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Spin me Round: una comedia romántica oscura sin rumbo

Martin Cid
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La escena en la que Amber Ruffman (Alison Brie) se encuentra por primera vez con Nick Martucci (Alessandro Nivola) en el yate es un microcosmos de lo que Spin Me Round intenta ser: una comedia romántica oscura que nunca termina de decidirse entre el desenfado y la crítica social. Dirigida por Jeff Baena, esta película del 2022 —su última obra antes de su muerte en 2025— mezcla el fish-out-of-water con elementos de thriller corporativo, pero acaba siendo un banquete italiano servido en platos de cartón.

El gancho es simple: Amber, una gerente insatisfecha de una cadena de restaurantes italiana en California, gana un viaje a Italia para un programa de formación. Lo que promete ser un romance idílico se convierte en una pesadilla burocrática y emocional cuando descubre que el CEO, Nick, tiene métodos poco ortodoxos para «educar» a sus empleados. La premisa es intrigante: ¿qué pasa cuando el rom-com se encuentra con el culto corporativo? Pero aquí está el problema: la película nunca elige un tono consistente. Los diálogos de Alison Brie y Aubrey Plaza (como Kat, la asistente enigmática) brillan en momentos clave —su química es palpable, especialmente en la escena del club nocturno—, pero la estructura narrativa es tan caótica como el motel donde se alojan los participantes.

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Baena coescribió el guion con Brie, y aunque hay destellos de ingenio —como la revelación de que algunos hombres fueron seleccionados por error porque sus nombres parecían femeninos—, la ejecución adolece de una dirección poco segura. La primera mitad funciona como una sátira ligera de las franquicias de comida rápida, pero en el segundo acto, cuando el thriller corporativo toma el control, la película tropieza con su propio modus operandi. La escena del yate, por ejemplo, podría haber sido un momento íntimo y revelador, pero la dirección falla al no enfatizar los detalles visuales que justifiquen la tensión emocional. Nivola intenta imprimir profundidad a Nick, pero el personaje oscila entre lo carismático y lo ridículo sin encontrar un equilibrio.

Donde Spin Me Round sí acierta es en las actuaciones de Brie y Plaza, que logran mantener la atención incluso cuando el guion se tambalea. Brie transmite perfectamente la confusión y luego el horror de Amber al descubrir la verdad detrás del programa, mientras que Plaza roba escena cada vez que aparece, especialmente en su confrontación con Nick. Sin embargo, el resto del reparto —incluyendo a Tim Heidecker como Fran o Tricia Helfer como Sofia— queda reducido a personajes unidimensionales, útiles solo para avanzar la trama.

La banda sonora, aunque no es el punto fuerte de la película, incluye referencias pop que podrían haber sido más integradas. La elección del título, inspirado en You Spin Me Round (Like a Record) de Dead or Alive, promete una energía vibrante, pero la película nunca logra girar lo suficientemente rápido como para mantenerse fresca.

### Interpretaciones y temas

Spin Me Round intenta ser una crítica mordaz al capitalismo corporativo y a la explotación laboral, pero su mensaje se diluye en el caos narrativo. La idea de que una empresa de comida rápida pueda convertirse en un culto es interesante, pero Baena nunca explora suficiente las implicaciones filosóficas o políticas de este concepto. En lugar de profundizar en cómo el sistema capitalista corrompe a las personas, la película se conforma con mostrar situaciones absurdas y violentas sin una reflexión más profunda.

Además, la película juega con los tropos del rom-com tradicional —el encuentro casual, el viaje internacional, el conflicto entre amor y trabajo— pero subvierte estos elementos de manera superficial. No hay una deconstrucción real del género, solo un intento de mezclar lo romántico con lo siniestro sin una coherencia temática clara.

### Dirección y estilo visual

La dirección de Baena es funcional, pero carece de la audacia visual necesaria para una película que quiere ser tanto una comedia como un thriller. Las escenas en Italia podrían haber sido más evocadoras: los planos de Lucca y Rigoli son meramente decorativos, sin capturar la esencia del lugar o el estado emocional de los personajes. La fotografía es plana, y la edición no ayuda a construir tensión cuando la trama lo requiere.

Un ejemplo claro es la escena en la que Amber descubre a Liz Bence atada y amordazada: debería ser un momento impactante, pero la dirección no logra transmitir el horror adecuado. En cambio, parece una secuencia más de una comedia absurda que de un thriller psicológico.

### Público objetivo

Spin Me Round apela a dos tipos de espectadores: los fans del rom-com tradicional que buscan algo diferente y los amantes del cine independiente que disfrutan de las sátiras sociales. Sin embargo, la película no satisface plenamente a ninguno de estos grupos. Para los primeros, el tono oscuro y violento puede ser demasiado; para los segundos, la falta de profundidad temática es decepcionante.

### Comparación con otras películas

Si se compara con obras similares como Ready or Not (2019), Spin Me Round palidece en términos de dirección y coherencia narrativa. Ready or Not logra equilibrar el humor negro, la violencia y la crítica social de manera más efectiva, mientras que Baena no consigue encontrar ese equilibrio aquí.

### Conclusión

Spin Me Round es un intento valiente pero desigual de reinventar el rom-com. Tiene momentos brillantes y actuaciones memorables, pero su falta de coherencia tonal y narrativa la deja girando en círculos sin llegar a ningún lado.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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