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Quiz Lady: Una comedia familiar salvada por sus protagonistas

Martin Cid
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Imagina a Awkwafina, con los ojos desorbitados por la adrenalina, respondiendo preguntas de trivialidades a una velocidad que desafía lo humano mientras Sandra Oh, su hermana en pantalla, graba el momento con un teléfono tembloroso entre las manos. La cámara se acerca a sus rostros: uno concentrado al límite del colapso nervioso, otro desesperado por salvar la situación. Esta escena es el corazón de Quiz Lady (2023), una comedia familiar dirigida por Jessica Yu que apuesta todo su capital emocional en la química entre sus dos protagonistas para sostener un argumento tan predecible como los concursos televisivos que satiriza.

El film sigue a Anne Yum (Awkwafina), una mujer obsesionada con el programa Can’t Stop the Quiz hasta el punto de la patología, y su hermana Jenny (Sandra Oh), un huracán de irresponsabilidad disfrazado de optimismo. Cuando el perro de Anne, Mr. Linguini, es secuestrado por Ron Heacock (Jason Schwartzman), un prestamista que exige pagar las deudas de juego de su madre en Macau, las hermanas se ven obligadas a trabajar juntas para convertir a Anne en una campeona de concursos televisivos y recuperar al animal. La premisa recuerda a The Amazing Race mezclada con el caos doméstico de Little Miss Sunshine, pero lo que realmente interesa aquí es la dinámica entre Awkwafina y Oh.

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Y en eso, Quiz Lady cumple. Las dos actrices —tan diferentes en pantalla como sus personajes— crean una tensión cómica y dramática que sostiene el film incluso cuando la trama flaquea. Awkwafina brilla en su papel de mujer socialmente incómoda, con una interpretación que oscila entre lo entrañable y lo exasperante sin caer en lo caricaturesco. Su Anne es un personaje complejo: brillante pero insegura, obsesiva pero vulnerable, y Awkwafina logra transmitir todo eso con miradas y gestos mínimos, como cuando se ajusta los auriculares antes de responder una pregunta o se muerde el labio inferior en momentos de crisis. Sandra Oh, por su parte, roba escenas con su energía desbordante y diálogos ingeniosos que van desde lo absurdo («Soy una coach de vida ahora») hasta lo profundamente humano («Nunca te culparon por esa mierda en el jardín»).

Sin embargo, donde Quiz Lady tropieza es en su estructura. La película depende demasiado de los clichés del género: la hermana responsable vs. la hermana rebelde, el mentor anciano (Holland Taylor como Francine) que enseña lecciones de vida, el antagonista odioso (Tony Hale como Ben Franklin). La trama avanza como un trámite: Anne audiciona para Can’t Stop the Quiz, Anne se prepara con Francine, Anne compite ante Terry McTeer (Will Ferrell en un cameo absurdo que apenas suma). Yu dirige con competencia técnica pero sin personalidad propia. Los planos son funcionales —nada de los travellings exagerados de Fincher o los encuadres teatrales de Bong Joon-ho—, la edición sigue el ritmo esperado, y aunque la banda sonora (con temas pegadizos como «Can’t Stop the Quiz») ayuda a mantener la energía alta, nada destaca visualmente.

Donde sí acierta es en su tono. A diferencia de otras comedias familiares que caen en lo empalagoso (Maestro, 5.6), Quiz Lady mantiene un equilibrio entre lo dulce y lo ácido. Los diálogos ocasionalmente brillan, especialmente cuando exploran la tensión entre las hermanas o el pasado familiar traumático (como esa escena de Anne defecando en un agujero en el jardín de sus primos, una imagen que no se olvida fácilmente). Pero incluso esos momentos quedan atrapados en una estructura demasiado convencional. El film podría haber sido una sátira mordaz sobre la cultura de los reality shows —imagina a Anne y Jenny infiltrándose en el mundo de Jeopardy! para exponer sus artificios— o una exploración más profunda de las dinámicas familiares disfuncionales, pero se queda en un terreno seguro.

Eso no significa que Quiz Lady sea mala. Al contrario: es una comedia ligera, bien actuada y entretenida, dirigida a un público específico. Si has tenido un hermano o hermana irritante, si te identificas con los fracasos de la clase media americana o si simplemente disfrutas viendo a dos actrices talentosas jugar en pantalla, encontrarás mucho que apreciar aquí. Pero no esperes innovación.

La dirección de Yu es sólida pero anodina; la trama, predecible; y el final, aunque satisfactorio, carece de sorpresas. Donde Parasite (9.4) usaba la arquitectura de las casas como metáfora de las desigualdades sociales, o Past Lives (8.7) exploraba la identidad a través de diálogos íntimos y planos cargados de significado, Quiz Lady se queda en la superficie.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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