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No Hard Feelings: química salvando un guion indeciso

Veronica Loop
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La primera vez que vemos a Jennifer Lawrence en No Hard Feelings (2023), está gritando obscenidades a un cliente de Uber mientras conduce con una sonrisa tensa, como si su vida dependiera de ello. Y, en cierto modo, así es: Maddie Barker, el personaje que interpreta Lawrence, está al borde del precipicio financiero, a punto de perder la casa que heredó de su madre. Es una escena que establece perfectamente el tono desesperado y descarado de la película dirigida por Gene Stupnitsky, un equilibrio entre lo vulgar y lo vulnerable que no siempre logra mantener.

No Hard Feelings es una comedia romántica con pretensiones de ser más subversiva de lo que realmente es. La premisa—una mujer contratada para fingir una relación con el hijo introvertido de unos padres helicóptero—promete un viaje lleno de momentos incómodos y risas fáciles. Sin embargo, la ejecución se ve lastrada por un guion que no puede decidir si quiere ser una comedia sexual audaz o una historia sobre la amistad inesperada.

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El mayor acierto del filme es, sin duda, el dúo protagonista: Jennifer Lawrence y Andrew Barth Feldman. Su química es palpable desde el primer momento en que interactúan, aunque sea en circunstancias absurdas como cuando Percy macea a Maddie pensando que ella es una secuestradora. Lawrence, con su carisma innegable, lleva la película a hombros, especialmente en escenas donde puede ser vulgar sin caer en lo forzado. Su interpretación de Maddie—una mujer desesperada pero con un corazón genuino—es uno de los pocos elementos que funcionan consistentemente.

Feldman, por otro lado, tiene el papel más difícil: interpretar a Percy Becker, un adolescente introvertido y socialmente torpe. Aunque a veces exagera su timidez hasta el punto de resultar caricaturesco, Feldman logra transmitir la vulnerabilidad de Percy con autenticidad. La escena en la que Percy salta desnudo sobre el coche de Maddie para evitar que se vaya es un ejemplo perfecto de cómo el filme juega con lo absurdo para explorar temas más profundos, como la soledad y la búsqueda de conexión.

El problema principal de No Hard Feelings radica en su estructura y tono. La película intenta ser muchas cosas a la vez: una comedia sexual, un drama romántico y una sátira social. Pero al no poder decidirse por una identidad clara, termina siendo un pastiche de géneros que nunca logra encontrar su voz. Las escenas cómicas—como el intento fallido de Maddie y Percy de tener sexo, interrumpido por una erupción cutánea—son graciosas en teoría, pero la ejecución carece del ritmo necesario para que el chiste funcione. Y cuando la película intenta ser más seria, como en la escena de la cena donde Percy toca «Maneater» al piano, los momentos de genuina ternura son demasiado escasos y llegan demasiado tarde.

La dirección de Stupnitsky es competente pero carece del estilo distintivo que podría haber elevado la comedia a otro nivel. Los planos son funcionales, pero no hay ninguna toma memorable o innovadora que destaque. La fotografía captura bien los paisajes de Montauk, Nueva York, pero no aporta nada nuevo al género. La banda sonora, aunque funcional, tampoco destaca.

El reparto secundario, sin embargo, tiene algunos momentos brillantes. Laura Benanti y Matthew Broderick, como los padres de Percy, son divertidos en sus roles estereotipados de ricos obsesionados con el éxito de su hijo. Natalie Morales, como la amiga sarcástica de Maddie, aporta algunos de los mejores momentos cómicos del filme.

No Hard Feelings es una película dirigida a un público específico: aquellos que buscan una comedia romántica ligera y divertida sin pretensiones intelectuales. No es una obra maestra del género, pero tiene sus momentos de entretenimiento. La química entre Lawrence y Feldman, junto con algunas escenas creativas, hacen que la película valga la pena ver.

Sin embargo, no es suficiente para salvarla de sus defectos. El guion tropieza constantemente entre querer ser una comedia subida de tono y una historia sobre la amistad inesperada, sin lograr equilibrar ambos elementos. La dirección es competente pero carece de estilo, y el filme en general se siente como una colección de gags mal ensamblados.

En última instancia, No Hard Feelings es una película que podría haber sido mucho mejor con un guion más coherente y una dirección más audaz. Tiene sus momentos brillantes, pero no son suficientes para compensar sus fallos.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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