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Los robots humanoides de Tau limpian tu baño por 100 dólares, pero los maneja un humano

Susan Hill
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Tau Robotics enviará dos robots humanoides a tu casa para limpiar las encimeras, fregar el suelo y dejar reluciente el inodoro. La letra pequeña está en la sede de la empresa: un piloto humano los observa a través de las cámaras instaladas en la cabeza y las muñecas de cada robot, y controla buena parte de sus movimientos. Así que el servicio de esta startup de San Francisco se parece menos al de un mayordomo robótico que al de un equipo de limpieza teledirigido que, mientras trabaja, registra sus propios datos de entrenamiento.

Para quienes llevan años esperando un robot doméstico, este es uno de los primeros que se pueden reservar de verdad, y deja claro cuánto camino queda aún por recorrer. La cofundadora Cornelia Weinzierl asegura que las máquinas ya pueden pasar la aspiradora y fregar por sí solas. Hacer una cama o doblar una camiseta es otra historia: una persona ejecuta el movimiento a distancia y el robot lo imita, una técnica conocida como guiado cinemático.

El precio es más bajo de lo que cabría esperar por el coste del hardware. Tau cobra ahora 60 dólares por una limpieza semanal con dos robots, o 100 dólares por una visita puntual, según MIT Technology Review, cuyo reportero reservó el servicio sin revelar que era periodista. Cuando se puso en marcha el programa piloto, una hora con un solo robot costaba 30 dólares. Cada unidad cuesta unos 50.000 dólares, explicó a CBS News el consejero delegado, Alexander Koch, así que la tarifa funciona más bien como una subvención para recopilar datos: cada encimera limpiada se convierte en un ejemplo del que pueden aprender los modelos de IA de Tau.

Las máquinas miden alrededor de metro y medio, menos que la mayoría de los adultos, y llevan cabezas impresas en 3D con las antenas que las conectan con la sede. En lugar de manos tienen pinzas impresas en 3D: las manos más parecidas a las humanas no resultaban lo bastante resistentes y las pinzas sirven para la mayoría de las tareas de limpieza. Llegan en monovolumen acompañadas de un supervisor humano, llevan una camiseta de Tau y calcetines antideslizantes para no rayar los suelos de madera, y responden cuando les hablas.

La prueba sobre el terreno revela la distancia entre lo que promete el servicio y lo que ocurre en un piso. En la primera visita, el robot subió los escalones de la entrada del edificio como si fuera borracho; la escalera enmoquetada pudo con él, así que Weinzierl tuvo que cargarlo durante los últimos peldaños. Después volvió a quedarse parado una y otra vez porque el calor había apagado el equipo que utilizaba su piloto remoto para seguir el trabajo, y la visita terminó antes de tiempo. La segunda limpieza fue mejor, pero el robot dejó los grifos goteando, volcó una botella de aceite de oliva cerrada y tiró un purificador de aire que no logró volver a poner en pie.

La privacidad es el otro precio que hay que pagar. Los pilotos de Tau, que según CBS News llevan cascos de realidad virtual, ven a través de los ojos de los robots el dormitorio, el baño y todo lo que haya sobre la mesa de la cocina; esos datos son precisamente lo que más valora la empresa. Koch no oculta las limitaciones. El robot «no sabe subir escaleras» ni decidir dónde pasar la aspiradora, explicó a CBS News; por ahora, eso «lo dirigen principalmente personas». Ken Goldberg, profesor de robótica en UC Berkeley, advirtió de que los humanoides «parecen bastante ágiles, pero en realidad pesan mucho» y pueden agitarse violentamente al caer.

Cuando funciona, resulta sorprendentemente impresionante. El cabezal del cepillo que usó el reportero para limpiar el inodoro se desprendió tres veces, y en las tres ocasiones el robot volvió a encajarlo, tanteando hasta que las piezas quedaron alineadas en el ángulo correcto. Otros humanoides domésticos, como el Neo de 1X, también han dependido de operadores remotos para realizar tareas que todavía no pueden resolver por sí solos, lo que convierte el sistema de Tau en una muestra inusualmente transparente del estado actual de toda esta categoría.

La disponibilidad es limitada. El servicio opera en el área de la bahía de San Francisco y, según la web de Tau, en Los Ángeles; los nuevos clientes todavía tienen que apuntarse a una lista de espera. No se ha anunciado ningún lanzamiento en Europa, Asia ni América Latina. Tau puso en marcha su programa piloto en julio y solo ha completado unos cientos de limpiezas. Koch dijo a CBS News que el objetivo es alcanzar las 1.000 limpiezas semanales en San Francisco para 2027, y después llegar a otras ciudades de Estados Unidos y a mercados internacionales en 2028.

Weinzierl sostiene que los robots encajan en un trabajo con mucha rotación, un elevado riesgo de lesiones y que, en sus palabras, «nadie quiere hacer». Tau ya está estudiando su uso en la eliminación de moho y en la atención sanitaria a domicilio. Por ahora, detrás de cada humanoide que limpia un piso de San Francisco sigue habiendo una persona que hace el trabajo desde otro lugar.

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