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Copa Volpi: Penélope Cruz acecha, pero la favorita es Alicia Vikander

Jun Satō

La Copa Volpi a la mejor actriz es el premio menos calculable del Lido: sin taquilla, sin temporada de precursores, solo un jurado reaccionando a una interpretación en la sala. Y este año hay una candidata española que lo convierte en un pulso de reputaciones. La competición ofrece tres papeles que entregan la película entera a una mujer — Alicia Vikander para Andrea Pallaoro, Penélope Cruz para Florian Zeller, Jeon Do-yeon para Lee Chang-dong —, y nadie ha visto un solo fotograma. El pronóstico se construye sobre el método, la premisa y el pedigrí.

La favorita, con todo, es Vikander en The Echo Chamber, y el argumento es casi de manual. Pallaoro fabrica vehículos para actrices: estudios de cámara austeros, observados de cerca, donde el plano se niega a cortar y la interpretación se convierte en la película. Ya ganó aquí con esa fórmula: dirigió a Charlotte Rampling a la Copa Volpi a la mejor actriz en 2017 con Hannah, dos horas sostenidas sobre un rostro que digiere la catástrofe. Puesta esa gramática en manos de Vikander —ganadora del Oscar, una década demostrando que sostiene la quietud y el derrumbe interior sin una línea de diálogo—, se recrea la ecuación de 2017 con una intérprete en plenitud. El premio recompensa la exposición, a quien no tiene dónde esconderse, y la puesta en escena de Pallaoro está diseñada para retirar los escondites uno a uno. Con Susan Sarandon en el reparto y una premisa pensada para aislar una sola conciencia, la genealogía del Lido hace casi todo el trabajo: si el film alcanza siquiera dos tercios de Hannah, la conversación sobre la actriz empieza y termina aquí.

La amenaza más seria, y la más celebrada en España, es Penélope Cruz en Bunker. Zeller lleva a sus actores a picos emocionales teatrales —es quien dio el Oscar a Anthony Hopkins con The Father— y ha emparejado a Cruz con Javier Bardem en una premisa de olla a presión, junto a Stephen Graham, Paul Dano y Patrick Schwarzenegger. Un duelo Cruz-Bardem en ese registro es la clase de interpretación de alto voltaje que un jurado recuerda la última noche, y para la carrera de Cruz —ya con un Oscar— sería un reencuentro triunfal con Venecia. El riesgo es su propio atractivo: un reparto coral y lucido puede dividir el plano, y los jurados de la Volpi han preferido históricamente a quien posee la película en solitario.

La verdadera incógnita llega de otra tradición: Jeon Do-yeon en Possible Love, el primer film de Lee Chang-dong desde Burning. Jeon es aristocracia del cine de autor —la “reina de Cannes”, mejor actriz en la Croisette en 2007 por Secret Sunshine— y Lee construye interpretaciones de lenta presión moral acumulada que hablan justo a un jurado atento como el que preside Maggie Gyllenhaal. El regreso de un maestro coreano de este calibre arrastra un peso que pocos títulos de la sección igualan, y eso la vuelve candidata dondequiera que compita.

Esto es lo que el pronóstico sobre Vikander prefiere no ver. La Copa Volpi se decide dentro de una negociación de jurado, y los jurados reparten. Si Possible Love despunta como película de León de Oro, Jeon puede quedarse fuera precisamente porque su film se premia en otro lado —el premio de interpretación suele consolar a quien no llegó al máximo, y el de Lee puede llegar—, una paradoja que debilita su candidatura en lugar de reforzarla. Y Vikander sigue expuesta a la trampa más vieja: una interpretación no vista es una hipótesis, no un resultado, y la austeridad de Pallaoro divide salas tanto como las conquista. La misma contención que premió a Rampling en 2017 podría leerse, con otra química, como frialdad. A treinta días, la única certeza es que no sabemos nada.

La Copa Volpi se anunciará en la ceremonia de clausura el 12 de septiembre de 2026 en el Lido de Venecia. MCM seguirá cada proyección, la temperatura crítica diaria y la aritmética probable del jurado, y actualizará este pronóstico con las primeras reacciones de la sala.

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