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The Equalizer 3: un escenario nuevo pero misma fórmula repetitiva

Molly Se-kyung
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El sol de Sicilia se filtra entre las uvas maduras mientras Robert McCall (Denzel Washington) entra en una bodega con paso decidido, su silueta recortada contra la luz del atardecer. Lo que sigue es un baile letal: disparos precisos, golpes certeros y una coreografía de violencia que establece el tono de The Equalizer 3. Dirigida por Antoine Fuqua, esta tercera entrega traslada al icónico personaje de Washington a Italia, donde la mafia local reemplaza a los gángsters urbanos. Pero más allá del cambio de escenario, la pregunta es: ¿logra esta nueva aventura justificar su existencia dentro de una franquicia que ya ha demostrado su fórmula?

El film comienza con fuerza, aprovechando el exotismo de la Amalfi Coast para ofrecer algo distinto a lo visto en entregas anteriores. La fotografía de Robert Richardson captura la belleza del paisaje italiano: los acantilados escarpados, las casas encaramadas y el mar azul turquesa. Estos planos no solo son visualmente atractivos, sino que también sirven para contrastar con la brutalidad de la violencia que se despliega en pantalla. La secuencia inicial en la bodega es un ejemplo perfecto: mientras McCall elimina a sus oponentes con fría eficacia, la cámara se desliza por los toneles de vino y las botellas polvorientas, creando una atmósfera que mezcla lo pintoresco con lo siniestro.

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El elenco italiano aporta autenticidad al film. Eugenio Mastrandrea, como Gio Bonucci, el carabinero local, y Remo Girone, en el papel del Dr. Enzo Arisio, ofrecen interpretaciones creíbles y llenas de matices. Su química con Washington es uno de los puntos fuertes de la película, especialmente en las escenas donde McCall se integra en la comunidad y establece vínculos con los habitantes del pueblo. Sin embargo, Dakota Fanning como Emma Collins, la agente de la CIA, queda relegada a un segundo plano, su arco narrativo se siente incompleto y su presencia en el film parece más decorativa que sustancial.

Uno de los mayores aciertos de The Equalizer 3 es cómo aprovecha el escenario italiano para explorar temas como la corrupción y la resistencia comunitaria. La trama principal gira en torno a la Camorra, una organización criminal que intenta expulsar a los habitantes del pueblo de Altamonte para comercializar la zona. Este conflicto ofrece una crítica social interesante, aunque el film no profundiza lo suficiente en él. Las escenas de violencia contra los lugareños—como el incendio del puesto de pescado de Angelo—son impactantes, pero podrían haber sido más exploradas para darle mayor peso emocional a la narrativa.

Sin embargo, donde el film tropieza es en su estructura narrativa. La historia se divide en dos arcos principales: uno centrado en la mafia local y otro en una conspiración más amplia vinculada a la CIA. Estos hilos narrativos no terminan de entrelazarse de manera convincente, dejando una sensación de fragmentación. Además, aunque Washington sigue siendo un imán para la cámara, sus momentos de introspección—como su contemplación del suicidio tras ser herido—carecen del peso emocional que podrían tener. La escena en la que McCall considera quitarse la vida es potente visualmente, pero el guion no explora lo suficiente las razones detrás de esta decisión, dejando al espectador con más preguntas que respuestas.

El mayor problema es el ritmo. The Equalizer 3 se siente más larga de lo necesario, especialmente en los segmentos dedicados a la recuperación de McCall y su integración en la comunidad. Aunque estos momentos humanizan al personaje, ralentizan un género que normalmente prima la acción. La película tarda demasiado en llegar a su clímax, y cuando finalmente lo hace, es satisfactorio pero predecible: explosiones, persecuciones y una coreografía de peleas bien ejecutada, aunque nada que no hayamos visto antes.

En cuanto a lo técnico, la fotografía de Richardson es sobresaliente, capturando la luz dorada del Mediterráneo y los contrastes entre la belleza natural y la brutalidad de la violencia. La banda sonora, compuesta por Harry Gregson-Williams, cumple su función pero pasa desapercibida, sin dejar una huella memorable en el espectador.

The Equalizer 3 es un film dirigido claramente a los fans de la franquicia y a los amantes del género de acción. No innovará en el género ni redefinirá lo que esperamos de un thriller de venganza, pero ofrece una experiencia entretenida y visualmente atractiva. La película se beneficia de la presencia carismática de Denzel Washington y del exotismo del escenario italiano, aunque su narrativa dividida y su ritmo irregular evitan que alcance su máximo potencial.

MCM Score: 6.4/10 — craft 2 / story 1 / performances 2 / originality 1 / genre_fit 2.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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