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Mundial 2026, Grupo B: Suiza parte como favorita — Canadá y sus estadios tienen otro argumento

Jack T. Taylor

En el Grupo B del Mundial 2026 conviven cuatro equipos con propósitos muy distintos. Suiza llega con el más claro: un sistema que lleva cuatro Mundiales seguidos llegando a la fase eliminatoria, un capitán que hace funcionar el reloj sin llamar la atención, y la convicción de que los rivales acaban cometiendo errores. Canadá llega con algo que ningún manual puede cuantificar: la primera sede mundialista en su historia y setenta mil espectadores que llevan décadas esperando este momento.

Bosnia y Herzegovina llegó por una ruta improbable — las eliminatorias europeas se resolvieron en tandas de penaltis, primero ante Gales y luego ante Italia. Catar llegó por la puerta de la meritocracia: clasificado desde los grupos de AFC, no por ser anfitrión, arrastrando el peso de ser el primer seleccionador que salió del Mundial sin sumar un punto.

El caso de Suiza

Murat Yakin construye equipos que no se derrumban. El sistema helvético no es vistoso; es funcional hasta el extremo. Granit Xhaka, en su cuarto Mundial, es el eje de todo: el centrocampista que marca el tempo, que corta el juego cuando hace falta y que rara vez deja que el partido se deslice hacia terreno incómodo para los suyos.

Terminaron la fase de clasificación europea con catorce puntos sin conocer la derrota. Gregor Kobel ocupa la portería que fue de Yann Sommer — más joven, menos probado a este nivel, pero sólido. Breel Embolo aporta movilidad en ataque; Manuel Akanji organiza la defensa. Lo que les falta en nombre propio lo compensan con profundidad de plantilla y coherencia táctica.

Cuatro eliminatorias mundialistas consecutivas no son casualidad. Yakin formula siempre la misma pregunta: ¿puede el rival mantener el orden cuando el marcador aprieta y el tiempo se acaba? La respuesta, para la mayoría, es no.

El argumento de Canadá

Canadá es el equipo más peligroso del Grupo B, y no por la calidad del plantel. Es peligroso porque compite en su propio suelo, en sus ciudades, delante de aficionados que esperaban este instante desde 1986. Jesse Marsch ha construido un equipo alrededor de dos certezas: una localía genuina y no meramente nominal, y Alphonso Davies, el mejor jugador que Canadá ha producido.

Davies se perderá el debut ante Bosnia — una lesión muscular con el Bayern Munich, con previsión de estar a punto para los siguientes partidos — y su ausencia sirve para ilustrar mejor que cualquier reportaje lo que representa. Sin él, Canadá es un equipo bien organizado y con energía. Con él, se convierte en algo que los mejores planes defensivos no pueden prever del todo. La semifinal de la Copa América 2024 fue la confirmación de un equipo que ya compite en serio.

La Bosnia de Dzeko

Bosnia y Herzegovina no debería estar aquí según los números. Llegó a través de las eliminatorias europeas batiendo a Gales e Italia — en penaltis, en ambas ocasiones — bajo las órdenes de Sergej Barbarez, entrenador sin historial previo en el fútbol senior antes del nombramiento. Edin Dzeko, con cuarenta años y en el Schalke, sigue siendo el eje del ataque: el posicionamiento intacto, las piernas honestas sobre sus límites. Bosnia será compacta, física, más difícil de ganar de lo que su ranking indica.

El debut es ante Canadá en Toronto. Si Bosnia sobrevive ese partido con un punto, el grupo se complica de verdad.

El segundo capítulo de Catar

En 2022, Catar se convirtió en el primer anfitrión que abandona un Mundial sin puntuar. Ahora llega clasificado de verdad, con los doce goles de Almoez Ali en la fase de grupos del AFC y la creatividad de Akram Afif. Julen Lopetegui aporta metodología europea. Los rivales — Suiza en Santa Clara, Canadá en Vancouver, Bosnia en Seattle — no ofrecen piedad. Lo que persigue Catar no cabe en una tabla de puntos: quiere ser tomado en serio.

El pronóstico

Suiza primera. Canadá segunda. Es el pronóstico más seguro y el que sostienen los datos disponibles. Suiza tiene la organización, la experiencia en la fase de grupos y el hábito estructural de no perder partidos que no debería perder. Canadá tiene el calendario en casa, el público, y a Davies de regreso para los partidos de mayor peso. Si Canadá suma seis puntos ante Bosnia y Catar, se clasifica con independencia de lo que ocurra frente a Suiza.

El pronóstico honesto añade: Bosnia hará que esto parezca más complicado de lo que cualquier fórmula anticipa. Y en algún momento de los próximos doce días, el ruido de las gradas va a decidir algo.

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