Música

Rick Rubin, el productor que dice no saber de música, entra en el Salón de la Fama del Rock

Penelope H. Fritz
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Rick Rubin
Nacimiento10 de marzo de 1963
Lido Beach
OcupaciónProductor musical
PremiosGrammy Award para Álbum del Año · Grammy Award para Productor del Año, No Clásica

Rick Rubin lleva cuatro décadas siendo el productor al que recurren los artistas cuando quieren volver a sonar como ellos mismos, y describe sus propias credenciales con una franqueza difícil de superar. En 60 Minutes dijo que carece de conocimientos técnicos y que no sabe nada de música; lo que sí tiene es un criterio muy claro sobre lo que le gusta. Este año, esa afirmación se ha puesto a prueba a la vista de todos. Ha producido un nuevo álbum de The Strokes, ha dirigido una conversación de ocho horas con Jay-Z para HBO y, en noviembre, ingresará en el Rock and Roll Hall of Fame. La vieja pregunta lo acompaña allá donde va: ¿qué hace exactamente ese hombre que siempre va descalzo?

La respuesta empieza en Long Island. Frederick Jay Rubin nació en Long Beach, Nueva York, hijo de Linda Rubin y Michael Rubin, mayorista de calzado, y creció en Lido Beach. Empezó a meditar a los 14 años y nunca abandonó ese hábito. En el instituto formó un grupo punk, The Pricks, que acabó expulsado del escenario del CBGB después de dos canciones, tras una pelea que sus amigos tenían instrucciones de provocar. Su siguiente banda, Hose, le proporcionó el primer disco de un sello que estaba inventándose en su habitación: un sencillo metido en una sencilla bolsa de papel marrón.

Aquel sello era Def Jam. Rubin, estudiante de cine en la Universidad de Nueva York, entabló amistad con el DJ del Bronx Jazzy Jay, grabó «It’s Yours» con el rapero T La Rock y después se asoció con el promotor Russell Simmons. Def Jam se constituyó oficialmente en su residencia universitaria en 1984, y su primer lanzamiento propiamente dicho, «I Need a Beat», de LL Cool J, sonaba como nada de lo que se oía en la radio: una caja de ritmos, una voz y casi nada más. La fórmula podía crecer. Guio a Beastie Boys desde el hardcore hacia el rap y produjo Licensed to Ill; trabajó en Raising Hell, de Run-DMC, que llevó su versión de «Walk This Way», de Aerosmith, con Steven Tyler y Joe Perry, tanto a la MTV como a las emisoras de rock. Ese mismo año produjo Reign in Blood, de Slayer. Rubin nació el 10 de marzo de 1963.

Una disputa con Lyor Cohen puso fin a su sociedad con Simmons en 1988. Rubin se mudó a Los Ángeles, puso en marcha Def American y fichó a grupos de metal y al cómico Andrew Dice Clay. Cuando «def» entró en el diccionario en 1993, organizó un funeral para la palabra, con ataúd y un discurso de despedida a cargo de Al Sharpton, y cambió el nombre del sello por American Recordings. El primer gran álbum del sello se convirtió en el proyecto que definiría su carrera. Johnny Cash, que por entonces había perdido el favor de las emisoras de country, grabó American Recordings prácticamente solo, con una guitarra acústica, en el salón de Rubin, en 1994. Le siguieron otros cinco álbumes, los dos últimos publicados después de la muerte de Cash. En American IV: The Man Comes Around, Rubin propuso versionar «Hurt», de Nine Inch Nails, y la canción se convirtió en la puerta de entrada de toda una generación a Johnny Cash.

Durante esos mismos años dio a Red Hot Chili Peppers el sonido que los convirtió en una banda de estadios. Blood Sugar Sex Magik, grabado en 1991 en una mansión alquilada en Laurel Canyon, dio inicio a una colaboración que se prolongó con Californication, Stadium Arcadium y dos álbumes publicados en 2022. Produjo Wildflowers, de Tom Petty; «99 Problems», de Jay-Z —y apareció en su videoclip—; Death Magnetic, de Metallica, y 13, de Black Sabbath. También recurrieron a él para desnudar Yeezus, de Kanye West, en las semanas previas a su lanzamiento. Entre 2007 y 2012 codirigió Columbia Records. A los álbumes llegaron los Grammy: Álbum del Año por Taking the Long Way, de Dixie Chicks, y por 21, de Adele, además de dos premios al Productor del Año.

