Finanzas y Negocios

BT compra TalkTalk en quiebra por 400 millones de libras y roza un tercio de la banda ancha

Victor Maslow
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BT Group ha comprado TalkTalk, la marca de banda ancha barata que durante dos décadas compitió con precios más bajos, tras su entrada en administración concursal. La operación mantiene en funcionamiento las líneas telefónicas y de internet de millones de hogares y empresas, y concede al antiguo monopolio telefónico estatal británico casi un tercio del mercado minorista de banda ancha del país.

Para los hogares, el mensaje a corto plazo es tranquilizador: nada cambia, nadie tiene que cambiar de compañía y el router seguirá funcionando mañana. La pregunta más incómoda es cuánto pagarán cuando la opción de bajo coste más conocida de la banda ancha británica pase a pertenecer al líder del mercado al que nació para hacer la competencia. La propuesta de TalkTalk siempre consistió en ser la compañía a la que se cambiaba la gente cuando le subía la factura de BT. Ahora, esa salida conduce de vuelta al mismo sitio.

Las cifras explican la alarma de sus rivales. BT estima que el coste en efectivo rondará los 400 millones de libras. TalkTalk aporta alrededor de 1,4 millones de clientes minoristas, además de PXC, una empresa de redes mayoristas que presta servicio a cerca de un millón de líneas más: unos 2,5 millones en total. También concentra aproximadamente una cuarta parte del mercado británico de conexiones Ethernet para empresas. Con la operación, la cartera de clientes de banda ancha minorista de BT aumentará hasta unos 9,7 millones, más del 32% del mercado, frente al 18,7% de Virgin Media O2, su competidor más cercano. El coste total va más allá del precio de compra: BT asumirá también unas pérdidas operativas previstas de unos 60 millones de libras y cerca de 100 millones que TalkTalk debía a Openreach, la división de redes de la propia BT, una deuda que ya nunca se cobrará.

TalkTalk no quebró por falta de clientes. Sus ingresos anuales rondaban los 1.200 millones de libras, pero arrastraba una deuda superior a los 1.000 millones, en gran parte heredada de la compra por 1.100 millones liderada por Toscafund y respaldada por Charles Dunstone, fundador de Carphone Warehouse, en 2021. Ares Management, su principal prestamista, se negó a aportar más dinero. En el proceso de venta se interesó Opus Broadband, cuya oferta de 100 millones de libras fue rechazada por insuficiente, mientras que Octopus Investments puso fin a las conversaciones en exclusiva sin presentar una oferta. Ante un importante pago pendiente a Openreach y sin comprador, la empresa entró en administración concursal bajo la gestión de Alvarez & Marsal, que vendió ambos negocios a BT ese mismo día.

La operación avanzó deprisa porque el Gobierno decidió permitirlo. Lisa Nandy, ministra de Cultura, emitió un aviso de intervención por interés público en virtud de la Enterprise Act, que permite a los ministros sopesar los riesgos para hospitales, centros educativos y servicios de emergencia junto con el análisis habitual de la competencia. Si los servicios de TalkTalk fallaban, afirmó, existía «un riesgo real para la vida y los servicios públicos». Allison Kirkby, consejera delegada de BT, calificó la situación de «verdaderamente inédita», y Ofcom celebró una solución comercial que mantiene conectados a los clientes.

No todo el mundo acepta que se trate de un rescate. Virgin Media O2 describió la operación como «un apaño de manual disfrazado de rescate por el interés público» y señaló que las autoridades de competencia han adoptado una postura más dura ante su propio plan de fusión con Netomnia, empresa dedicada al despliegue de fibra. Opus asegura que llevará el caso ante la Competition and Markets Authority. El rescate tampoco resuelve el problema de fondo: una compañía de bajo coste con más de un millón de hogares como clientes no consiguió ser rentable mientras alquilaba la mayoría de sus líneas a Openreach; esa misma situación económica sigue presionando a todos los competidores baratos que aún resisten. Kester Mann, de CCS Insight, afirmó que la desaparición de TalkTalk «debería servir de seria advertencia para cualquier proveedor de telecomunicaciones centrado en ofrecer precios bajos». Para los aproximadamente 900 empleados de TalkTalk, las garantías de protección laboral cubren el traspaso, pero no la integración posterior.

El impacto se limita al Reino Unido, donde operan en exclusiva TalkTalk y PXC. BT afirma que las dos empresas funcionarán por separado y seguirán compitiendo mientras los organismos reguladores examinan la operación, con Clive Selley, antiguo consejero delegado de Openreach, al frente de la estabilización de TalkTalk. La Competition and Markets Authority deberá informar a la ministra de Cultura antes del 19 de octubre; después, el Gobierno decidirá si autoriza la adquisición, impone condiciones o encarga una investigación más exhaustiva.

La próxima vez que venza el contrato de un cliente de TalkTalk y busque una opción más barata que BT, el primer nombre de la lista ya dependerá de BT.

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