Cine

House of Gucci: una sátira elegante sobre el poder y la locura

Martin Cid
Añádenos en Google

Imagina la escena: Lady Gaga, con un vestido de seda negra ajustado como una segunda piel, susurra veneno dulce al oído de Adam Driver mientras los créditos iniciales de House of Gucci desfilan sobre la pantalla. Es 1978 en Italia, y Patrizia Reggiani, una mujer de orígenes humildes pero ambición desmedida, está a punto de convertirse en el motor de una tragedia familiar que terminará en asesinato. Ridley Scott, maestro del cine épico, elige comenzar su película con esta imagen icónica: una mujer que no pide permiso, sino que exige poder.

Basada en el libro The House of Gucci: A Sensational Story of Murder, Madness, Glamour, and Greed de Sara Gay Forden, la película sigue la historia real de Patrizia Reggiani (Gaga) y su matrimonio con Maurizio Gucci (Driver), heredero del imperio de moda. El reparto es un desfile de estrellas, cada una interpretando a miembros de la familia Gucci: Al Pacino como Aldo Gucci, el patriarca astuto; Jeremy Irons como Rodolfo Gucci, padre de Maurizio; Jared Leto como Paolo Gucci, el diseñador excéntrico; y Salma Hayek como Pina Auriemma, la vidente que alimenta las paranoias de Patrizia. Con un presupuesto de $75 millones y locaciones que van desde los salones de Roma hasta los rascacielos de Nueva York, Scott crea un mundo donde el lujo y la decadencia se entrelazan.

YouTube video

Donde House of Gucci triunfa es en su capacidad de equilibrar lo ridículo con lo siniestro. Gaga, con una actuación que oscila entre lo magnético y lo caricaturesco, roba cada escena en la que aparece. Su Patrizia es una mezcla de femme fatale y diva operática, con momentos de genuina vulnerabilidad que humanizan su ambición desmedida. En la escena donde convence a Maurizio para que se reconcilie con su familia, Gaga transmite una combinación de determinación y desesperación que es difícil de olvidar.

Leto, por otro lado, entrega una performance exagerada pero memorable como Paolo Gucci, un diseñador frustrado cuya extravagancia parece salida de un episodio de The Real Housewives of Milan. Su interpretación es tan sobrecargada que roza lo absurdo, pero eso es precisamente lo que la hace efectiva. Leto no intenta ser sutil; en su lugar, abraza el ridículo y lo convierte en una sátira de los excesos del mundo de la moda.

Sin embargo, el filme tropieza en su estructura narrativa. La historia salta entre décadas sin un ritmo claro, y la edición —a cargo de Claire Simpson— a menudo deja escenas colgando sin resolución. La transición de los Gucci como familia disfuncional a una saga de traiciones y asesinatos se siente abrupta, como si Scott hubiera querido abarcar demasiado en dos horas y media.

El tono también es un problema recurrente. House of Gucci vacila entre la sátira y el drama serio sin encontrar un equilibrio coherente. Escenas de comedias negras —como la secuencia del almuerzo en el que Aldo Gucci (Pacino) se desmaya— chocan con momentos de violencia gráfica, creando una desconexión que distrae más de lo que entretiene.

A pesar de sus defectos, House of Gucci ofrece suficientes momentos memorables para justificar su existencia. La dirección de Scott es segura, aunque a veces predecible, y el diseño visual es impecable. Los trajes de Janty Yates son una celebración del exceso, y la fotografía de Darius Khondji captura la opulencia de los escenarios con un ojo detallista.

La película también explora temas universales como la ambición, la traición y la familia. Patrizia Reggiani es un personaje fascinante porque representa el sueño americano llevado al extremo: una mujer que quiere más, mucho más, y está dispuesta a destruir todo a su paso para conseguirlo. Su relación con Maurizio es compleja, llena de amor, manipulación y resentimiento.

House of Gucci no es una película perfecta, pero es entretenida y visualmente deslumbrante. Es un filme que se dirige a los amantes del drama histórico y las historias de crimen real, pero también tiene algo para aquellos que disfrutan de las performances exageradas y el lujo exagerado.

En última instancia, House of Gucci es una película sobre la decadencia y la destrucción que puede traer el poder. Es un relato de avaricia y ambición desmedida, contado a través de lentes de diseñador y trajes de alta costura.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 1 comentario.