Su reputación siempre ha tenido una cara menos favorable. Desde hace más de dos décadas, los oyentes sitúan a Rubin entre los principales responsables de la guerra del volumen: Californication se masterizó con un nivel tan alto que la saturación digital se convirtió en motivo de queja entre los fans, y muchos seguidores de Metallica preferían la mezcla de Death Magnetic preparada para Guitar Hero a la que llegó a las tiendas. Corey Taylor, de Slipknot, dijo que Rubin solo se dejó caer unas pocas veces durante la grabación de Vol. 3: (The Subliminal Verses); más tarde se arrepintió de algunas de sus palabras, pero en 2019 reiteró el reproche de fondo: «simplemente no estaba allí». Geezer Butler calificó de ridículas las instrucciones iniciales que les dio para 13, y Graham Nash describió como irritables las sesiones con Crosby, Stills and Nash. Rubin vende criterio, no trabajo, y cuando ese criterio no da en el blanco, los artistas son los primeros en notar su ausencia.

En la última década, ese criterio se convirtió también en una imagen pública. Se sentó frente a Paul McCartney en McCartney 3, 2, 1; su libro The Creative Act: A Way of Being, publicado por Penguin Press en enero de 2023, alcanzó el primer puesto de la lista de The New York Times; ese mismo año puso en marcha su pódcast Tetragrammaton, y en 2024 fundó en Italia el Festival of the Sun. En junio apareció en una campaña publicitaria del Mundial para Polymarket, un mercado de predicciones, en una contratación que alimentó la sospecha de que «Rick Rubin» se había convertido tanto en una marca como en un productor.

El trabajo de 2026 ofrece un argumento más convincente que la marca. En mayo, Capitol publicó Wild at Heart, diez canciones de Neil Diamond grabadas con Rubin en 2007 y guardadas durante casi dos décadas, que cierran la trilogía iniciada con 12 Songs y Home Before Dark. En julio, The Strokes publicaron Reality Awaits, su segundo álbum con él, empezado en Guanacaste, Costa Rica, y terminado en su estudio de Malibú, Shangri-La; alcanzó el puesto 13 de la lista Billboard 200 y el octavo en el Reino Unido. El 18 de septiembre, HBO estrenó JAŸ-Z in 8, su primer trabajo extenso como director desde la película de Run-DMC Tougher Than Leather, de 1988: dos hombres, una mesa y dos altavoces en el Palais Brongniart de París, filmados en blanco y negro por Bradford Young, que recorren canción a canción el catálogo de Jay-Z. The Hollywood Reporter la consideró tan impresionante como exasperante, y Charlamagne Tha God se quejó de que las preguntas de Rubin apenas conseguían que Jay-Z se explayara. La respuesta de Rubin, en una larga conversación con Steven Bartlett para The Diary of a CEO, fue contar la historia de «99 Problems»: Jay-Z murmurando al fondo de la sala durante media hora y, después, soltando la estrofa de memoria, sin haber escrito nada.

Fuera del estudio, mantiene una amplia parcela de privacidad. Vive en Malibú y pasa parte del año en la Toscana con su esposa, Mourielle Hurtado Herrera, y su hijo, nacido en 2017. Va descalzo siempre que puede y sigue siendo un apasionado de la lucha libre, hasta el punto de que en una ocasión financió Smoky Mountain Wrestling, de Jim Cornette.

El 14 de noviembre, en el Peacock Theater de Los Ángeles, el Rock and Roll Hall of Fame le concederá el premio a la Excelencia Musical, dentro de una promoción que incluye a figuras del estudio como Arif Mardin y Jimmy Miller. El reconocimiento premia discos, no aforismos. La pregunta que queda abierta en su carrera es si su próxima década sumará más de lo primero o de lo segundo.

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