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Hawthorne Hill en Netflix: SafeSport sabía. Barisone disparó igual

Jack T. Taylor

Michael Barisone había presentado denuncias formales ante la Federación Ecuestre de los Estados Unidos (USEF) y su organismo disciplinario SafeSport semanas antes de extraer una pistola de su caja fuerte en la finca Hawthorne Hill y disparar dos veces en el pecho a su alumna Lauren Kanarek. No fue un acto invisible para el sistema: había expedientes, había informes, había documentación de ambas partes acumulada durante meses. Untold: The Shooting at Hawthorne Hill —titulado en España y Latinoamérica Secretos del deporte: El tiroteo en Hawthorne Hill— no es el documental sobre el disparo. Es el documental sobre lo que el sistema hizo con toda esa información.

El organismo que procesa y no resuelve

La USEF y SafeSport no son organismos estatales. Son los mecanismos de autorregulación del deporte ecuestre olímpico norteamericano —equivalentes, en su lógica, a los comités disciplinarios internos que gestionan conflictos entre participantes sin intervención judicial externa. Antes del tiroteo, Barisone había presentado quejas alegando acoso sostenido por parte de Kanarek a través de redes sociales. Kanarek, por su parte, había presentado denuncias ante SafeSport alegando acoso, conducta abusiva y uso del poder del entrenador para amenazar su carrera. Ambos conjuntos de denuncias fueron recibidos y procesados. Ninguna resolución alteró lo que ocurría en Hawthorne Hill, una finca de 53 acres en Long Valley, Nueva Jersey, donde entrenador, alumna y el novio de Kanarek, Rob Goodwin, compartían alojamiento en el terreno mientras la relación profesional se deterioraba a través de publicaciones crípticas en redes sociales, llamadas al 911 y acusaciones cruzadas. A unos 5.000 dólares mensuales en concepto de entrenamiento, pensión y alojamiento, ninguna de las dos partes podía simplemente marcharse. El mecanismo de denuncia era el único recurso disponible. Lo usaron ambos. No sirvió.

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La estructura del documental

La directora Grace McNally construye el documental alrededor de una imposibilidad formal: dos sujetos filmados que no pueden estar diciendo la verdad los dos a la vez, y un material de archivo que ninguno de ellos controla. Barisone, alternativo del equipo olímpico de Estados Unidos en 2008 y declarado no culpable por razón de enajenación mental transitoria en abril de 2022, afirma en cámara que no tiene ningún recuerdo de haber disparado. Kanarek, que sobrevivió tras ser alcanzada dos veces en el pecho a quemarropa, afirma que esa amnesia es teatro. McNally no arbitra. Lo que coloca debajo de los dos testimonios es el audio de la llamada al 911: la voz de Kanarek diciendo que le han disparado en el corazón, la de Barisone audible antes de la llegada de los agentes. Ese audio fue grabado antes de que ninguna de las dos partes tuviera estrategia legal, antes de que los abogados intervinieran, antes de que la defensa de enajenación mental estuviera construida. No puede revisarse en retrospectiva. McNally lo usa como suelo factual, no como puntuación dramática — junto a imágenes del juicio, capturas de las publicaciones en redes sociales de ambas partes y el testimonio en cámara de un detective que afirma que le cuesta creer que alguien pueda disparar a otra persona y no recordarlo.

Los productores ejecutivos Chapman Way y Maclain Way —los mismos detrás de Wild Wild Country y Tiger King— han construido el mismo dispositivo en cada uno de sus documentales: acceso extendido a la lógica interna de una comunidad cerrada, observada sin narración hasta que esa lógica produce su propio argumento. La comunidad cerrada aquí es el dressage norteamericano, no solo Barisone y Kanarek, sino la estructura económica e institucional entera que hace posible que dos partes en conflicto pasen meses en escalada documentada mientras el organismo rector archiva sus informes.

El caso que no se ha cerrado

El documental llega mientras el asunto sigue activo en los tribunales. Tras la absolución, Barisone presentó una demanda civil federal contra la USEF alegando que el organismo había ignorado sus advertencias repetidas antes del tiroteo. A finales de 2025, ese mismo organismo le impuso una prohibición vitalicia por conducta no relacionada con el caso Kanarek. Antes del estreno, Kanarek publicó una carta abierta acusando a la productora Propagate Content de haber distorsionado la verdad en beneficio de la audiencia. El abogado de Barisone lo desmiente todo, como ha hecho desde 2019. El documental no existe al margen de este conflicto: es un documento más dentro de él, y uno de sus sujetos vivos ya lo ha rechazado públicamente.

Untold: The Shooting at Hawthorne Hill
Untold: The Shooting at Hawthorne Hill. Lauren Kanarek in Untold: The Shooting at Hawthorne Hill. Cr. Courtesy of Netflix © 2026

Lo que la absolución por enajenación mental no puede reparar es la pregunta que el documental abre sin responder: si la USEF y SafeSport recibieron las denuncias de ambas partes, generaron expedientes, y el disparo se produjo de todas formas, ¿qué hace diferente un organismo autónomo la próxima vez? La misma estructura de denuncia que procesó los informes de Hawthorne Hill sigue vigente hoy. La respuesta no está en el documental. Tampoco en el veredicto.

Secretos del deporte: El tiroteo en Hawthorne Hill se estrena en Netflix el 21 de abril de 2026. Dirigida por Grace McNally, tiene una duración aproximada de 73 minutos y está clasificada TV-MA. La producción corre a cargo de Propagate Content y Stardust Frames, con Chapman Way y Maclain Way entre sus productores ejecutivos. Es el cuarto y último episodio del ciclo semanal de Untold en 2026, tras los dedicados a Lamar Odom, Chess Mates y los Portland Trail Blazers.

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