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Anna Castillo, la actriz que arrasó con Nowhere y echa de menos el cine pequeño

Penelope H. Fritz
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Anna Castillo
Anna Castillo
Photo: Pedro J Pacheco / CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento9 de octubre de 1993
Barcelona, Spain
OcupaciónActriz
Conocido porNowhere, Donde Caben Dos, La Llamada
PremiosGoya · Feroz Award for Best Supporting Actress in a Film · Feroz Award for Best Supporting Actress in a Series · Gaudí Award for Best Supporting Actress · Actors and Actresses Union Award for Best Supporting Television Actress · Sant Jordi Award for Best Actress

Durante buena parte de Nowhere, Anna Castillo comparte plano con casi nada: un contenedor marítimo de acero a la deriva, el agua que se cuela en su interior y un bebé que llega en el peor momento posible. Más gente le dio al play a esa interpretación que a cualquier otro título de habla no inglesa estrenado por Netflix ese año, y su director, Albert Pintó, la llamó «nuestra Tom Hanks, nuestra Meryl Streep». La actriz que sostuvo casi sola la película habla de su carrera en términos más modestos. Ha dicho que le encantaría volver al cine independiente y que, entre un trabajo y otro, todavía se descubre preguntándose si el público habrá dejado de quererla.

Ese tira y afloja entre el gran público y los proyectos modestos que una elige atraviesa una carrera que empezó muy lejos de la gran pantalla. Anna Castillo Ferré creció en Barcelona, la ciudad donde nació, hija de un comercial y de una profesora. Empezó a recibir clases de interpretación a los siete años y, a los doce, se incorporó al grupo de canto y baile vinculado a la programación infantil de la televisión pública catalana, donde siguió participando en espacios juveniles hasta bien entrada la adolescencia. Después llegaron pequeños papeles en series nacionales, entre ellas Doctor Mateo, y su primer largometraje, Blog.

El teatro completó su formación. Todavía adolescente, nacida en octubre de 1993, interpretó a Alma en el musical A, de Nacho Cano, y durante varias temporadas fue Susana en La llamada, el musical teatral de Javier Ambrossi y Javier Calvo ambientado en un campamento de verano católico. Al mismo tiempo, se curtía en el ritmo exigente de la televisión diaria: en Amar es para siempre, la longeva serie de época de Antena 3, encarnó a Dorita Pastor, una huérfana pobre, a lo largo de cientos de episodios. Aquel papel hizo que su rostro resultara familiar para el público de las tardes, años antes de que la crítica cinematográfica supiera cómo se llamaba.

La puerta se abrió con Icíar Bollaín. En El olivo, Castillo interpretó a Alma, una joven que recorre Europa para recuperar el olivo centenario que vendió su familia, convencida de que es lo único capaz de sacar a su abuelo de su silencio. Fue su primer papel protagonista en el cine y le valió el Goya a la mejor actriz revelación en 2017. En esa misma etapa llegó el personaje de Belén de Lucas en Paquita Salas, de Ambrossi y Calvo, y la adaptación cinematográfica de La llamada, en la que llevó a Susana del escenario a la pantalla junto a Macarena García y Belén Cuesta y consiguió una nominación al Goya a la mejor actriz de reparto.

Lo que vino después dejó claro que la comedia era solo uno de sus registros. En Viaje al cuarto de una madre, de Celia Rico, interpretó a Leonor, una hija incapaz de encontrar el momento para marcharse de casa, junto a Lola Dueñas; la contención de su interpretación le valió los premios Feroz y Gaudí a la mejor actriz de reparto, además de una segunda nominación al Goya. En la serie en blanco y negro de Paco León Arde Madrid, ambientada en los años que Ava Gardner pasó en la capital española, dio vida a Pilar y sumó un segundo Feroz, esta vez por una serie, y un premio de la Unión de Actores y Actrices. Después llegaron La vida era eso, Adú y Mediterráneo, y Jaime Rosales le confió el papel protagonista de Girasoles silvestres, que le reportó su primera nominación al Goya a la mejor actriz y el premio Sant Jordi.

