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Mick Jagger, el cantante que sigue grabando discos de los Rolling Stones a un ritmo que la banda ya no puede llevar a la carretera

Penelope H. Fritz

Hay ya una asimetría pública entre el cantante de los Rolling Stones y la banda que ayudó a montar. Mick Jagger pasó menos de un mes dentro de Metropolis Studios, al oeste de Londres, grabando el vigésimo quinto disco de estudio del grupo con el productor Andrew Watt, mientras Keith Richards —seis meses mayor que él y con una biografía bastante más ruidosa— anunciaba que ya no podía comprometerse físicamente con la gira que iba a acompañarlo. El disco, Foreign Tongues, sale igual. La gira no. El cambio venía gestándose desde finales de los setenta, y lo que la opinión pública suele pasar por alto en Jagger es hasta qué punto lo ha preparado en frío.

El dato de clase media que queda enterrado en cualquier perfil suyo es que su padre era profesor de educación física —ayudó a popularizar el baloncesto en el Reino Unido— y que su madre, nacida en Sídney, votaba conservador. Creció en Dartford, en Kent, coincidió con Keith Richards en la escuela primaria de Wentworth a los siete años, lo perdió en la secundaria y volvió a topárselo de adolescente en el andén de la estación de Dartford con una pila de discos importados de Chuck Berry y Muddy Waters. Tenía para entonces una plaza en la London School of Economics con beca. Aguantó lo justo para que sonara plausible y en 1962 se largó a cantar con una banda que estaba montando Brian Jones encima de un pub del Soho. El registrador de la LSE es el único de esta lista que sigue esperando, en teoría, a que termine la carrera.

La primera década de los Rolling Stones se explicó por unos discos que no han dejado de imprimirse: Sticky Fingers, Exile on Main St., Some Girls. La aportación de Jagger a esos álbumes no fue solo la voz, sino la disciplina de decidir qué riffs de Keith Richards entraban y cuáles se descartaban; el archivo de canciones inéditas del grupo es la discografía secundaria que lo demuestra. El cine entró al lado de la música —Performance, de Donald Cammell y Nicolas Roeg, y luego Ned Kelly de Tony Richardson, las dos rodadas en 1970—. Performance se quedó como objeto de culto; Ned Kelly no sobrevivió a sus reseñas. La costumbre de actuar quedó en silencio dos décadas, mientras los Stones sacaban Tattoo You y montaban la gira de estadios más grande de comienzos de los ochenta.

Los ochenta fueron los años en que la sociedad con Richards estuvo más cerca de saltar por los aires. El debut en solitario She’s the Boss llegó en 1985, Primitive Cool en 1987. Richards lo llamó públicamente «Brenda» todo aquel periodo, lo escribió así en Life, y la prensa lo leyó como traición. La lectura corregida, cuarenta años después, es que aquellos discos en solitario le enseñaron a Jagger a llevar una sesión sin Keith —saber técnico que ahora es la viga maestra que sostiene la propia existencia de Foreign Tongues—. La reconciliación con Steel Wheels en 1989 despejó el terreno. Siguieron Voodoo Lounge y Bridges to Babylon.

Durante los dos mil y los dos mil diez Jagger sostuvo una segunda carrera que la prensa musical archivó como afición. Jagged Films produjo Enigma en 2001, el biopic de James Brown Get on Up: La historia de James Brown en 2014 y el thriller de arte de Capotondi The Burnt Orange Heresy en 2019, en el que además interpretó al antagonista. Vinyl, la serie de HBO sobre los años setenta de la industria del disco que cocreó con Martin Scorsese y Terence Winter, no sobrevivió a su primera medición de audiencias. Que la serie se cancelara se cuenta como el final del proyecto. Que la pusiera en pie del concepto al piloto en un año, mientras llenaba estadios con la gira de A Bigger Bang, se cuenta como una nota al pie.

La fractura entre Jagger y Richards que asoma debajo de la cancelación de la gira de 2026 es la última aparición de la falla más antigua de la banda. La lectura cortés —Keith tiene artritis, Mick está siendo respetuoso— es la que repitió la prensa. El subtexto, que Jagger no ha desmentido, es que el cantante quiere seguir trabajando con el calendario de un treintañero y el guitarrista rítmico ya no puede. Esa ha sido la discusión interna del grupo desde 1985. La «Tercera Guerra Mundial» de la reunión de Steel Wheels fue la misma discusión con otros nombres. Los dos saben lo que no se están diciendo.

La forma del presente es que Jagger está produciendo dos biopics musicales —Miles & Juliette de Bill Pohlad, con Damson Idris y Anamaria Vartolomei como Miles Davis y Juliette Gréco, y un biopic sin título de Sister Rosetta Tharpe en Live Nation Productions con guion de Aunjanue Ellis-Taylor— y acaba de entregar un disco de los Rolling Stones grabado en menos de un mes. Lo produjo Andrew Watt; Paul McCartney pasó por el estudio; Steve Winwood y Robert Smith de The Cure aportaron voces invitadas; Chad Smith de los Red Hot Chili Peppers tocó la batería allí donde no estuvo Steve Jordan. El single de adelanto, «In the Stars», salió el 5 de mayo de 2026. Foreign Tongues llega el 10 de julio. La gira de 2026 no. La conversación sobre si la banda vuelve a la carretera se aplazó a 2027, en los términos que Keith Richards se ha reservado.

La vida privada, en los últimos años, se ha estabilizado de una manera en la que no lo estuvo de joven. Jagger tiene ocho hijos con cinco madres distintas, un título de Sir concedido en el Palacio de Buckingham en 2003 por sus servicios a la música popular y un compromiso con la antigua bailarina solista del American Ballet Theatre Melanie Hamrick, hecho público en 2025. El hijo que tienen en común, Devereaux, cumple diez años este año. Si el compromiso terminará en boda es una pregunta que Hamrick ha contestado con honestidad en entrevistas: tal vez; tal vez nunca; los dos están conformes con el reparto actual.

Lo último que se puede decir sobre Mick Jagger, a dos meses del estreno de Foreign Tongues, es que el siguiente disco ya está implícito. Estará escribiendo el de después antes de que acabe el año. Si los Rolling Stones, en tanto que entidad que sube a un escenario, lo acompañarán hasta allí es la pregunta que la banda ha decidido no contestar hasta 2027.

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