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México – Sudáfrica: el gol que Raúl Jiménez esperó una carrera, y un 2-0 ante nueve que no aclara nada

Jack T. Taylor
Mundial 2026 · Mexico City Stadium
Julian QUINONES 9'
RAÚL 67'
Mexico · 4-1-2-35-3-2 · South Africa
1Raul RANGEL
3Cesar MONTES ★
5Johan VASQUEZ
15Israel REYES
23J. GALLARDO
6Erik LIRA
8Alvaro FIDALGO
26Brian GUTIERREZ
9RAÚL
16Julian QUINONES
25Roberto ALVARADO
1WILLIAMS ★
6MODIBA
14Mbekezeli MBOKAZI
19Nkosinathi SIBISI
20MUDAU
21Ime OKON
4MOKOENA
13SITHOLE
23ADAMS
9Lyle FOSTER
15RAYNERS

Incidencias

⚽ Julian QUINONES
9'
17'
MOKOENA 🟨
🟨 Brian GUTIERREZ
23'
49'
SITHOLE 🟥
56'
Thalente MBATHA ↔ Lyle FOSTER 🔁
61'
Themba ZWANE ↔ Jayden ADAMS 🔁
🔁 Luis CHAVEZ ↔ Brian GUTIERREZ
66'
🔁 Gilberto MORA ↔ Alvaro FIDALGO
66'
⚽ RAÚL
67'
74'
Nkosinathi SIBISI 🟨
🔁 Edson ALVAREZ ↔ Erik LIRA
76'
🔁 Armando GONZALEZ ↔ Raul JIMENEZ
76'
76'
Evidence MAKGOPA ↔ Iqraam RAYNERS 🔁
76'
Oswin APPOLLIS ↔ Aubrey MODIBA 🔁
🔁 Alexis VEGA ↔ Julian QUINONES
79'
84'
ZWANE 🟥
🟥 Cesar MONTES
90'+2'

Pasada la hora de juego, Roberto Alvarado colgó un centro al segundo palo y Raúl Jiménez saltó a buscarlo: 35 años, una carrera entera detrás y, en algún punto de esa carrera, un cráneo fracturado. De cabeza hizo el segundo de México y el primero de su vida en un Mundial. El Estadio Ciudad de México, los 80.824 que lo llenaban, estalló. Durante un instante la noche fue exactamente lo que un país anfitrión encarga: el hombre indicado asestando el golpe definitivo. Después el partido volvió a ser lo que en realidad había sido: un 2-0 ante una Sudáfrica que terminó con nueve, una victoria que responde mucho menos de lo que el marcador pretende.

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México había arrancado como quien siente que un torneo entero lo observa. A los cinco minutos Jiménez ya obligaba a Ronwen Williams a despejar; al noveno, Erik Lira le robó el balón a Sphephelo Sithole a veinte metros y Julián Quiñones apareció para cruzarlo entre las piernas del portero: el primer gol del Mundial 2026, de un futbolista que solo hace dos años pudo vestir esta camiseta. Quiñones estrelló otra en el poste. Dejó solo a Bryan Gutiérrez y la ocasión se apagó. El Tri fue más rápido, más afilado, más hambriento; durante cuarenta y cinco minutos solo le faltó el segundo gol.

Sudáfrica había venido a asfixiar. Cinco atrás, tres en el medio, Hugo Broos pidiendo a los suyos ensuciar la noche y sobrevivir dentro de ella. Aguantaron hasta cuatro minutos después del descanso, cuando Sithole derribó a Gutiérrez lanzado hacia el área y se fue expulsado. El plan funcionaba, a su manera gris, hasta que su propio centrocampista lo desarmó. A partir de ahí el partido dejó de serlo. Ante diez, México no necesitaba valentía: necesitaba frialdad. No la tuvo del todo. El cabezazo de Jiménez aseguró los puntos, pero Williams mantuvo el marcador digno y el visitante, increíblemente, seguía vivo.

Las tarjetas no pararon: Themba Zwane vio la roja por golpear a Alvarado en la cara y, en el descuento, el propio capitán mexicano César Montes lo siguió por una entrada innecesaria sobre Khuliso Mudau, tercera expulsión de la noche y única mancha de una actuación por lo demás controlada. Nada de eso tocó el resultado. Lo que queda es Jiménez. Hace cinco años quedó inmóvil sobre un césped de la Premier con el cráneo fracturado; durante unas horas negras se jugó más que una temporada. Le dijeron que el que volviera sería un jugador menor. A los 35, en su primer Mundial como titular, siguió apareciendo cuando los goles no llegaban, tomó la única pelota que cayó limpia y la remató con la certeza de quien ya ha perdido más que un cabezazo. No es sentimentalismo: es el rasgo que lleva a un delantero a un Mundial, la negativa a dejar de presentarse.

Y sin embargo. Quítale la solemnidad y México le ganó por dos a nueve hombres. Estrelló balones, falló las claras, dominó un territorio que siempre iba a dominar y se marchó —según leen quienes están cerca del vestuario— algo molesto por no haber goleado. Javier Aguirre, de vuelta en el banquillo de México para un tercer Mundial, tiene el resultado que toda noche inaugural exige y el defecto que ese resultado esconde: el dominio que no se concreta es una costumbre, y las costumbres viajan. Las eliminatorias no regalan dos expulsiones. No perdonan las ocasiones que tiras.

Así que el Tri tiene su victoria, su fiesta, el primer gol del torneo y al hombre perfecto para meter el que contaba. El Grupo A está abierto y es suyo para liderarlo. El anfitrión tuvo el estreno que ansiaba y el héroe que merecía. Lo que no tuvo es respuesta a la única duda que importa, la pregunta más vieja del fútbol y la que el carácter por sí solo nunca ha contestado: cuando nadie ve la roja, cuando la puerta no se abre sola, ¿sabe México derribarla? El jueves nos dio el cabezazo del superviviente. No nos dio eso.

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