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Bijan Robinson arrolló a los Saints con un plan, no por magia del prime time

Jack T. Taylor
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La explicación fácil de lo que Bijan Robinson les hizo a los Saints en el Superdome ya estaba escrita antes del saque inicial: bajo los focos se convierte en otra bestia. Es una historia redonda, pero el propio protagonista no se la cree. Robinson ha dicho que la hora del partido no cambia su manera de jugar, que no es muy noctámbulo y que ni él mismo sabe explicar ese patrón. Si le tomamos la palabra, la paliza en Nueva Orleans deja de parecer magia. Empieza a parecer una decisión.

La decisión se tomó antes de la primera jugada. Los Falcons entraron en un estadio engalanado para celebrar un aniversario de reencuentro, lleno de viejas glorias y con una grada preparada para rugir, y el plan consistía en acallar al público antes de que pudiera empezar. Robinson se encargó personalmente en la tercera jugada ofensiva: recorrió todo el campo. Después volvió trotando a la banda para confirmar que todo había salido exactamente como estaba previsto.

«Volvimos a la banda y dijimos: “Eso es lo que habíamos hablado: asegurarnos de golpearles pronto para que el público no se convirtiera en un problema”», contó Robinson a Associated Press. El touchdown de 59 yardas fue solo el comienzo. Una carrera de potencia de 4 yardas puso el marcador en 14-0 antes de que terminara el primer cuarto, y Atlanta se marchó al descanso con un 24-7. Al estadio al que, en teoría, debía temer ya no le quedaba nada que gritar.

El corredor que quedó aislado hace dos semanas

Esto importa por la situación en la que estaba Robinson apenas dos semanas antes. Atlanta empezó la temporada con un 0-2 y se convirtió en el primer equipo desde los Rams de 2008 que no ejecutaba ni una sola jugada en la zona roja durante las dos primeras semanas, según AP. El momento más bajo llegó en casa contra Carolina: una derrota por 34-3 en la que Cooper Rush perdió el balón tres veces antes de ser sustituido y el novato Jack Strand lanzó un pick-six, todo ello entre abucheos, según contó The Atlanta Journal-Constitution. El corredor mejor pagado de la historia de la liga cuando firmó pasó aquella tarde chocando contra defensas que no tenían motivo alguno para preocuparse por nada más.

Después volvió Michael Penix Jr., tras recuperarse de la rotura del ligamento cruzado anterior que sufrió en noviembre pasado, y las primeras palabras de Robinson después de la victoria por 35-14 en Green Bay fueron de alivio, no de yardas. «Fue como quitarse un peso de encima: simplemente, volver a la zona roja», dijo. Aquella noche corrió para 194 yardas. NBC Sports explicó el mecanismo con claridad: con un pasador de verdad bajo el centro, Robinson se encuentra con menos defensores en la caja.

Penix volvió a ser eficiente en Nueva Orleans: completó 15 de 20 pases para 223 yardas y un touchdown, sin intercepciones, y Kevin Stefanski dijo que le gustó la actitud de su quarterback. Esa es la otra cara, más discreta, de la historia de Robinson. Un gran corredor necesita que la defensa rival tenga que preocuparse por algo más, y durante dos semanas Atlanta no pudo ofrecerle esa alternativa.

Hasta dónde llega la «declaración de intenciones»

Nada de esto resta mérito a lo que hizo Robinson. Acumuló 145 yardas y dos touchdowns en 19 carreras, y ESPN registró que él y Brian Robinson Jr. promediaron 3,7 yardas antes del contacto y sumaron 11 placajes rotos. Brian Robinson Jr. añadió otros tres touchdowns en carreras cortas; los cinco touchdowns terrestres igualaron un récord de la franquicia, y Atlanta superó a Nueva Orleans por tierra por 205 yardas a 50. Además, los Falcons se convirtieron en el primer equipo que gana dos partidos consecutivos a domicilio en prime time por 20 puntos o más, según ESPN.

Pero hablar de una «declaración de intenciones en la NFC Sur» es exagerar. La victoria solo deja a Atlanta con un balance de 2-2. Nueva Orleans, ahora con 1-3, no pudo contar con el linebacker Kaden Elliss, y su quarterback, Tyler Shough, dijo después que él también habría abucheado. El veredicto divisional que sigue vigente es el que dictó Carolina en Atlanta dos semanas antes. Ganar a los Saints demuestra que los Falcons son capaces de ejecutar un plan hasta el final. Todavía no demuestra que puedan con el equipo que desbarató el primero.

La próxima prueba llega enseguida. Baltimore visita Atlanta el domingo por la noche, en otro escenario de prime time, después de que el tackle izquierdo Jake Matthews abandonara el partido contra los Saints en el primer cuarto por una lesión en la ingle y de que el defensive end Za’Darius Smith entrara en el protocolo de conmociones cerebrales.

Robinson insiste en que la hora del saque inicial no significa nada para él. El domingo planteará una pregunta más difícil: si su plan de golpear primero y apagar el ruido seguirá funcionando cuando el pilar de su línea ofensiva esté viendo el partido desde la banda.

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