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Firestarter»: dirección plana apaga la chispa de King

Veronica Loop

El plano inicial de «Firestarter» (2022), donde la pequeña Charlie McGee pierde el control de sus poderes pirocinéticos y reduce su habitación a cenizas, promete una experiencia visceral. La cámara se cierra en torno a Ryan Kiera Armstrong, cuyos ojos reflejando las llamas anuncian un viaje oscuro y explosivo. Pero esta promesa inicial se diluye rápidamente bajo la dirección de Keith Thomas, cuyo enfoque sobrio y convencional ahoga cualquier chispa de originalidad.

Thomas, conocido por su trabajo en televisión como «The Haunting of Hill House», parece más cómodo con los sustos de manual que con el terror psicológico o la ciencia ficción compleja. Su tratamiento de la novela de Stephen King es respetuoso pero tímido: evita los excesos del original de 1984, pero también sus momentos más memorables. La película se abre con un prólogo en 1990 que introduce el experimento gouvernemental «Shake and Bake», donde los padres de Charlie son sometidos a pruebas brutales para explotar sus habilidades pirocinéticas. Es una secuencia efectiva, pero su conexión con el resto del filme es tenue; más tarde, cuando la familia McGee huye de la agencia gubernamental McGee, la urgencia se pierde en un montaje de escenas repetitivas de persecución.

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El guion de Scott Teems peca de predecible. La estructura sigue fielmente los beats del thriller familiar: el villano implacable (Michael Greyeyes como Rainbird), la niña con poderes que debe aprender a controlarlos, y el padre protector (Zac Efron) atrapado entre el amor por su hija y el miedo a lo que puede hacer. Pero donde «Carrie» o incluso el original de 1984 exploraban temas como el aislamiento adolescente y la manipulación institucional, esta versión se queda en un ejercicio superficial sobre el poder y sus peligros. La decisión de Teems de centrarse únicamente en la huida de la familia McGee despoja a la historia de su contexto social más amplio.

El reparto intenta elevar el material. Ryan Kiera Armstrong roba cada escena que tiene, transmitiendo con una madurez sorprendente para sus 12 años la confusión y el terror de Charlie. Su actuación es lo más cercano que la película tiene a un alma, especialmente en las escenas donde explora los límites de su poder. Zac Efron, por otro lado, está atrapado en un papel unidimensional: Andy McGee es un padre amoroso pero poco desarrollado, cuya única función parece ser proteger a Charlie mientras monologa sobre el peligro que representa. Sydney Lemmon, como Vicky, tiene aún menos espacio para destacar.

Dónde la película realmente tropieza es en su ejecución técnica. La fotografía de Thomas es competente pero anodina: los colores oscuros y las tomas estáticas no aportan nada al tono o la atmósfera. Los efectos visuales del fuego —la pieza central de la historia— son decepcionantes; en lugar de sentir el calor o el caos, vemos llamas generadas por computadora que carecen de textura y vida. La banda sonora, aunque funcional, no logra intensificar los momentos clave.

El mayor problema de «Firestarter» es su falta de identidad. No es lo suficientemente fiel al original como para justificar su existencia como remake, pero tampoco aporta nada nuevo a la historia. Comparada con otras adaptaciones recientes de King —como «Doctor Sleep» o «1922»— carece del peso emocional o la ambición visual que las distingue. Es una película dirigida a un público específico: los fans del material original que buscan una versión actualizada, pero incluso ellos encontrarán poco que justifique el viaje.

No todo es malo. La secuencia final, donde Charlie enfrenta a Rainbird en un enfrentamiento de poderes, tiene momentos de tensión genuina. Y aunque la resolución es predecible, hay algo satisfactorio en ver cómo Charlie abraza finalmente su don en lugar de temerle. Pero estos destellos de potencial no son suficientes para salvar una película que se siente como un ejercicio de marketing más que como una obra de arte.

«Firestarter» no es mala; es simplemente olvidable. En un año lleno de adaptaciones de King, esta versión palidece en comparación con otras opciones más audaces o emocionalmente resonantes.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

  • Ryan Kiera Armstrong — Charlie McGee

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