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The Card Counter: una historia fascinante que no logra despegar

Martin Cid
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La escena inicial de The Card Counter es un plano fijo de Oscar Isaac, con los ojos inyectados en sangre y la mirada perdida, contando cartas en una mesa de blackjack. Es una imagen que resume el alma del filme: un hombre atrapado entre el pasado y el presente, entre la culpa y la redención. Paul Schrader, maestro del cine de personajes torturados (Taxi Driver, First Reformed), dirige esta historia con mano firme pero sin el pulso narrativo necesario para sostenerla.

William Tell (Isaac), ex-interrogador militar convertido en contador de cartas, es un personaje fascinante en teoría: un hombre que huye de su pasado mientras juega con las probabilidades del futuro. Schrader explora temas como la culpa y la redención a través de su relación con Cirk (Tye Sheridan), un joven sediento de venganza contra el mismo coronel que arruinó la vida de Tell. La dinámica entre ambos es el corazón del filme, y Isaac y Sheridan logran transmitir una tensión palpable, especialmente en las escenas donde Tell intenta disuadir a Cirk de su misión suicida.

Sin embargo, The Card Counter tropieza en su ejecución. El ritmo es deliberadamente lento, casi meditativo, pero Schrader no logra equilibrar esta contemplación con momentos de tensión narrativa. Las escenas de juego son visualmente interesantes—la cámara de Schrader se mueve como un jugador nervioso, capturando la tensión en primeros planos sudorosos y ángulos distorsionados—, pero carecen del peso emocional que necesitan para ser realmente impactantes. El clímax, cuando finalmente llega, es predecible y anticlimático, desperdiciando el potencial dramático que se había construido.

El reparto secundario, aunque competente, no logra destacar. Tiffany Haddish como La Linda, una mujer del mundo de los casinos, tiene momentos memorables, especialmente en su intercambio verbal con Tell sobre la naturaleza del juego. Willem Dafoe, como el coronel Gordo, es un villano efectivo pero demasiado caricaturesco para ser creíble.

Donde The Card Counter realmente brilla es en su exploración visual y temática. Schrader utiliza planos ultra-anchos para crear una sensación de aislamiento, especialmente en las escenas de motel donde Tell se rodea de sábanas blancas y nudos de cuerda, como si estuviera construyendo su propia prisión. La fotografía de Alexander Brummer es austera pero efectiva, reforzando la sensación de desolación que impregna cada escena.

Pero estos elementos visuales y temáticos no son suficientes para salvar al filme. La estructura narrativa es predecible, y la falta de un arco satisfactorio para Tell deja una sensación de vacío. El mensaje sobre la redención y el ciclo de violencia es claro, pero se entrega de manera demasiado literal, sin el matiz que podría haberlo elevado.

En última instancia, The Card Counter es un filme con momentos de brillantez, pero que no logra sostener su peso emocional o narrativo. Es una lástima, porque la premisa y los temas son ricos en posibilidades. Schrader ha demostrado en el pasado que puede manejar personajes complejos y situaciones moralmente ambiguas (First Reformed es un ejemplo reciente), pero aquí parece contentarse con una exploración superficial de sus propios temas recurrentes.

El filme también sufre de una identidad dividida. Por un lado, es un drama introspectivo sobre la culpa y la redención; por otro, es un thriller de venganza. Schrader no logra fusionar estos dos géneros de manera convincente, lo que resulta en un filme que nunca encuentra su ritmo. Las escenas de juego, aunque visualmente interesantes, carecen del suspense necesario para mantener al espectador enganchado. Y las secuencias de acción, cuando finalmente llegan, son demasiado breves y poco satisfactorias.

La película también adolece de una falta de desarrollo en sus personajes secundarios. Haddish y Dafoe, aunque competentes, no logran escapar del estereotipo. Haddish es la mujer fuerte e independiente, mientras que Dafoe es el villano caricaturesco. Incluso Cirk, interpretado por Sheridan, carece de profundidad emocional. Su motivación para la venganza es comprensible, pero su carácter nunca se explora más allá de ese deseo.

A pesar de estas críticas, The Card Counter tiene sus méritos. La actuación de Isaac es notable, capaz de transmitir una gama de emociones complejas con solo una mirada o un gesto. Su interpretación de Tell como un hombre atormentado por su pasado pero incapaz de escapar de él es conmovedora. Y la cinematografía de Brummer, aunque minimalista, es efectiva en crear una atmósfera de aislamiento y desolación.

El filme también plantea preguntas interesantes sobre la naturaleza del juego y el azar. Schrader utiliza el mundo de los casinos como un microcosmos de la vida misma, donde las probabilidades están en contra pero donde, con habilidad y suerte, se pueden vencer. Esta metáfora es particularmente efectiva en las escenas entre Tell y La Linda, donde el diálogo sobre las reglas del juego se convierte en una discusión sobre las reglas de la vida.

Sin embargo, estas preguntas nunca se exploran lo suficiente. El filme parece contentarse con plantear estas ideas sin desarrollar sus implicaciones. Y aunque la metáfora del juego es efectiva, no es suficiente para sostener un filme entero.

En comparación con otras obras de Schrader, The Card Counter palidece. First Reformed, por ejemplo, explora temas similares pero con mayor profundidad y coherencia narrativa. La película de 2017 logra fusionar su drama introspectivo con una crítica social más amplia, algo que The Card Counter no logra hacer.

En cuanto a su público objetivo, The Card Counter parece dirigido a los aficionados del cine de autor y los admiradores de Schrader. Aquellos que buscan un thriller de venganza tradicional quedarán decepcionados, al igual que aquellos que esperan una exploración profunda de temas como la culpa y la redención.

En última instancia, The Card Counter es un filme que promete más de lo que entrega. Tiene momentos de brillantez, especialmente en su actuación principal y su cinematografía, pero estos no son suficientes para salvarlo de sus defectos narrativos y estructurales.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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