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*The Best Man*: los diálogos salvan la acción repetitiva

Martin Cid
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La escena inicial de The Best Man (2023) es un caos controlado: mercenarios armados irrumpen en un resort remoto durante una boda, y la cámara se zambulle en el pánico como si fuera un invitado más. Dirigida por Shane Dax Taylor, esta película de acción y thriller aprovecha un escenario claustrofóbico para crear tensión inmediata.

El reparto es una mezcla ecléctica, liderado por Brendan Fehr como Bradley, Dolph Lundgren como Anders, y Luke Wilson como Cal, el novio. La dinámica entre estos tres personajes —especialmente la química entre Fehr y Wilson— es uno de los puntos fuertes de la película. Sus interacciones, llenas de humor seco y momentos de genuina camaradería, aportan un contrapunto necesario a la violencia que se despliega en pantalla.

Sin embargo, el guion tropieza al intentar equilibrar la acción con los diálogos. Las escenas de combate están bien coreografiadas, pero a menudo caen en la repetición: explosiones, disparos y persecuciones se sienten predecibles después del segundo acto. La elección de Taylor de usar planos cerrados para enfatizar el caos funciona en algunos momentos clave, como cuando los mercenarios toman el control del hotel, pero se vuelve redundante cuando se repite sin variación.

El mayor problema de The Best Man es su estructura. La película parece indecisa entre ser un thriller de rehenes clásico y una comedia de acción al estilo de Hangover. Este desequilibrio hace que la narrativa pierda ritmo en varios puntos, especialmente cuando los personajes se detienen para exponer sus motivaciones o compartir anécdotas del pasado. La introducción tardía de los mercenarios como antagonistas, liderados por un Axel interpretado con demasiada sobriedad por Scott Martin, también resta urgencia a la trama.

Donde la película sí destaca es en su uso del sonido. La banda sonora, aunque genérica, sabe cuándo desaparecer para dejar que el silencio amplifique la tensión. Hay momentos, como cuando Bradley descubre una trampa mortal en uno de los pasillos del hotel, donde el diseño de sonido —el crujido de un piso, la respiración agitada— eleva la escena a algo memorable.

En el apartado técnico, la fotografía de Taylor tiene algunos planos interesantes, especialmente aquellos que aprovechan la arquitectura del resort para crear composiciones simétricas. Pero estos aciertos son esporádicos y no logran compensar las decisiones de montaje que fragmentan la narrativa sin un propósito claro.

MCM Score: 6.2/10 — craft 1 / story 1 / performances 2 / originality 1 / genre_fit 1

The Best Man tiene momentos sólidos, especialmente en su primer acto y en las interpretaciones de Fehr y Wilson, pero se pierde en un guion que no sabe qué tipo de película quiere ser. Para los fans del género, puede ofrecer algunas satisfacciones, pero para el resto, será difícil recordar por qué esta boda fue tan memorable.

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El título The Best Man es un guiño irónico a la tradición cinematográfica, ya que la película no tiene mucho en común con sus predecesores homónimos. Mientras que las versiones anteriores exploraban dramas sociales o comedias románticas, Taylor opta por un enfoque más convencional del género de acción. Esto lo acerca más a películas como Die Hard (1988) o Smoking Aces (2006), donde el escenario cerrado y los antagonistas mercenarios son elementos clave.

La dirección de Taylor es competente, pero carece de la distintiva voz autoral que elevaría esta producción por encima del promedio. Hay momentos en los que su estilo recuerda al trabajo de John McTiernan, especialmente en las escenas de acción más intensas, pero estos destellos no son suficientes para compensar la falta de coherencia narrativa. La película parece estar atrapada entre dos géneros, y Taylor no logra encontrar un equilibrio satisfactorio.

El reparto secundario, aunque competente, no deja una impresión duradera. Nicky Whelan como Brook y Scout Taylor-Compton como Hailey tienen papeles menores pero bien ejecutados, mientras que Ryan Devlin como Aaron y Wes Hager como Zeke aportan momentos de alivio cómico necesarios. Sin embargo, sus arcos narrativos son superficiales, lo que dificulta la conexión emocional con los personajes.

La película también pierde puntos en su falta de originalidad. La premisa del resort tomado por mercenarios no es nueva, y Taylor no ofrece una perspectiva fresca sobre el tema. Las referencias a otros films del género son evidentes, pero carecen de la ironía o la subversión que podrían haberlas convertido en algo memorable.

En cuanto a su público objetivo, The Best Man parece dirigida a fans del cine de acción clásico, aquellos que disfrutan de las explosiones y los tiroteos sin necesidad de una trama compleja. Sin embargo, incluso este público podría sentirse decepcionado por la falta de innovación en el género.

La banda sonora, compuesta por pistas genéricas de acción, cumple su función pero no añade nada distintivo a la experiencia cinematográfica. El diseño de sonido, aunque efectivo en momentos clave, no es suficiente para compensar las deficiencias en otros aspectos técnicos.

En resumen, The Best Man es una película de acción competente pero olvidable. Tiene sus momentos de entretenimiento, especialmente en el primer acto y en las interpretaciones de Fehr y Wilson, pero su falta de originalidad y coherencia narrativa la convierten en un esfuerzo mediocre.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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