Cine

Cómo ‘Woman Unknown’ conquistó Venecia con un personaje que se niega a explicarse

Molly Se-kyung

La pregunta que recorrió el concurso de Venecia 83 fue para quién se construye la mirada de una película, y Woman Unknown responde ya en el título. El drama de May el-Toukhy se llevó el León de Oro y, en el mismo veredicto, la Copa Volpi a la mejor actriz: un doblete que parece menos un reparto que una sola tesis defendida dos veces.

La película transcurre en la Dinamarca de los días posteriores a la liberación de la ocupación alemana, y su protagonista, Marie, es niñera y ama de llaves en casa de un industrial de Copenhague, Christian. Es casi todo lo que la historia confirma abiertamente sobre ella. El-Toukhy mantiene a propósito velado el interior de Marie: la mujer que limpia las habitaciones y cría a los niños es la única figura que la casa —y el espectador— nunca terminan de leer. El título no describe a una extraña: es el método del filme.

Esa retención es lo que le dio a Mathilde Arcel una Copa Volpi que ningún pronóstico contemplaba. Un personaje escrito como incógnita descarga todo el peso de la película sobre una actriz que debe ser legible y opaca a la vez, presente en cada escena y explicada en ninguna. El jurado de Maggie Gyllenhaal, atento a cómo la interpretación produce sentido, era la sala ideal para un trabajo así.

El marco histórico no es decorado. Una liberación es el momento en que una sociedad decide, muy deprisa, quién fue cómplice y quién víctima, y el-Toukhy sitúa una historia de clase dentro de ese ajuste de cuentas: el silencio de la sirvienta pesa distinto cuando todo un país separa a culpables de limpios. La fuerza del filme nace de meter una casa privada y desigual dentro del día después de una nación, dejando que ambos registros rimen sin explicar el vínculo.

Encaja en la trayectoria que el-Toukhy viene trazando. Su película de despegue, Queen of Hearts, era ya el estudio de una mujer que, dentro de un hogar acomodado, hace algo que la familia no puede permitirse ver con claridad: una directora atraída por las líneas de poder que cruzan el espacio doméstico y por las transgresiones ocultas a plena luz. Woman Unknown lleva ese interés a un lienzo histórico sin perder la intimidad del drama de cámara.

Al recoger el León, el-Toukhy lo dedicó a su hija adolescente y agradeció a Gyllenhaal haber usado su voz sobre la falta de oportunidades para las directoras en competición. Lo que abre el premio es inmediato: Woman Unknown sale del Lido como la apuesta danesa más creíble de la temporada y Arcel como el descubrimiento del festival. Un León construido sobre lo no dicho, y no sobre el espectáculo, es la clase de victoria que suele envejecer hasta volverse prestigio.

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