Finanzas y Negocios

BAE Systems apuesta por un avión de combate sin piloto para la defensa europea

Victor Maslow

BAE Systems ha dado a conocer un avión de combate autónomo que lleva cuatro años desarrollando, entrando en un campo que ahora está marcado menos por los plazos de ingeniería que por la urgencia política de la soberanía de defensa europea. El avión está diseñado en primer lugar para la propia fuerza aérea del Reino Unido, con un argumento de exportación basado en países que quieren una capacidad militar creíble sin depender de las cadenas de suministro estadounidenses.

El momento refleja algo que la compañía no podía haber previsto cuando comenzó el programa. Los gobiernos europeos se enfrentan ahora a una cuestión estructural sobre su poder aéreo: si las flotas construidas en torno a plataformas estadounidenses y mantenidas por contratistas estadounidenses siguen sirviendo a sus intereses estratégicos. Un avión de combate autónomo de origen nacional resuelve esa cuestión de formas que la compra de lotes adicionales de producción del F-35 no logra.

BAE Systems entra en un campo abarrotado. Airbus y Dassault están desarrollando plataformas autónomas competidoras en el marco del programa Future Combat Air System, y los contratistas estadounidenses han desplegado ‘wingmen’ no tripulados en programas de pruebas activos. La ventaja de BAE no está en ser la primera: está en ser una alternativa británica en un momento en que los ministros de adquisiciones europeos tienen presión para justificar cada contrato de armas estadounidense ante sus propios parlamentos.

Lo que el anuncio no resuelve es la capacidad. Los sistemas de combate autónomos han tenido dificultades en entornos electromagnéticos complejos, se han probado con enlaces de comunicación degradados y no se han demostrado en conflictos de alta intensidad a gran escala. La brecha entre un vuelo de prueba exitoso y un sistema que opera de forma independiente en condiciones de combate sigue siendo sustancial. BAE vende un argumento estratégico tanto como vende un avión.

Para la base industrial de defensa del Reino Unido, el programa supone un compromiso significativo de mano de obra especializada en ingeniería en un momento en que la capacidad aeroespacial ya está al límite por los programas simultáneos. Los ingresos por exportaciones, si el sistema llega a la fase de adquisición, ampliarían la cartera de pedidos de BAE y darían al gobierno del Reino Unido un poder de negociación en las relaciones de defensa con los aliados que las subvenciones directas no pueden replicar. El argumento estratégico para los compradores es claro; el argumento operativo tardará en cerrarse.

El desarrollo comenzó en 2022. El programa aún no ha recibido un contrato formal de adquisición del Ministerio de Defensa, y no se ha confirmado ningún acuerdo de exportación. La primera prueba real de viabilidad comercial llegará cuando BAE pase del anuncio a la licitación, un proceso que suele durar de doce a dieciocho meses.

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