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Mundial 2026, Grupo A: México, favorito para ganar el grupo — Son reclama el segundo puesto

Jack T. Taylor

El torneo de México empieza antes de que los otros cuarenta y siete equipos sepan cómo sentirse respecto al suyo. El primer silbato del Mundial de la FIFA 2026 les pertenece — una nación anfitriona situada en el decimoquinto puesto del ranking mundial, parada en el Estadio Azteca ante sesenta mil personas de su propio país, cargando el peso específico de un equipo que no ha llegado a una quinta ronda de este torneo desde 1986. El Grupo A no es complicado sobre el papel. Se complica en el momento en que uno considera lo que la presión hace al equipo de verde y lo que un capitán coreano de treinta y tres años hará con cada minuto que le quede a este nivel.

El grupo contiene cuatro equipos que saben exactamente dónde están. México es el anfitrión y el favorito claro. Corea del Sur carga con la urgencia de su mejor jugador. República Checa trae un delantero que el fútbol europeo ha infravalorado sistemáticamente. Sudáfrica es el equipo que obligará a los otros tres a ganarse cada oportunidad que creen. El desenlace es claro. No es sencillo.

México: cargando el peso del partido inaugural

Javier Aguirre regresa al banquillo de México por tercera vez, y hay algo clarificador en un seleccionador que ya ha hecho esto dos veces antes. No romantiza el cargo. Construye equipos que defienden con solidez, que transitan rápido, y que piden a sus delanteros centros que carguen con el peso ofensivo para que la estructura nunca tenga que arriesgar. Santiago Giménez es ese delantero centro ahora — el atacante del AC Milan que marcó diecisiete goles en liga esta temporada y se ha ganado su puesto como primera opción de México con veintitrés años. Raúl Jiménez aporta el ancla física a su lado. Guillermo Ochoa, a los cuarenta y tres, disputa su sexto Mundial — igualando el récord absoluto — y representa una certeza organizativa bajo palos que los equipos jóvenes de torneo no pueden fabricar.

Lo que México trae al grupo no es juventud ni aventura. Es experiencia, organización local y la certeza de que Aguirre ha construido siempre equipos capaces de ganar con poco cuando no pueden ganar con mucho. El Azteca quiere lo segundo. El seleccionador acepta cualquiera de los dos. Ante Sudáfrica, una actuación sólida — posesión controlada, dos amenazas a balón parado, portería a cero — es la ambición realista. El partido que abre todo el Mundial no necesita ser una declaración de intenciones. Necesita ser un resultado.

Corea del Sur: la última cuenta de Son

Son Heung-min tiene treinta y tres años, y este es casi con total certeza su último Mundial. Capitanea a Corea del Sur con la autoridad que viene de ser, genuina y demostrablemente, el mejor jugador del equipo — una distinción que puede liberar o aislar según cómo funcione el resto del grupo a su alrededor. La preparación de Corea no ha sido limpia. Una derrota por 4-0 ante Costa de Marfil en un amistoso reciente expuso una fragilidad defensiva que el seleccionador Hong Myung-bo deberá resolver antes de que empiece la fase de grupos. El segundo partido de Corea — contra México en Guadalajara — es el encuentro decisivo para el segundo puesto, y llega antes de que el equipo haya demostrado que puede defender ante rivales de calidad.

Nada de eso saca a Son de la ecuación. Es el atacante más completo del Grupo A. En su mejor nivel, hace carreras que obligan a los defensas rivales a elegir entre cubrirle a él y cubrir el espacio; raramente cubren ambas cosas. La Corea que hay que observar no es la que perdió ante Costa de Marfil. Es la que gana el segundo partido de grupo y avanza gracias a una actuación en la que Son recibe el servicio que necesita y lo convierte en los dos goles que deciden quién pasa. Ese equipo existe. Si aparece en Guadalajara es la pregunta central del Grupo A.

República Checa: Schick y el argumento contra el olvido

Patrik Schick terminó la Bundesliga con dieciséis goles en veintiocho partidos para el Bayer Leverkusen. Ha marcado veinticinco goles internacionales para la República Checa — un registro que, de pertenecer a un jugador de una nación futbolística mayor, generaría un nivel de atención muy diferente. Miroslav Koubek, setenta y cuatro años y el seleccionador de más edad que ha dirigido jamás en un Mundial, ha construido a la República Checa en torno a la organización defensiva y la precisión de Schick. Tomáš Souček y Vladimír Coufal aportan físico y experiencia de Premier League en el eje del equipo; Ladislav Krejčí capitanea la unidad.

El camino de la República Checa hacia octavos pasa por Corea del Sur. Su tercer partido — contra México en la última jornada — llega demasiado tarde si no han sumado puntos antes ante Corea o Sudáfrica. El encuentro clave es el inaugural contra Corea en Guadalajara. Si la inestabilidad defensiva de Corea aflora, y si Schick tiene una oportunidad clara, la República Checa convierte este grupo en algo impredecible que el ranking de partida no sugiere. Son el equipo con más probabilidades de cambiar el relato del Grupo A sin ser favoritos para hacerlo.

Sudáfrica: el recordatorio del partido inaugural

Hugo Broos ha construido a Sudáfrica como un equipo que no concede con descuido. Ronwen Williams, el capitán y portero, es uno de los mejores bajo los palos del continente. Teboho Mokoena carga con el peso creativo en el mediocampo, y la defensa está trabajada y disciplinada. Sudáfrica no está en el Grupo A para quedarse con el primero. Está ahí porque se clasificó, y porque sabe jugar al fútbol de torneo desde la solidez defensiva.

La nota histórica que vale la pena recordar: Sudáfrica, en el partido inaugural del Mundial de 2010, jugó en casa y empató con México. La memoria del fútbol es larga. Broos tiene setenta y cuatro años y ha anunciado que este es su último cargo como seleccionador antes de retirarse. Su equipo pondrá incómodo a México en los primeros treinta minutos del torneo. Puede que no sumen un punto en el grupo. No serán un rival de trámite.

El argumento

México avanza en primera posición. Tiene calidad, afición local y un seleccionador que construye equipos resistentes a la presión del torneo. Corea del Sur toma el segundo puesto — Son decide al menos un partido, y con eso basta. La República Checa aprieta fuerte y termina tercera con un bagaje goleador que habla de un equipo que debería haber sumado más. Sudáfrica se va sin puntos pero no sin orgullo.

La verdadera pregunta del Grupo A no es si México avanza. Es si avanza como debe hacerlo un anfitrión — yendo al ataque, jugando con libertad, dejando que la afición impulse y no asfixie. El quinto partido — los octavos de final — sigue esperándoles. Todo lo que México haga en el Grupo A es o la construcción hacia ese quinto partido o la repetición del patrón que los ha detenido siete veces antes.

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