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Iga Swiatek sufre para meterse en octavos del Wuhan Open y ya persigue la plaza en las Finales WTA que nunca tuvo que pelear

Jack T. Taylor
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Iga Swiatek derrotó a su compatriota Magdalena Frech por 6-2 y 6-1 en el Wuhan Open tras un primer set de más de una hora, y la seis veces campeona de Grand Slam afronta el tramo decisivo de la temporada en una posición inusual: décima en la carrera por las Finales WTA, obligada a buscar resultados en lugar de contarlos.

Durante la mayor parte de las últimas cinco temporadas, Iga Swiatek fue el problema que el resto del circuito WTA tenía que resolver. En Wuhan llegó como la jugadora con un problema propio: su plaza en las Finales WTA (WTA Finals), un torneo al que no ha faltado desde 2021 y que ganó en 2023, ya no está garantizada. Su victoria de estreno ante su compatriota Magdalena Frech, por 6-2 y 6-1, dijo más sobre su situación este otoño de lo que sugiere el marcador.

No arrolló a Frech. La desgastó. Swiatek perdió el servicio pronto, pasó un primer set muy largo defendiéndose de bolas de break y solo entonces soltó la derecha. Su propia descripción del plan sonó casi impropia de ella: mantenerse sólida, no jugar «demasiado a lo loco». Así habla quien persigue, y este otoño la seis veces campeona de Grand Slam va a la caza.

Una hora para un solo set y después diez juegos seguidos

El partido duró una hora y 42 minutos, y el primer set, por sí solo, superó la hora. Swiatek remontó un 0-2, salvó siete de las ocho bolas de break que se procuró Frech y necesitó cuatro bolas de set para cerrarlo. Una vez en el bolsillo, el duelo dio un vuelco: ganó diez juegos consecutivos hasta ponerse 4-0 en el segundo set, antes de que Frech le rompiera el servicio una vez. Fue su 40.ª victoria de la temporada.

«Nos conocemos bastante bien, así que solo quería centrarme en ser constante y jugar lo mejor posible», dijo Swiatek después. «Sé que ella siempre corre a por todas las bolas y que a veces aprovecha la potencia de la rival, así que no quería jugar demasiado a lo loco, sino con solidez, y estoy contenta de haberlo hecho».

La familiaridad es real. Frech, nacida en Lodz en 1997, es cuatro años mayor que Swiatek y pasó la mayor parte de su carrera muy por detrás de ella en el tenis polaco, hasta que un despegue tardío le dio su primer título WTA, en Guadalajara en 2024. Entró en el cuadro principal de Wuhan como perdedora afortunada (lucky loser). Su juego se basa en devolverlo todo y redirigir la velocidad de la bola, justo el perfil que castiga a una rival que arriesga demasiado y demasiado pronto, y por eso la paciencia de Swiatek en el primer set se interpretó como una elección y no como un síntoma.

Por qué la carrera hacia las Finales WTA la obliga a jugar sobre seguro

La contención tiene un motivo esta semana. Swiatek llegó a Wuhan en el décimo puesto de la carrera por las Finales WTA, que este año se disputan en Indian Wells, en el desierto de California, del 8 al 15 de noviembre. Solo se clasifican las ocho mejores jugadoras individuales. Ha disputado todas las ediciones desde 2021, alcanzó las semifinales en Fort Worth en 2022 y ganó el título en Cancún en 2023, y nunca había tenido que pelear a contrarreloj por una plaza. Ella misma lo reconoció antes de su primer partido: «Es la primera vez que me enfrento a una situación así, la de tener que entrar en las Finales. Es un reto, pero siento que es positivo y estoy muy motivada… Todavía quedan unos cuantos torneos por delante».

Las cuentas están muy ajustadas. Al comenzar la semana, cuatro de las ocho plazas individuales seguían oficialmente abiertas. Jessica Pegula, Coco Gauff y Elina Svitolina estaban prácticamente dentro, lo que dejaba a Karolina Muchova en la última plaza con varios cientos de puntos de ventaja sobre Swiatek, y a Marta Kostyuk justo por encima de la polaca. La campeona de Wuhan se lleva 1.000 puntos. Después de esta semana solo quedan Ningbo y Tokio, ambos de categoría 500, así que un título aquí vale tanto como ganar los dos torneos restantes, y por eso cada ronda en Wuhan cuenta doble para las jugadoras que rondan el corte.

Una temporada de un solo título y un cambio de entrenador

La temporada explica el bache. Swiatek ha ganado un solo título en 2026, el Canadian Open de agosto, y no ha pasado de los cuartos de final en ningún Grand Slam. Empezó el año como número 2 del mundo y a principios de abril ya había caído al número 4, momento en que puso fin a su relación con Wim Fissette, el entrenador belga que la había llevado al título de Wimbledon en 2025, y contrató a Francisco Roig, que formó parte del equipo de Rafael Nadal de 2005 a 2022. «Necesitaba cambiar algunas cosas, y Francisco tiene una idea muy buena para mi juego», dijo la víspera del torneo.

La medida de lo que le falta es lo que tenía antes. Swiatek ganó su primer grande en Roland Garros en 2020, sin ser cabeza de serie, con 19 años y sin ceder un solo set, y se convirtió en número 1 del mundo en abril de 2022. Ese año encadenó una racha de 37 victorias seguidas y sumó un segundo Roland Garros y el US Open. Los títulos de París en 2023 y 2024 la consagraron como la jugadora dominante en tierra batida de su generación, y el título de Wimbledon de 2025, sellado con una final por 6-0 y 6-0 ante Amanda Anisimova, completó una colección de seis grandes en tres superficies. Para una jugadora con ese historial, el décimo puesto en la carrera no es una crisis, pero sí un terreno desconocido.

Pekín, Mertens y un cuadro que se ha despejado

Las nuevas ideas chocaron contra un muro la semana pasada en Pekín. Elise Mertens la derrotó por 7-6 y 6-3 en los cuartos de final del China Open y ganó el desempate por 7-0, la primera vez que alguien dejaba a Swiatek a cero en un desempate en el circuito profesional. Viniendo de aquella derrota, una victoria cuidadosa y sin brillo ante Frech fue un primer paso sensato más que una declaración de intenciones.

Desde entonces, el cuadro se le ha despejado. La tercera cabeza de serie, Mirra Andreeva, se retiró antes de su primer partido y Anna Kalinskaya causó baja por enfermedad, de modo que Swiatek no puede cruzarse con ninguna cabeza de serie antes de los cuartos de final. Su próxima rival será otra perdedora afortunada: Lanlana Tararudee o Ashlyn Krueger.

Si el cuadro se cumple, el obstáculo en cuartos de final será Aryna Sabalenka. La primera cabeza de serie ha ganado Wuhan tres veces y ha derrotado a Swiatek en sus dos últimos enfrentamientos, aunque Swiatek sigue por delante en el cara a cara por 8-5. El torneo guarda además un recuerdo propio para la polaca: hace dos años se retiró de Wuhan pocas horas después de separarse de su entrenador, Tomasz Wiktorowski. Esta vez se ha quedado, y juega por los puntos.

Wuhan tiene una historia moderna corta. El torneo, que se disputó por primera vez en 2014, desapareció del calendario entre 2020 y 2023 por la pandemia y regresó en 2024 como evento WTA 1000. Para Swiatek, esta semana tiene menos que ver con la sede que con el inventario: cada ronda vale puntos que no podrá recuperar fácilmente en Ningbo o Tokio. La solidez le bastó para superar a Frech. Contra Sabalenka, con su racha en las Finales en juego, la solidez es solo el precio de entrada.

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