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Ambulance: caos sin alma

Martin Cid
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La pantalla explota en un torbellino de balas y sangre cuando la primera ráfaga impacta contra la ambulancia robada, sellando el destino de sus ocupantes y del espectador. Ambulance (2022) es Michael Bay en su estado más puro: un ejercicio de cinismo técnico donde cada plano parece gritar «¡Mírame!» mientras ignora cualquier pretensión de profundidad emocional. El director, conocido por su amor a los explosivos y las cámaras temblorosas, convierte Los Ángeles en un parque temático del caos, pero esta vez el precio de la entrada es demasiado alto.

La película sigue a dos hermanos con vidas diametralmente opuestas: Will Sharp (Yahya Abdul-Mateen II), un veterano de guerra decorated que necesita $32 millones para pagar el tratamiento experimental contra el cáncer de su esposa; y Danny Sharp (Jake Gyllenhaal), un criminal carismático que ofrece una solución radical a sus problemas. Lo que comienza como un plan meticulosamente diseñado se convierte rápidamente en una pesadilla de dos horas y catorce minutos, donde la persecución interminable entre la ambulancia robada y las fuerzas del orden sirve como excusa para desatar el infierno sobre la ciudad.

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Bay, fiel a su estilo, domina la coreografía de destrucción. La secuencia inicial del atraco al banco es un tour de force técnico: planos subjetivos que simulan el punto de vista de los atracadores, cortes rápidos que imitan el ritmo cardíaco acelerado y una banda sonora que pulsa como un corazón desbocado. Sin embargo, esta obsesión por la espectacularidad visual tiene un costo: las emociones humanas quedan relegadas a un segundo plano.

Gyllenhaal roba cada escena en el papel de Danny Sharp. Su sonrisa lobuna y su mirada calculadora transmiten carisma incluso cuando está cubierto de sangre. Es el tipo de personaje que Bay sabe cómo dirigir, un antihéroe con estilo. Abdul-Mateen II, por otro lado, se ve eclipsado por su compañero de reparto. Su interpretación de Will, aunque digna, carece del peso emocional necesario para sostener el drama familiar en el centro de la trama.

Eiza González, como Cam Thompson (la rehén y paramédico que se convierte en aliada involuntaria), ofrece destellos de humanidad en medio del caos. Su relación tensa con los hermanos aporta algunos de los pocos momentos de tensión psicológica genuina en un guión que, por lo demás, está lleno de clichés. Garret Dillahunt, como el capitán Monroe, y Keir O’Donnell, como el agente del FBI Anson Clark, cumplen con su función como antagonistas estereotipados.

El mayor problema de Ambulance es su estructura. La película se presenta como un thriller de acción sin respiro, pero en realidad es una sucesión de escenas de persecución y tiroteos conectadas por diálogos forzados. Bay no confía en el espectador para absorber la tensión de manera orgánica, así que recurre al atajo fácil de más explosiones, más balas, más gritos. El resultado es agotador, como un vídeo de YouTube donde se han editado juntos los momentos álgidos de una película.

La trama, basada en el filme danés Ambulancen, simplifica las relaciones entre los personajes hasta hacerlas predecibles. Los hermanos Sharp son el arquetipo del buen hermano y el malo, el policía corrupto es un cliché andante, y la rehén que se convierte en aliada sigue una fórmula gastada. Bay prioriza la acción sobre el desarrollo de sus personajes, dejando preguntas sin respuesta (¿por qué nadie nota que dos tipos con trajes ensangrentados suben a una ambulancia?).

Donde Ambulance sí cumple es en su función dentro del género: es un thriller de acción eficiente, con escenas memorables como la persecución entre los camiones de basura o el tiroteo en el hospital. La fotografía de Roberto De Angelis captura la ciudad de Los Ángeles bajo una luz cruda y despiadada, enfatizando el contraste entre el orden y el caos. La banda sonora de Lorne Balfe, aunque repetitiva, refuerza la sensación de urgencia.

La película está dirigida a un público específico: los fans incondicionales de Michael Bay que buscan una experiencia cinematográfica similar a montarse en una montaña rusa. Para ellos, Ambulance es una delicia técnica llena de momentos memorables. Sin embargo, para quienes esperan algo más que explosiones y persecuciones interminables, la película puede resultar decepcionante.

En comparación con otras obras recientes de Bay, como 6 Underground (2019), Ambulance es un paso adelante en términos de coherencia narrativa, pero sigue careciendo del peso emocional y la profundidad temática que se encuentran en películas como Pearl Harbor (2001). Donde Ambulance realmente brilla es en su capacidad para mantener al espectador al borde del asiento durante toda su duración. La película no invita a la reflexión, pero cumple con creces su objetivo de entretener.

El tema central de Ambulance—la relación fraternal y el precio del amor—podría haber sido explorado con más profundidad. Sin embargo, Bay parece más interesado en mostrar los efectos especiales que en desarrollar las emociones de sus personajes. Esto es evidente en escenas como la conversación entre Will y Danny sobre su pasado, que podría haber sido un momento de catarsis pero se siente apresurada e insuficiente.

La dirección de Bay es impecable desde un punto de vista técnico, pero su enfoque hiper-kinético deja poco espacio para el desarrollo de los personajes. Las actuaciones, aunque competentes, no logran compensar la superficialidad del guión. Gyllenhaal y Abdul-Mateen II hacen lo que pueden con el material, pero es difícil conectar emocionalmente con personajes que apenas tienen tiempo para respirar entre una escena de acción y otra.

En última instancia, Ambulance es un ejemplo clásico de cine de género: entretenimiento puro sin pretensiones artísticas. Para los fans del estilo de Bay, la película es una experiencia visual emocionante llena de momentos memorables.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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