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Dalíland: Kingsley brilla en un retrato desigual

Martin Cid
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Imagina la escena: Ben Kingsley camina por un pasillo del St. Regis Hotel, vestido con su icónico bigote y una mirada desafiante. No es Salvador Dalí en su juventud rebelde, sino un Dalí envejecido, rodeado de aduladores y problemas financieros. Esta imagen, que abre Dalíland (2022), dirigida por Mary Harron, promete un retrato íntimo del genio surrealista en sus últimos años. Sin embargo, la película no logra mantener el ritmo inicial, convirtiéndose en una experiencia desigual que oscila entre lo fascinante y lo frustrante.

¿Qué es Dalíland?

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Dalíland sigue a James (Christopher Briney), un joven asistente de galería asignado para ayudar al anciano Salvador Dalí (Ben Kingsley) a preparar una exposición crucial en Nueva York. Lo que comienza como una aventura detrás de bambalinas del mundo del arte se transforma en un drama desgarrador sobre la decadencia de un genio atrapado en su propia fama y en la red tóxica tejida por su esposa, Gala (Barbara Sukowa). La película explora temas como el envejecimiento, la explotación artística y la compleja relación entre Dalí y su musa.

Lo que funciona

El mayor acierto de Dalíland es la interpretación de Ben Kingsley. El actor captura magistralmente tanto la grandilocuencia pública de Dalí como su vulnerabilidad privada. Kingsley logra transmitir la esencia del artista, mostrando cómo su genialidad fue explotada y comercializada hasta el punto del absurdo. Barbara Sukowa, por su parte, brilla como Gala, encarnando la complejidad de un personaje que es a la vez manipuladora y profundamente dependiente.

La cinematografía también es destacable. La película retrata eficazmente el mundo vibrante y excéntrico de Dalí con colores saturados y planos detallados, especialmente en las secuencias de flashback que muestran al joven Dalí (Ezra Miller). Estas escenas ofrecen momentos de brillantez, aunque no logran integrarse orgánicamente con la trama principal.

Lo que falla

La mayor debilidad de Dalíland es su estructura narrativa. La película intenta equilibrar el drama financiero y emocional de Dalí con la historia de formación de James, pero nunca logra encontrar un ritmo coherente. Las transiciones entre las escenas en Nueva York y los flashbacks son bruscas, lo que hace que la narrativa se sienta desequilibrada.

Christopher Briney, aunque prometedor en papeles anteriores, se queda corto aquí. Su personaje de James carece de profundidad, sirviendo más como un dispositivo narrativo que como una presencia orgánica. Esto debilita el arco emocional de la película, ya que James debería ser el hilo conductor que une las diferentes facetas de Dalí.

Además, la edición irregular interrumpe el ritmo de la película. Aunque algunas escenas son visualmente impresionantes, la falta de coherencia en la narrativa hace que Dalíland se sienta más como una colección de momentos destacados que como una historia completa.

Temas y dirección

Mary Harron, conocida por su trabajo en American Psycho y The Notorious Bettie Page, intenta capturar el espíritu caótico del surrealismo. Sin embargo, Dalíland se siente más convencional y menos audaz en comparación con sus trabajos anteriores. La película explora temas como la decadencia, la explotación artística y la compleja relación entre Dalí y Gala.

La dirección de Harron es competente, pero le falta el filo que caracteriza sus películas anteriores. Dalíland se queda a mitad de camino entre el estudio psicológico y el drama financiero, sin lograr encontrar su centro. A pesar de esto, Hay momentos en los que la película brilla, especialmente en las escenas que retratan la relación tóxica entre Dalí y Gala.

Público objetivo

Dalíland está dirigida a un público interesado en el arte y la biografía de figuras históricas. Los fans de Salvador Dalí encontrarán fascinantes las secuencias de flashback que muestran al joven artista, así como las interpretaciones de Kingsley y Sukowa. Sin embargo, aquellos que buscan una narrativa más cohesionada o una exploración más profunda de los temas tratados pueden sentirse decepcionados.

Comparación con otros biopics

En comparación con otros biopics recientes, Dalíland se queda corta. Películas como Past Lives (8.7) y Maestro (5.6) logran capturar la esencia de sus personajes principales de manera más efectiva. Dalíland, aunque tiene momentos brillantes, no logra mantener el mismo nivel de coherencia narrativa o profundidad emocional.

Conclusión

Dalíland ofrece destellos de grandeza pero se queda atrapada en su propia ambición. Es una película que quiere ser muchas cosas a la vez—un estudio psicológico, un drama financiero, una historia de formación—but never logra encontrar su centro.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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