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Elfriede Jelinek, la Nobel que envía textos en lugar de ir ella misma mientras Viena celebra sus 80 años

Penelope H. Fritz
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Elfriede Jelinek
Elfriede Jelinek
Photo: The original uploader was Ghuengsberg at English Wikipedia. / CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento20 de octubre de 1946
Mürzzuschlag, Styria, Austria
OcupaciónDramaturga y novelista
PremiosNobel Prize in Literature · Georg Büchner Prize · Mülheimer Dramatikerpreis · Else Lasker-Schüler Dramatist Prize · Franz Kafka Prize · Stig Dagerman Prize · Bremen Literature Prize

Elfriede Jelinek no acude a sus propios homenajes. Nunca voló a Estocolmo para recoger el Premio Nobel de Literatura y este otoño, mientras Viena celebra su 80.º cumpleaños con lecturas, mesas redondas y una maratón teatral, vuelve a enviar palabras en su lugar: textos remitidos a los organizadores y vídeos grabados en casa. Su ausencia se ha convertido en parte de su obra. Lleva medio siglo escribiendo desde los márgenes sobre un país que a menudo habría preferido que guardase silencio, y ese mismo país no deja de llevarla a sus escenarios más importantes.

En su obra más reciente, los animales toman la palabra. En Unter Tieren, una paloma, una liebre, una rata y un ánade real rastrean los caminos que recorre el dinero en un mundo donde todo se ha convertido en capital, y el estreno en el Festival de Salzburgo terminó con el público en pie. Nicolas Stemann, el director que ella pidió, la llevó a escena como un espectáculo desbordante, divertido y furioso, creado en colaboración con el Burgtheater, donde la producción sigue en cartel esta temporada. Es el tipo de texto que solo Jelinek escribe hoy: sin personajes en el sentido habitual y con más de cien páginas de discurso para que un director las recorte y las convierta en una velada teatral.

Su voz se formó antes de ser literaria. Jelinek nació el 20 de octubre de 1946 en Mürzzuschlag, en Estiria, y creció en Viena con una madre que le había trazado una carrera musical, del órgano al violín. Obtuvo el diploma de organista en el Conservatorio de Viena. Su padre, químico de origen checo-judío, logró sobrevivir a la guerra trabajando en la industria, mientras muchos de sus familiares fueron asesinados en el Holocausto. Se matriculó en la Universidad de Viena para estudiar historia del arte y teatro, pero lo dejó cuando un trastorno de ansiedad le hizo imposible asistir a las clases. Su primer libro, el poemario Lisas Schatten, apareció en 1967.

Las novelas que vinieron después desmontaron, frase a frase, los tópicos de la vida austriaca. Die Liebhaberinnen, de 1975, presentó el romance como una transacción económica entre dos mujeres trabajadoras. Die Ausgesperrten, de 1980, seguía a un grupo de adolescentes en la Viena de posguerra que avanzaba hacia la violencia. Después llegó La pianista, en 1983, el libro que más lectores conocen fuera del ámbito germanoparlante: Erika Kohut, profesora de piano en el Conservatorio de Viena que aún vive con su madre y cuyo deseo solo aflora en forma de control y autolesiones. La novela nació de un mundo, el del conservatorio, que su autora conocía desde dentro.

La película de Michael Haneke basada en La pianista ganó el Gran Premio en Cannes en 2001, además de los premios de interpretación para Isabelle Huppert y Benoît Magimel, y fijó la imagen de Jelinek como autora de un único libro transgresor. Esa imagen se queda corta. Lust, publicada en 1989 y despachada por algunos críticos como pornografía, abrió un ciclo sobre los pecados capitales que continuó con Gier en 2000 y se cerró con Neid, una «novela privada» que publicó capítulo a capítulo en su propia web en 2007 y 2008. No llegó a la imprenta hasta julio de 2025, en una edición de bolsillo de Rowohlt de 748 páginas.

Puede que su mayor logro esté en el teatro, donde acabó por prescindir del personaje. Ein Sportstück se estrenó en el Burgtheater en enero de 1998, en el montaje de Einar Schleef, con un coro hablado de 80 voces y una función inaugural que se prolongó hasta la una de la madrugada; su madre, que entonces tenía 93 años, aguantó hasta el final. Die Schutzbefohlenen, su texto sobre los refugiados, se ha reescrito una y otra vez a medida que cambiaban las noticias. Ganó el Premio Georg Büchner en 1998 y el Premio de Dramaturgia de Mülheim en 2002, 2004, 2009 y 2011.

La Academia Sueca le concedió el Premio Nobel en 2004 «por el flujo musical de voces y contravoces en sus novelas y obras de teatro». Ella se quedó en casa. Según ha explicado, sus trastornos de ansiedad le impiden volar y asistir a ceremonias, así que su conferencia, Im Abseits, o «Al margen», se grabó de antemano y se proyectó en vídeo en la Academia el 7 de diciembre de 2004.

Pocos laureados han suscitado opiniones tan enfrentadas. En 2005, el académico Knut Ahnlund dimitió en señal de protesta y calificó su obra de «pornografía pública quejumbrosa y desagradable». En su país llevaba años siendo tachada de traidora por insistir en recordar el pasado nazi que Austria prefería dejar tranquilo. La vieja queja de que su prosa es ilegible no entiende cómo funciona su método. Jelinek escribe con el lenguaje prestado de la publicidad, la prensa sensacionalista, el kitsch alpino y la filosofía, y deja que se prolongue hasta que acaba delatándose. La dificultad es el propósito.

Los libros siguen encontrando nuevas formas. Nature Theater of Oklahoma, la compañía de Kelly Copper y Pavol Liska, convirtió Die Kinder der Toten, su descomunal novela zombi ambientada en una pensión alpina, en una película muda rodada en Super 8 con intérpretes locales de Estiria; ganó el premio FIPRESCI en la Berlinale de 2019. La traducción de Gitta Honegger, la primera al inglés, llegó de la mano de Yale University Press en 2024, casi tres décadas después de la publicación del original alemán. La compositora Olga Neuwirth, que puso música al libreto de Jelinek para Lost Highway en 2003, es una de las artistas que este mes envían sus felicitaciones a Viena.

El Jelinek-Jahr arrancó en Viena el 12 de marzo con un ciclo que lleva su obra a París, Varsovia, Nueva York, São Paulo y Tokio. El 26 de septiembre, el Volkstheater estrenó Die Ankunft, de Jan Philipp Gloger, un montaje de más de tres horas construido a partir de Wolken.Heim, Rechnitz (Der Würgeengel) y otras dos obras. El Literaturmuseum de la Biblioteca Nacional de Austria dedica una velada a La pianista el 14 de octubre, seguida de una proyección de la película de Haneke en el METRO Kinokulturhaus; y el 23 de octubre, el Burgtheater acoge «Die Weltautorin», una velada de lecturas a cargo de Birgit Minichmayr.

Jelinek cumple 80 años el 20 de octubre. Gottfried Hüngsberg, su marido desde 1974, murió en 2022. Buena parte de sus escritos sigue apareciendo primero en su propia web, y los discursos que ya no pronuncia en persona llegan en forma de textos o vídeos que graba ella misma. Los escenarios siguen pidiéndole más.

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