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The Substance: una crítica feminista que redefine el terror corporal

Veronica Loop
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Imagina la escena: Demi Moore, sudorosa y desaliñada, se mira en un espejo roto mientras una versión más joven de sí misma, Margaret Qualley, emerge violentamente de su espalda, desgarrando piel y músculo como si fuera un traje viejo. Esta imagen grotesca y fascinante es el corazón de The Substance, la última obra maestra de terror corporal escrita y dirigida por Coralie Fargeat. La película no solo explora las presiones sociales sobre los cuerpos de las mujeres mayores, sino que también desafía las convenciones del género con una mezcla de sátira mordaz y horror hiperrealista.

Fargeat, conocida por su enfoque audaz en Revenge (2019), lleva su visión feminista al cine comercial con The Substance. La trama sigue a Elisabeth Sparkle (Moore), una estrella de televisión en declive que es despedida por su edad. En un acto de desesperación, recurre a una sustancia ilegal que promete rejuvenecerla temporalmente, creando a Sue (Qualley), una versión más joven y «perfecta» de sí misma. Lo que comienza como una solución rápida se convierte en una pesadilla cuando las dos versiones de Elisabeth luchan por el control de su cuerpo y su identidad.

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El film destaca por su uso inteligente de efectos prácticos, incluyendo prótesis, marionetas y aproximadamente 21,000 litros de sangre teatral. Fargeat evita los CGI en favor de un enfoque más orgánico, lo que le da a la película una sensación táctil y visceral. Cada escena de transformación es una obra maestra de diseño de producción y maquillaje, recordando el trabajo de David Cronenberg pero con un giro feminista único. La dirección de Fargeat es meticulosa, con planos cuidadosamente compuestos que enfatizan la dualidad de Elisabeth y Sue. Un ejemplo notable es la secuencia en la que las dos versiones de la protagonista se miran en un espejo, reflejando no solo sus diferencias físicas sino también sus personalidades opuestas.

Moore entrega una actuación poderosa y matizada, merecedora de sus múltiples nominaciones y premios, incluyendo un Golden Globe y una candidatura al Oscar. Su interpretación captura la desesperación y la autodestrucción de Elisabeth, haciendo que su viaje sea tanto trágico como fascinante. Moore no solo actúa, sino que también se transforma físicamente en la pantalla, lo que añade una capa adicional de autenticidad a su desempeño. Qualley, por otro lado, se sumerge en el papel de Sue con una energía desenfrenada, mostrando una faceta oscura que raramente se le ha permitido explorar. La química entre Moore y Qualley es palpable, y sus escenas juntas son algunos de los momentos más memorables de la película.

Sin embargo, The Substance no es perfecta. A pesar de su premisa intrigante y su dirección segura, la película lucha por mantener un ritmo constante. El primer acto es emocionante y lleno de tensión, pero una vez que Elisabeth y Sue establecen su rutina de intercambio semanal, la narrativa se vuelve repetitiva. Fargeat intenta compensar esto con escenas de shock, como una secuencia particularmente gráfica que involucra una cena familiar, pero estos momentos a veces sienten más como distracciones que como contribuciones significativas al arco emocional de los personajes.

El guión de Fargeat es agudo en su crítica social, pero la ejecución narrativa a menudo se siente desequilibrada. La película quiere ser muchas cosas a la vez: una sátira de Hollywood, un estudio psicológico sobre la identidad y el envejecimiento, y una historia de terror corporal. Sin embargo, estos elementos no siempre se integran sin problemas. El tercer acto, en particular, se precipita hacia un clímax que, aunque visualmente impresionante, carece del peso emocional necesario para justificar su impacto.

Aún así, The Substance es una película valiente y necesaria. Fargeat no tiene miedo de enfrentar temas incómodos como el ageismo en la industria del entretenimiento o la obsesión de la sociedad con la juventud y la belleza. La película está dirigida a un público que aprecia el cine desafiante y pensativo, aquellos que buscan algo más que entretenimiento superficial. Es una obra que invita a la reflexión y al debate, lo cual es raro en el género de terror.

En comparación con otras películas feministas de terror como Carrie (1976) o Rosemary’s Baby (1968), The Substance se destaca por su enfoque moderno y sin concesiones. La película contrasta marcadamente con sus predecesoras al centrarse en una protagonista mayor, explorando temas que rara vez se abordan en el género. La película también se beneficia de su distribución por Mubi, una plataforma conocida por su selección de cine arte y películas desafiantes, lo que le permite llegar a una audiencia más sofisticada y dispuesta a apreciar su complejidad.

The Substance es un film que divide opiniones, pero no puede ignorarse. Es una obra ambiciosa y provocadora que, a pesar de sus defectos, deja una impresión duradera. La película aborda temas universales como la identidad, el envejecimiento y la presión social, haciéndolo de una manera que es tanto visualmente impactante como emocionalmente resonante. Fargeat demuestra un control seguro sobre su oficio, combinando elementos de horror, sátira y drama psicológico para crear una experiencia cinematográfica única.

El diseño de producción y los efectos prácticos son particularmente notables. La película utiliza una combinación de prótesis, marionetas y otros efectos físicos para crear sus secuencias más impactantes, lo que le da una sensación de autenticidad que a menudo falta en las películas modernas de terror. El uso de aproximadamente 21,000 litros de sangre teatral es un testimonio del compromiso de Fargeat con la creación de un mundo hiperrealista y visceral.

En términos de interpretación, Moore y Qualley llevan el peso de la película sobre sus hombros. Moore, en particular, entrega una actuación que es a la vez poderosa y vulnerable, capturando la desesperación y la autodestrucción de su personaje de manera convincente. Su química con Qualley es palpable, y sus escenas juntas son algunos de los momentos más memorables de la película.

Sin embargo, no todo es perfecto. La narrativa a veces se siente desequilibrada, y el tercer acto se precipita hacia un clímax que carece del peso emocional necesario para justificar su impacto. A pesar de estos defectos, The Substance sigue siendo una película valiente y necesaria, dirigida a un público que aprecia el cine desafiante y pensativo.

En comparación con otras películas feministas de terror, The Substance se destaca por su enfoque moderno y sin concesiones. La película no solo explora temas incómodos como el ageismo en la industria del entretenimiento, sino que también lo hace de una manera que es tanto visualmente impactante como emocionalmente resonante.

En última instancia, The Substance es una obra ambiciosa y provocadora que deja una impresión duradera. A pesar de sus defectos, la película aborda temas universales de manera única y desafiante, haciendo que sea una experiencia cinematográfica que no se puede ignorar.

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Fotos: The Movie Database (TMDB)

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