Cine

Julius Onah ficha por la boutique de Theresa Kang para saltar de Marvel al biopic de Basquiat

Camille Lefèvre

La representación de un cineasta rara vez es noticia, pero la compañía que un director elige suele revelar las películas que pretende hacer a continuación. Julius Onah está ultimando un íntimo retrato de autor sobre Jean-Michel Basquiat inmediatamente después de haber dirigido un taquillazo de Marvel, y ese contraste es precisamente la clave: es un director decidido a mantener un pie en el gran público y el otro en el prestigio más especializado. Su decisión de firmar con Theresa Kang es la infraestructura para esa doble vida.

Según adelantó Deadline, Onah se ha unido a Blue Marble Management para su representación en cine, televisión y todos los medios. Kang no es una agente al uso. Pasó 17 años en WME, donde se convirtió en la primera socia asiáticoamericana, antes de marcharse para crear Blue Marble como un híbrido: una agencia de representación unida a Blue Marble Pictures, una productora con un acuerdo global con Apple y la epopeya de la diáspora Pachinko en su haber. Su cartera de clientes —Alfonso Cuarón, Simon Beaufoy, Lena Waithe, Gillian Flynn— se lee menos como una lista que como una declaración de intenciones sobre el cine de autor.

Para Onah, la lógica es estructural. Su trayectoria va desde The Girl Is in Trouble, producida ejecutivamente por Spike Lee, pasando por The Cloverfield Paradox de J.J. Abrams y el éxito de Sundance Luce, hasta que Captain America: Brave New World le puso en las manos las riendas de una franquicia. Un representante que también produce puede generar material propio en lugar de limitarse a colocar a un cliente en la agenda de desarrollo de otro —exactamente el músculo que necesita un director que quiere alternar entre el estudio y el cine personal sin encasillarse ni como hombre de blockbusters ni como autor de arte y ensayo.

El momento no es casual. Onah está en postproducción de Samo Lives, un biopic de Basquiat para Neon producido junto a Fifth Season y Macro, con Kelvin Harrison Jr. —el protagonista de su propia Luce— en el papel del artista. El reparto arrastra sus propios ecos: Jeffrey Wright, que ya encarnó a Basquiat en la película de Julian Schnabel de 1996, se suma a Antony Starr, Chase Sui Wonders, Dane DeHaan y Danny Ramirez, este último recién salido del Captain America del propio Onah. Es el tipo de apuesta de prestigio que una boutique construida para el cine de autor está diseñada para proteger.

Kang se labró su reputación con Pachinko, una historia multigeneracional sobre la supervivencia a través de las fronteras; Onah persigue a un pintor que firmaba sus primeros lienzos como SAMO antes de que el mundo del arte aprendiera su nombre. Ambos apuestan a que la industria aún tiene espacio para películas con pulso —incluso cuando la financiación llega de Marvel y Apple.

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