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Mary Robertson, la directora de Quiet on Set que deja hablar a quienes estaban fuera de cámara

Penelope H. Fritz
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Mary Robertson
Mary Robertson
Photo: John Robert McPherson / CC0, via Wikimedia Commons
OcupaciónDirectora y productora de documentales

Mary Robertson apenas aparece en sus propias películas, y su obra más conocida gira en torno a personas que nunca debieron ocupar el centro de la historia. Un antiguo actor infantil que describe al preparador de diálogos que abusó de él, la hermana que creció junto a una estrella de las comedias de situación, guionistas que trabajaron en la sala de guionistas de una cadena infantil: los documentales que dirige y produce dan el micrófono a quienes se quedaron justo fuera de plano. Ese método la ha convertido en uno de los nombres más solicitados de la televisión estadounidense de historias reales. También ha llevado a su productora a los tribunales, acusada precisamente de la clase de enfoque que sus películas dicen querer desenmascarar.

Neoyorquina de toda la vida, ahora vive en Brooklyn y estudió cine en Wesleyan University, donde se graduó con honores. Su aprendizaje transcurrió en el lado menos glamuroso de la no ficción: historias producidas para el programa de radio pública This American Life y largas jornadas de televisión factual para PBS, History, Discovery y AMC. Esa base en la narración radiofónica sigue presente en sus trabajos posteriores, que confían más en las entrevistas extensas que en la voz en off y permiten que los testimonios se tomen el tiempo necesario para contradecirse.

Sus primeros créditos importantes llegaron en Frontline, de PBS, donde dirigió y escribió cinco películas; dos de ellas fueron nominadas a los Emmy, entre ellas Separate and Unequal, en 2014. Después desarrolló la primera temporada de The Circus, la serie de Showtime sobre la campaña electoral, y de ese acceso nació Trumped: Inside the Greatest Political Upset of All Time, un documental de larga duración sobre las elecciones presidenciales de 2016 que se estrenó en el Festival de Cine de Sundance en enero de 2017, antes de emitirse en Showtime.

El proyecto que definió su estilo llegó a CNN en 2019. Tricky Dick, que creó y dirigió, narraba la historia de Richard Nixon a lo largo de cuatro episodios montados íntegramente con material de archivo, sin una sola entrevista nueva. The Wall Street Journal lo calificó de retrato de Nixon extraordinariamente penetrante y lo incluyó en su lista de los mejores programas de televisión del año. Ese mismo año fue una de las creadoras de The Weekly, la serie de televisión de la redacción de The New York Times para FX y Hulu, cuya primera temporada obtuvo nueve nominaciones a los Emmy y ganó cuatro.

Como responsable de la serie antológica que continuó aquella, The New York Times Presents, fue productora ejecutiva del documental que cambió su posición en la industria. Framing Britney Spears, dirigido por Samantha Stark y estrenado en febrero de 2021, revisaba el trato que la prensa y los tribunales habían dispensado a la cantante y llevó su tutela legal al debate público. Obtuvo dos nominaciones a los Primetime Emmy, incluida la de mejor especial documental o de no ficción, y ganó el premio de la Television Critics Association en la categoría de noticias e información. Bajo su supervisión, la serie también produjo Controlling Britney Spears, Malfunction: The Dressing Down of Janet Jackson y Elon Musk’s Crash Course.

En junio de 2022 puso en marcha Maxine, su propia productora, con un acuerdo global con Sony Pictures Television. Era el noveno sello del grupo de no ficción de Sony, creado para producir documentales impulsados por periodistas y cineastas, y Robertson describió su objetivo como ofrecer «contenidos documentales urgentes, innovadores y cautivadores, como exigen nuestros tiempos».

Su gran éxito llegó con Quiet on Set: The Dark Side of Kids TV, que Robertson codirigió con Emma Schwartz junto a Kate Taylor, periodista de Business Insider. La idea surgió a partir de clips virales de programas producidos por Dan Schneider para Nickelodeon, unas escenas que a Robertson le parecían cargadas de imágenes sexuales impropias de un espacio infantil. Antes de rodar la entrevista con Drake Bell, las directoras solicitaron a un tribunal que hiciera públicas las cartas de apoyo escritas para Brian Peck, el preparador de diálogos condenado por abusar de Bell. Investigation Discovery emitió los cuatro primeros episodios en dos noches de marzo de 2024 y añadió un quinto en abril; Schneider respondió con un vídeo de disculpa, varios firmantes de las cartas a favor de Peck retiraron públicamente su apoyo y la serie recibió dos nominaciones a los Emmy, incluida la de mejor serie documental o de no ficción.

La acogida no fue unánime, y algunas de las críticas más contundentes llegaron desde dentro de la propia película. Marc Summers, antiguo presentador de Nickelodeon, dijo que lo habían pillado desprevenido durante la entrevista, y Lee Bolleau afirmó que nunca le habían explicado qué clase de documental iba a hacer. Críticos como Candice Frederick, de HuffPost, sostuvieron que la serie señalaba a personas concretas, pero apenas examinaba a la cadena que las había contratado. En mayo de 2024, Schneider demandó por difamación a Warner Bros. Discovery, Maxine y Sony, y calificó la serie de ataque coordinado que daba a entender que había abusado de menores. Un juez de primera instancia permitió que el caso siguiera adelante, pero en septiembre de 2026 un tribunal de apelación de California lo desestimó: concluyó que la serie mantenía separadas las conductas indebidas en el lugar de trabajo atribuidas a Schneider y los abusos a menores atribuidos a otras personas. La paradoja es difícil de pasar por alto: las cineastas ganaron porque el tribunal consideró que habían trazado precisamente la línea que, según sus críticos, habían difuminado. El abogado de Schneider dijo que su equipo estudiaba presentar nuevos recursos.

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Desde entonces, Maxine se ha convertido en una productora habitual de series de investigación. Produjo The Fall of Diddy para Investigation Discovery, codirigida por Schwartz y Yoruba Richen, y en diciembre de 2024 estrenó Glitter and Greed: The Lisa Frank Story para Prime Video y Girls Gone Wild: The Untold Story para Peacock. En 2026, Robertson fue productora ejecutiva de The Real Wolf of Wall Street para Paramount+, estrenada en julio, y de The Wolves of Real Estate: The Alexander Brothers, que llegó a Peacock el 25 de octubre.

Dos días después, el 27 de octubre de 2026, Netflix estrenó El de Matthew Perry, una serie de tres episodios que dirigió y produjo ejecutivamente, programada para la víspera del tercer aniversario de la muerte del actor. Ninguno de sus compañeros de reparto de Friends aparece. La historia la cuentan, en cambio, su hermana Mia Perry Bowick, que habla de él ante la cámara por primera vez; amigos de sus primeros años en Hollywood, como Roger Castillo y David Pressman; y Warren Littlefield, antiguo presidente de entretenimiento de NBC. Daniel Fienberg, de The Hollywood Reporter, la describió como un retrato sincero y, en general, poco sensacionalista de la adicción y la fama, aunque consideró que un buen documental de duración convencional se había alargado innecesariamente hasta ocupar tres horas.

Ese veredicto resume las dos caras del enfoque de Robertson. Sus documentales alcanzan su mejor nivel cuando la figura famosa pasa a un segundo plano y quienes la rodean toman la palabra; pierden fuerza cuando el formato de las plataformas exige más horas de las que los testimonios pueden llenar. Con la resolución sobre Schneider ya atrás y el catálogo de Maxine repartido entre la mayoría de las grandes plataformas, queda por ver si seguirá encontrando testigos que aún no hayan contado su historia.

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