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*Afterlife of the Party*: justicia para sus actrices

Martin Cid
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La imagen de Cassie, interpretada por Victoria Justice, deslizándose entre mesas llenas de copas medio vacías y cuerpos danzantes es el último destello de vida que veremos en Afterlife of the Party. Esa escena inicial, capturada con una cámara que parece bailar al ritmo de la música electrónica, promete una comedia sobrenatural llena de energía y vitalidad. Sin embargo, lo que sigue es un viaje desigual dirigido por Stephen Herek (conocido por Bill & Ted’s Excellent Adventure), escrito por Carrie Freedle y estrenado en Netflix en 2021.

La premisa central—una joven que muere durante su semana de cumpleaños y recibe una segunda oportunidad para corregir sus errores—tiene un atractivo inmediato. Cassie, una planificadora de fiestas extrovertida, choca con Lisa (Midori Francis), su mejor amiga introvertida y arqueóloga. Su argumento central—la tensión entre la vida social desenfrenada y la búsqueda de significado—podría haber sido el motor emocional de la película. Pero el guion falla en desarrollar este conflicto de manera convincente. Las escenas en las que Cassie intenta ayudar a Lisa desde el más allá carecen de tensión dramática, cayendo en clichés repetitivos como el del ángel guardián invisible que solo puede ser visto por su «alma gemela».

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Donde la película sí logra destacar es en las actuaciones de Victoria Justice y Midori Francis. Justice, conocida por su papel en Victorious, transmite con eficacia la vulnerabilidad y el arrepentimiento de Cassie, especialmente en los momentos más íntimos con Lisa. La escena en la que Cassie, ya muerta, intenta comunicarse con Lisa a través de un espejo es uno de los pocos instantes en los que la película logra una auténtica conexión emocional. Francis, por su parte, aporta una ternura genuina a Lisa, cuyo desarrollo emocional es uno de los pocos puntos fuertes del guion. La química entre ambas actrices es palpable y salva varias escenas que, de otra manera, habrían sido olvidables.

El resto del reparto, sin embargo, no logra el mismo nivel. Adam Garcia, como Howie (el padre de Cassie), y Gloria Garcia, como Sofia (su madre), ofrecen actuaciones sólidas pero carentes de matices. Sus personajes están escritos con trazos demasiado gruesos, reducidos a arquetipos: el padre viudo que se descuida y la madre que lucha por rehacer su vida. Timothy Renouf, como Max, y Robyn Scott, como Val (el ángel guardián), cumplen sus roles de manera funcional, pero ninguno deja una impresión duradera.

La dirección de Herek es otro punto débil de la película. Aunque Afterlife of the Party no carece de momentos visualmente interesantes—las transiciones entre el mundo terrenal y el más allá están bien ejecutadas—, le falta un estilo distintivo que eleve el material. La fotografía, aunque competente, no hace nada para destacar los temas centrales de la película. La banda sonora, por otro lado, es un punto a favor: las canciones seleccionadas complementan tanto las escenas de fiesta como los momentos más emotivos.

El mayor problema de Afterlife of the Party es su incapacidad para decidir si quiere ser una comedia ligera o una reflexión profunda sobre la muerte y las relaciones. Oscila entre el humor absurdo—como las interacciones con Val en el más allá, que carecen de chispa—y los momentos dramáticos, que se sienten forzados y melodramáticos. La escena en la que Cassie intenta reconciliar a sus padres es un ejemplo claro: lo que podría haber sido un momento emotivo se convierte en una secuencia predecible y carente de autenticidad.

La estructura narrativa es otro punto débil. El guion sigue una fórmula convencional: tres personas a ayudar, cinco días para lograrlo, un final predecible con lanternas y reconciliaciones forzadas. No hay giros inesperados ni momentos de verdadera tensión dramática. La película se siente como un conjunto de escenas desconectadas en lugar de una narrativa cohesionada.

A pesar de sus defectos, Afterlife of the Party tiene algunos aciertos notables. La relación entre Cassie y Lisa es el corazón emocional del filme, y las escenas entre ellas son conmovedoras y bien actuadas. La idea de usar a un ángel guardián para explorar las relaciones humanas tiene potencial, pero se desperdicia en un guion que prioriza los finales felices sobre la autenticidad.

La película también intenta abordar temas serios como el duelo y la redención, pero lo hace de manera superficial. La escena en la que Cassie visita a su padre viudo es un ejemplo: aunque el momento es emotivo, no profundiza lo suficiente en el dolor de Howie o en el impacto de la muerte de Cassie en su vida.

En términos de comparación, Afterlife of the Party padece del mismo problema que muchas comedias sobrenaturales recientes: la falta de originalidad. Películas como Ghost (1990) o The Fountain (2006) lograron explorar temas similares con mayor profundidad y estilo. Afterlife of the Party, en cambio, se siente como un remedo de estas obras, sin aportar nada nuevo al género.

La película también deja muchas preguntas sin responder. ¿Por qué Cassie puede ver a Val pero no a otros ángeles? ¿Qué pasa con las personas que no tienen a nadie que las ayude desde el más allá? Estas lagunas en la trama restan credibilidad a un concepto que ya de por sí es difícil de creer.

En última instancia, Afterlife of the Party es una película olvidable que no logra destacar en ningún aspecto. Su mensaje sobre el perdón y las segundas oportunidades está bien intencionado, pero se entrega de manera predecible y carente de originalidad. La dirección es funcional pero carece de un estilo distintivo, y el guion falla en desarrollar sus temas centrales de manera convincente.

La película está dirigida principalmente a un público joven que busca una comedia ligera con toques emotivos. Sin embargo, incluso dentro de este nicho, Afterlife of the Party palidece en comparación con otras opciones disponibles en Netflix. Películas como To All the Boys I’ve Loved Before o The Half of It ofrecen historias similares con mayor profundidad y autenticidad.

En conclusión, Afterlife of the Party es un esfuerzo bien intencionado pero fallido. Aunque tiene algunos momentos emotivos y actuaciones destacadas, no logra compensar sus numerosos defectos.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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