Cine

Queenpins: un thriller mediocre con química destacada

Martin Cid

La escena inicial de Queenpins es una imagen que define el espíritu de la película: Kristen Bell, con una sonrisa pícara, desliza un montón de cupones falsos sobre el mostrador de una tienda mientras la cajera, perpleja, teclea descuentos exorbitantes. Es un momento que promete diversión, pero rápidamente se vuelve claro que la película no logra sostener esa chispa inicial con la misma energía.

Dirigida por Aron Gaudet y Gita Pullapilly, Queenpins (2021) sigue a Connie (Bell), una ama de casa suburbana frustrada, y a su mejor amiga JoJo (Kirby Howell-Baptiste), una vloguera en busca de sueños, cuya aventura criminal comienza con un simple queja por unos cereales rancios. La premisa es intrigante: dos mujeres ordinarias se convierten en las «reinas» del crimen de cupones falsos, defraudando a corporaciones millonarias. Sin embargo, el film tropieza en su ejecución.

YouTube video

El mayor logro de Queenpins es su elenco. Kristen Bell y Kirby Howell-Baptiste comparten una química palpable, y sus interpretaciones añaden capas de humanidad a personajes que podrían haber sido simplemente caricaturas. Vince Vaughn, como el inspector postal Simon Kilmurry, aporta un toque de humor seco que destaca en medio del caos. Sin embargo, incluso estos talentosos actores se ven limitados por un guión que prioriza la acción sobre el desarrollo de los personajes.

La estructura narrativa es otro punto débil. La película comienza con una promesa de profundidad emocional—Connie lidia con un matrimonio fallido y JoJo lucha contra el desempleo—pero rápidamente abandona estos arcos en favor de una persecución policial acelerada. Las escenas de acción, aunque bien coreografiadas, carecen del ritmo necesario para mantener la tensión. La transición entre el drama doméstico inicial y la trama criminal se siente abrupta, como si los directores hubieran optado por lo fácil en lugar de explorar las complejidades emocionales de sus protagonistas.

El humor, otro pilar fundamental de una comedia criminal, es inconsistente. Hay momentos brillantes, como cuando Connie y JoJo viajan a México para conseguir cupones falsos, pero estos instantes son escasos. El tono oscila entre la sátira social y la farsa, sin encontrar un equilibrio coherente. Las referencias a temas más serios, como el fraude corporativo y la identidad robada, se tratan de manera superficial, lo que diluye su impacto.

La dirección es competente pero carece de visión distintiva. Gaudet y Pullapilly demuestran habilidad para manejar escenas de comedia, pero fallan en crear una atmósfera inmersiva. Los planos son funcionales, pero pocos destacan por su creatividad o simbolismo. La banda sonora, aunque adecuada, no eleva las emociones ni refuerza los momentos clave.

Donde Queenpins podría haber brillado es en su exploración de temas como el empoderamiento femenino y la crítica al capitalismo corporativo. Sin embargo, estos elementos se pierden en medio de una trama que prioriza la acción sobre el mensaje.

Etiquetas: , , , , ,

Debate

Hay 1 comentario.