Después llegó el año del streaming. En Nowhere, que Netflix estrenó en septiembre de 2023, Castillo encarnó a Mia, una mujer embarazada de varios meses que huye en un carguero y acaba sola en un contenedor en mar abierto. En cuestión de semanas, Variety informó de que se había convertido en el título de habla no inglesa más visto de Netflix en 2023, con 77,9 millones de visualizaciones. Ese mismo año protagonizó Un cuento perfecto, una serie de comedia romántica para la misma plataforma, cuyo rodaje le permitió conocer al actor Álvaro Mel, hoy su pareja.

Las cifras y las críticas no fueron de la mano. La crítica se dividió ante Nowhere: The New York Times la consideró barata en apariencia y movida por las casualidades, mientras que la mayoría de las reseñas que cuestionaban el guion señalaban a Castillo como el motivo para seguir viendo la película. Su trayectoria en los premios tiene un perfil parecido. Hasta ahora solo ha ganado un Goya, el de actriz revelación, por su primer papel protagonista, de un total de cuatro nominaciones; y en los últimos años ha llegado a públicos más amplios a través de comedias, thrillers y series, y no de los dramas de autor que la dieron a conocer. La visibilidad también ha tenido un coste. Después de Nowhere, le contó al diario Ara que le había dolido sentirse «deshumanizada» por los comentarios sobre su vida privada y que había decidido no hablar de ella por su salud mental.

En sus trabajos recientes, Castillo se apoya en ese registro cómico sin renunciar al filo. En Su majestad, creada por Borja Cobeaga y Diego San José para Prime Video y estrenada en febrero de 2025, interpreta a Pilar, una princesa que se ve obligada a asumir las funciones de la monarquía tras el escándalo de su padre. Ha defendido la serie como una sátira que pone al descubierto los privilegios sin caer en el sermón, y el papel le ha valido una nominación al Feroz a la mejor actriz protagonista de una serie. A esta se sumaron Escape, de Rodrigo Cortés, donde interpreta a la hermana del personaje de Mario Casas, y la película en catalán Wolfgang (Extraordinari), dirigida por Javier Ruiz Caldera.

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El último año ha sido el más ajetreado de su carrera. Mi querida señorita, la nueva versión de la película de 1972 de Jaime de Armiñán dirigida por Fernando González Molina y producida por la compañía de Ambrossi y Calvo, se estrenó en el Festival de Málaga en marzo de 2026 y llegó a Netflix en mayo. Castillo interpreta a Isabel, la mujer de la que se enamora Adela, la protagonista encarnada por la actriz revelación Elisabeth Martínez. En mayo también estrenó en Movistar Plus+ Se tiene que morir mucha gente, la serie que Victoria Martín adaptó de su propia novela y en la que Castillo da vida a Bárbara, atrapada en un trabajo que detesta, enganchada a los tranquilizantes y compartiendo piso con Maca, el personaje de Macarena García. La serie compitió en Canneseries y renovó por una segunda temporada tras superar de media el medio millón de espectadores.

Castillo mantiene su vida privada a cierta distancia, aunque ha hablado públicamente de su sexualidad. En una entrevista de abril de 2026 en el programa catalán L’Eclipsi dijo que se identifica como bisexual y que nunca se había definido como lesbiana, una etiqueta que la gente simplemente había dado por hecha.

Sus próximos pasos confirmados son dos segundas temporadas. Su majestad terminó de rodar sus nuevos episodios en abril de 2026, y está previsto que Se tiene que morir mucha gente vuelva en 2027. Queda por saber si entre medias llegará la película independiente que dice echar de menos: esa es la incógnita de una carrera que ya ha demostrado que puede sostener el interés de una audiencia global con casi nada más en pantalla.

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