Finanzas y Negocios

Meta vende 35.000 millones de dólares en acciones para la IA y planea otros 60.000 sin voto

Una venta a plazo de 22.500 millones en acciones ordinarias y 12.500 millones en preferentes convertibles abren un plan que culmina con 60.000 millones en acciones Clase C sin voto
Victor Maslow
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Meta Platforms, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, ha lanzado emisiones de acciones por decenas de miles de millones de dólares para financiar su expansión en inteligencia artificial y asegura que podría llegar una venta aún mayor mediante una nueva clase de acciones sin derecho a voto. Una empresa que durante años devolvió efectivo a sus accionistas recomprando sus propias acciones ahora les pide dinero para seguir creciendo.

Las consecuencias van mucho más allá del Nasdaq. Quien tenga acciones de Meta a través de un plan de pensiones o un fondo indexado pasará a poseer una porción ligeramente menor de la empresa, y quienes compren la próxima oleada de acciones no tendrán voz en cómo se gasta el dinero.

Por qué una máquina de generar efectivo necesita dinero

Las cifras aparecen en los propios resultados trimestrales de Meta. Sus aplicaciones llegan cada día a 3.640 millones de personas y los ingresos aumentaron un 26% en el tercer trimestre, hasta los 64.600 millones de dólares: es el sexto trimestre consecutivo con un crecimiento superior al 20%. Sin embargo, los 34.900 millones de dólares de inversión en capital durante el trimestre —alrededor de un 80% más que un año antes— superaron el efectivo generado por el negocio y dejaron el flujo de caja libre en negativo, con 2.120 millones de dólares. Meta prevé invertir entre 135.000 y 145.000 millones de dólares en capital este año.

El balance cuenta la misma historia. A finales de septiembre, Meta tenía 82.450 millones de dólares en efectivo y valores negociables, apenas por encima de los 80.920 millones de dólares de deuda a largo plazo. Además, Reuters informó de que la empresa se ha comprometido a realizar unos 825.000 millones de dólares en gastos futuros, en su mayoría destinados a centros de datos y capacidad de computación. Meta define el nuevo capital como «una fuente de financiación complementaria», junto con el flujo de caja y la deuda.

Las emisiones, por un valor aproximado de 35.000 millones de dólares y gestionadas por Morgan Stanley y Goldman Sachs, se dividen en dos partes. Unos 22.500 millones corresponden a acciones ordinarias de clase A vendidas mediante acuerdos a plazo, por lo que Meta no recibe el efectivo de inmediato, sino más adelante. Otros 12.500 millones son acciones preferentes obligatoriamente convertibles, que pagan dividendos y se transforman en acciones ordinarias. Nvidia, AMD y Broadcom, tres de los principales proveedores de chips de Meta, han manifestado conjuntamente su interés en comprar hasta 5.000 millones de dólares en acciones ordinarias, según la empresa, aunque ese interés no es vinculante.

Zuckerberg conserva el voto

El plan de mayor alcance se basa en las acciones de clase C que el consejo de Meta aprobó junto con los resultados trimestrales. Cotizarán en bolsa, pero no tendrán derecho a voto, y cada accionista de clase A y de clase B recibirá una por cada acción que tenga. Un comité especial de consejeros independientes respaldó la estructura, en parte porque mantiene al mando a Mark Zuckerberg, fundador y consejero delegado de Meta. Un programa previsto de unos 60.000 millones de dólares, aún sin firmar, vendería esas acciones en el mercado abierto, de modo que la empresa pueda captar nuevos fondos sin diluir el control que Zuckerberg ejerce a través de sus acciones de clase B con voto reforzado.

Quién paga la factura

La emisión no responde a la pregunta que los inversores llevan todo el año planteando: cuándo empezará a dar frutos el gasto. Meta afirma que la IA ya mejora el rendimiento de los anuncios, y hay indicios de ello: las impresiones publicitarias aumentaron un 10% y el precio medio por anuncio, un 14%. Esta segunda cifra recae sobre los anunciantes, entre ellos las pequeñas empresas, que, según estima Meta, superan los 500 millones entre los usuarios de sus aplicaciones. Las apuestas más recientes tardarán más en dar resultados. Meta admitió que el gasto de su laboratorio de superinteligencia «tardará más en generar rentabilidad» que el negocio principal, y su asistente Muse solo está disponible en Estados Unidos y Canadá. La plantilla también nota la presión: a finales de septiembre era de 66.775 personas, un 15% menos que un año antes. Y, si los fabricantes de chips acaban comprando acciones, parte del dinero que recaude Meta procederá de las mismas empresas a las que paga por sus chips.

Las acciones de Meta llegaron a caer un 4% el lunes antes de recuperarse y cotizar con una subida de alrededor del 1%, informó The Next Web. La venta está registrada en Estados Unidos, así que los inversores de Europa, Asia y Latinoamérica la notarán sobre todo a través de los fondos que ya tienen acciones de la empresa.

El tipo de dividendo y las condiciones de conversión de las acciones preferentes se fijarán en el momento de establecer el precio, y Meta prevé que coticen en el Nasdaq con el símbolo METAM. La liquidación de las ventas a plazo deberá completarse antes del 19 de noviembre de 2027; las acciones preferentes se convertirán en torno al 15 de agosto de 2029, y las acciones de clase C entrarán en vigor el 19 de enero de 2027. Se espera que las ventas en el mercado abierto comiencen en el primer trimestre de ese año.

Durante años, las propuestas de los accionistas para poner fin a la estructura de doble clase de Meta llegaron a la junta anual y fueron rechazadas. Quienes compren los próximos 60.000 millones de dólares en acciones ni siquiera tendrán derecho a votar.

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