonista y sabe el trabajo corporal del que es capaz. JeeJa Yanin hace de Matia. Su Chocolate es una de las películas de acción más limpias que ha producido Tailandia en este siglo, y su presencia en el reparto es la tercera palanca de una triangulación regional rara en el cine de acción a escala de estudio. La película es, en una lectura, la propia decisión de producción: intérpretes regionales de artes marciales que cada uno construyó un público en un país distinto, metidos en el mismo encuadre, con un coreógrafo-director japonés.

Lo que The Furious no resuelve, a partir de lo que se ha mostrado, es si el guion está a la altura del reparto. La premisa del secuestro y la policía corrupta es una de las vetas más trabajadas del cine de acción. Taken la hizo. Man on Fire la hizo. The Raid: Redemption hizo la misma arquitectura dentro de un bloque de pisos. Las imágenes del tráiler y una sinopsis de un párrafo no pueden decir a nadie si Tanigaki y sus guionistas han encontrado un marco que la línea no haya gastado ya, o si al reparto regional se le está pidiendo que haga el trabajo que debería hacer la estructura. La campaña ha sido pesada en cuerpos en movimiento y ligera en lo que la película hace con la premisa que los rodea. El recuento de votos sigue siendo, en la práctica, cero. Es un dato sobre el calendario de producción y no sobre la calidad, pero significa que fuera de la producción nadie ha visto la película entera.

Los cinco principales acreditados son Xie Miao, Joe Taslim, Yang Enyou, Yayan Ruhian y JeeJa Yanin. La duración es de ciento trece minutos. La etiqueta de género, Acción-Crimen-Suspense, es la descripción más limpia disponible, y el título original hongkonés 火遮眼 lleva un sentido más cercano a fuego-en-los-ojos que a furia, un registro que el título en inglés suaviza para una economía de marketing occidental.

The Furious se estrena en Estados Unidos, Hong Kong y Suecia el 12 de junio de 2026, con fechas en cartelera ya fijadas en Indonesia el 5 de junio, Singapur el 11 de junio, Alemania el 18 de junio, el Reino Unido el 26 de junio y Tailandia el 2 de julio. La carrera surcoreana en salas precedió al despliegue principal en el ciclo de calendario anterior, y un estreno saudí salió por delante del resto. No hay todavía un estreno español en salas confirmado en el momento de escribir estas líneas. La película es, por tanto, la rara producción de acción regional que llega ante el público occidental con una hoja parcial de servicios desde mercados asiáticos y de Oriente Medio ya escrita.

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