Finanzas y Negocios

Goldman gastó 220 millones en sostener a Shein en bolsa y aun así cae un 38 %

Victor Maslow
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Durante una década, Shein vendió una promesa sencilla: un vestido que cuesta menos que una comida y llega a casa en unos días. Su primer mes como empresa cotizada puso a prueba otra promesa: la que hace un banco de inversión cuando lleva una compañía a bolsa. Si las acciones se desploman durante las primeras semanas, el banco que dirige la operación intervendrá y comprará títulos. Goldman Sachs cumplió esa promesa con Shein hasta la última acción que tenía permitido comprar. Cuando dejó de hacerlo, el valor siguió cayendo.

Las compras no fueron una apuesta de los propios operadores de Goldman por el futuro de la moda rápida. Respondían a una red de seguridad habitual en las grandes ventas de acciones, conocida como estabilización del precio, y un nuevo documento regulatorio muestra que, en el caso de Shein, el banco la utilizó hasta el límite. Ese detalle convierte un árido aviso bursátil en un veredicto sobre una salida a bolsa que los inversores llevaban años esperando.

Cuando Shein vendió sus acciones en Hong Kong a 48,56 dólares hongkoneses cada una, los bancos distribuyeron más títulos que los previstos en el tamaño inicial de la operación y cubrieron las acciones adicionales con títulos prestados por Apex Sight Holdings. Goldman, en calidad de entidad responsable de la estabilización, quedó así con acciones que debía devolver y dos maneras de conseguirlas. Si la demanda era fuerte, podía comprar nuevas acciones a Shein al precio de oferta. Si el precio caía, podía adquirirlas en el mercado abierto, lo que ayudaba a sostener la cotización. El dinero para esas compras procedía de la venta inicial de las acciones prestadas a los inversores de la OPV, por lo que se trataba de un mecanismo, no de una apuesta.

La documentación de Shein presentada ante la Bolsa de Hong Kong muestra que Goldman recurrió a la segunda opción hasta el final. Su filial recompró en el mercado las 41.998.500 acciones prestadas, a precios de entre 35,90 y 48,56 dólares hongkoneses, y la opción de comprar nuevas acciones a Shein venció sin que se utilizara cuando el periodo de estabilización terminó el 26 de septiembre. El Financial Times calcula que el desembolso total rondó los 220 millones de dólares. Que la opción venciera sin ejercerse es una señal reveladora, aunque discreta: los bancos solo la utilizan cuando una acción cotiza por encima de su precio de oferta. El precio más bajo que pagó Goldman quedó más de una cuarta parte por debajo de lo que desembolsaron los inversores particulares el primer día.

El apoyo se agotó dos días antes de que Shein presentara sus primeros resultados como empresa cotizada. Los ingresos del primer semestre de 2026 aumentaron un 1%, hasta los 20.130 millones de dólares, mientras que el beneficio operativo cayó cerca de un 53% y el beneficio neto ajustado retrocedió un 55,6%, hasta los 499 millones. El segundo trimestre fue peor: el beneficio ajustado cayó un 67%, hasta los 228 millones de dólares, y el margen se redujo al 2,1%, frente al 6,2% de un año antes. Al día siguiente, las acciones llegaron a caer un 14%, su mayor descenso desde el debut, y, según el FT, ahora están un 38% por debajo del precio de salida a bolsa.

Las causas van mucho más allá de una sola empresa. Shein señaló el aumento de los costes de transporte, en un contexto de subida del precio del petróleo, y un crecimiento más lento de su negocio minorista principal. En julio, la Unión Europea puso fin a la exención aduanera que permitía cruzar sus fronteras, de uno en uno y sin pagar aranceles, a los paquetes baratos: una norma en la que se había apoyado toda una generación de pedidos de Shein y Temu. En Estados Unidos, los datos de pagos con tarjeta de Bloomberg Second Measure muestran que las ventas de Shein cayeron más de un 10% en los tres meses hasta agosto. Los analistas de Jefferies escribieron que el beneficio del segundo trimestre «probablemente quedó muy por debajo del consenso» y que las previsiones para este año y el próximo podrían ser demasiado optimistas. El consejero delegado, Sky Xu, afirmó que los consumidores, afectados por una inflación más alta, están empezando a elegir con más cuidado qué compran.

La propia salida a bolsa ya había supuesto un paso atrás. Los inversores privados valoraron Shein en unos 100.000 millones de dólares en 2022 y en alrededor de 66.000 millones en una ronda posterior. Tras quedar en punto muerto los planes de cotizar primero en Nueva York y después en Londres, la compañía captó unos 13.600 millones de dólares hongkoneses en Hong Kong, con una valoración aproximada de 26.500 millones de dólares. Al día siguiente de presentar sus resultados, Bloomberg calculó que se habían esfumado unos 10.000 millones de dólares de su valor de mercado. Para Goldman, el episodio es una nota a pie de página: en julio, el mismo banco anunció el mejor trimestre de sus 157 años de historia, impulsado por la OPV récord de SpaceX.

Durante un mes, el comprador más fiable de acciones de Shein fue el banco que las había vendido. Ese comprador ha abandonado el mercado y ahora el precio está en manos de los inversores que han leído las cifras del semestre.

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