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Birds of Prey: Confusión feminista entre explosiones

Martin Cid
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La escena inicial de Birds of Prey es un torbellino de color y caos: Harley Quinn (Margot Robbie), con su sonrisa maníaca y su bata rosada, dinamita una planta química mientras grita «¡Estamos separados!» al cielo de Gotham. Es un momento visualmente impactante, pero también problemático—un recordatorio temprano de que esta película no sabe si quiere ser un alegato feminista o una fiesta de destrucción sin consecuencias.

Dirigida por Cathy Yan y escrita por Christina Hodson, Birds of Prey intenta ser muchas cosas a la vez: una historia de emancipación, una aventura de acción superheróica, una comedia negra. Pero su ambición es su mayor debilidad. La trama sigue a Harley Quinn después de que el Joker la abandone, uniéndose con un grupo de mujeres marginalizadas—Dinah Lance (Jurnee Smollett-Bell), Helena Bertinelli/Huntress (Mary Elizabeth Winstead) y Renee Montoya (Rosie Perez)—para proteger a Cassandra Cain (Ella Jay Basco), una niña que robó un diamante valioso. La premisa es intrigante, pero la ejecución adolece de una estructura desordenada.

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El título completo, Birds of Prey (and the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn), ya sugiere el caos narrativo que se avecina. Aunque la película intenta explorar temas de emancipación y sororidad, estos elementos a menudo quedan enterrados bajo una montaña de acción y bromas. La idea de un grupo de mujeres uniéndose para proteger a otra es poderosa, pero la ejecución carece de la profundidad necesaria para hacer justicia al tema.

Donde la película triunfa es en el diseño visual y la dirección de arte. Gotham nunca ha sido tan vibrante, con paletas de colores neón que contrastan con los tonos oscuros del crimen urbano. Las escenas de acción, aunque pocas, están bien coreografiadas—el combate entre Harley y Roman Sionis (Ewan McGregor) en el club nocturno es especialmente memorable por su crudeza y energía. Sin embargo, la edición a veces se siente acelerada, como si la película tuviera miedo de quedarse quieta un momento.

El mayor acierto es Margot Robbie. Su interpretación de Harley Quinn—vulnerable pero letal, graciosa pero aterradora—es una delicia. Robbie no solo lleva la película sobre sus hombros, sino que le da profundidad a un personaje que fácilmente podría haber sido unidimensional. La escena en la que Harley se corta el pelo y adopta a su hiena, Bruce Wayne, es un momento de catarsis bien ejecutado, mostrando su transformación de víctima a superviviente.

El resto del reparto es desigual. Jurnee Smollett-Bell como Dinah Lance/Black Canary tiene algunos momentos brillantes, especialmente en sus escenas de combate, pero su arco narrativo se siente incompleto. Mary Elizabeth Winstead como Huntress aporta una presencia intimidante, pero su personaje carece de desarrollo. Rosie Perez como Renee Montoya parece subutilizada, apareciendo principalmente para avanzar la trama sin mucho espacio para crecer.

El problema más grande de Birds of Prey es su tono. Intenta mezclar comedia, drama y acción, pero el resultado es una identidad dividida. Las bromas a menudo caen en lo vulgar sin añadir mucha profundidad, y los momentos dramáticos carecen del peso emocional necesario. La película también sufre de un exceso de exposiciones forzadas—como la animación que recapitula la ruptura entre Harley y Joker—que interrumpen el ritmo.

La banda sonora, una mezcla ecléctica de rock y pop, a veces funciona para realzar las escenas, pero otras veces parece más un intento de mantener la energía alta. El sonido en general es limpio, pero hay momentos en los que los diálogos se pierden entre la música y los efectos especiales.

La dirección de Cathy Yan es valiente en su enfoque visual, pero le falta cohesión narrativa. Las transiciones entre escenas a menudo se sienten abruptas, y la película parece estar constantemente corriendo para llegar a su próximo punto de la trama. A pesar de esto, hay momentos de brillantez—como la secuencia del club nocturno—que demuestran el potencial de Yan como directora.

Birds of Prey está claramente dirigida a un público familiarizado con el universo DC y los personajes de Harley Quinn. Sin embargo, su enfoque caótico y su tono desigual pueden alienar tanto a los fanáticos hardcore como a los espectadores casuales. La película parece estar en conflicto entre ser una secuela de Suicide Squad y un spin-off independiente, lo que resulta en una identidad dividida.

La interpretación feminista de la película es otro punto de discordia. Mientras algunos críticos han elogiado su representación de mujeres fuertes y diversas, otros argumentan que reduce la emancipación a explosiones y chistes vulgares. La secuencia del club nocturno, por ejemplo, podría haberse utilizado para explorar temas más profundos sobre el poder femenino, pero en cambio se convierte en otra escena de acción.

En comparación con otras películas del DCEU, Birds of Prey se siente como un experimento fallido. Aunque tiene momentos de brillantez, carece de la coherencia narrativa y tonal que hacen grandes a películas como The Killer. La dirección visual es impresionante, pero no compensa las deficiencias en la escritura y la estructura.

En el fondo, Birds of Prey quiere ser una celebración de la sororidad y la emancipación femenina, pero su mensaje se diluye en medio del exceso. La película tiene buen corazón, pero le falta la habilidad para transmitir sus ideas de manera efectiva.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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